Como muchas otras personas, para facilitarme la vida tengo agregadas todas mis cuentas de correo electrónico en una sola de Gmail, pudiendo recibir y enviar mensajes desde una única cuenta en lugar de andar entrando y saliendo en diversos servidores.

La única cuenta a la que accedo es a la que se ve aquí en la página de contacto y que se la que suelo utilizar de manera informal, y para todo lo relacionado con internet. Es con la que me registro en las páginas web, desde la que chateo en messenger/gtalk, la que tengo asociada a este blog, con la que tengo el Buzz/gReader, etc.

Esta semana utilizando mi cuenta de correo de la universidad desde GMail he enviado un mail a un profesor, a su dirección (at)unizar.

Al día siguiente, su dirección (at)gmail, con la que jamás había intercambiado mensajes, estaba entre mis contactos de gTalk, en mi cuenta “principal”. Resulta que mi profesor también utiliza el correo de Unizar a través de Gmail. De hecho, en la ficha del contacto me mostraba agregadas ambas direcciones.

Google a veces se pasa de listo.

¿Y si no nos interesaba compartir las direcciones? De hecho, a mí no me interesaba. Como he dicho antes, ésta es una dirección que utilizo de forma informal y con la que no acostumbro a escribir a los profesores.

Para esas situaciones tengo otra más formal con nombre y apellidos para uso “profesional”, así como la cuenta de Unizar. Porque desde luego no queda serio recibir un email de una absurda combinación de protagonistas de dos sagas de ciencia ficción que nada tienen que ver.

Si envío un email utilizando una dirección específica como remitente ¿Por qué tiene que revelar también otra? Para eso no me molesto en seleccionar una de las cuentas y lo mando directamente con la principal.

Creo que sería muy exagerado llamarlo “fallo de seguridad” o similares términos, pero desde luego un comportamiento erróneo ya lo creo que es.