El Voto único transferible es el sistema electoral utilizado en todas las votaciones en Irlanda (tanto la República como la del Norte) y Malta. También se utiliza en algunos tipos de votaciones en diversos países de tradición británica como Australia, Nueva Zelanda, India, Hong Kong, y algunos estados de Canadá y Estados Unidos.

Es bastante distinto de lo que estamos acostumbrados así que me ha parecido curioso: en lugar de votar a un único candidato, se les da un orden de prioridad a tantos como se desee. De ese modo, si es imposible que mi candidato favorito salga elegido, se tendrá en cuenta al que voté como segunda opción, y así sucesivamente. También, si mi primer candidato ya tiene suficientes votos para obtener representación, se tendrán en cuenta mis siguientes opciones.

Esta animación flash que he encontrado en esta página lo explica gráficamente de forma muy clara. Los dos siguientes enlaces analizan con detalle su uso en Irlanda, explicando sus consecuencias y relevancia: Irlanda: el voto único transferible en acción e Irlanda: El Arquetipo del Voto Único Transferible.

El sistema fue desarrollado por el matemático británico Thomas Wright Hill en 1819 y se utilizó por primera vez en unas elecciones danesas en 1856. La Wikipedia contiene bastante información sobre su historia y usos actuales, así como situaciones problemáticas.

Obviando el sistema de listas abiertas que supone, veo un ejercicio de reflexión bastante interesante pensar qué sucedería si el STV (siglas del inglés Single Transferable Vote) se aplicase en España. Me parece bastante claro que partidos secundarios como IU, UPD o cualquier otro aumentarían radicalmente su representación, por varios motivos.

Primero porque es bien sabido que nuestro actual sistema D’Hont beneficia a las mayorías; precisamente fue elegido durante la Transición para facilitar la formación de nuevos gobiernos durante este período de incertidumbre. Pese a que con el voto transferible en ciertas ocasiones las mayorías también están sobre-representadas, no es de una forma tan drástica como con D’Hont. De hecho, el gobierno británico prefirió este sistema tras la independencia irlandesa para que las minorías protestantes obtuviesen su representación en el parlamento.

Segundo, porque en España no se vota para que gane un partido, sino para que pierda otro. De este modo, los votantes de PP y PSOE seleccionarían a cualquier otro candidato como opciones secundarias para perjudicar a sus adversarios políticos.

Tercero, y creo que más importante, porque el STV es uno de los sistemas que más minimiza los votos inútiles, tema que obsesiona bastante a la población española. Todos hemos escuchado en innumerables ocasiones el tan manido ¿Para qué votar a X si no va a salir elegido? Pues bien, con este sistema ésa ya no será una excusa nunca más, dado que al tener segundas y terceras opciones, podemos depositar plenamente nuestra confianza en partidos cuyas posiciones realmente se acerquen a nuestras ideas, y marcar como última opción el partido mayoritario de más agrado.

Lo que no consigo imaginar, por más vueltas que le he dado, es qué sucedería con los partidos nacionalistas ¿Alguna idea entre los lectores?