Hacía muchos años que había visto los clásicos del Oeste de Sergio Leone y como apenas los recordaba, estos días he decidido darles un repaso.

Me refiero, cómo no, a la Trilogía del Dólar con la que consiguió que se respetase al Spaguetti Western y popularizó el concepto del Hombre Sin Nombre (de hecho en USA se le conoce como The Man with No Name Trilogy), oscuro personaje nuevo en la ciudad, del que nada se sabe, con su propia ley, su propia moral, mercenario sin más amo que el dinero, a veces un forajido al margen de la justicia, a veces buscando venganza.

Leone tras una cámara

Hay que reconocer que este tipo de personaje lo había llevado antes a la gran pantalla Akira Kurosawa con Yojimbo, que a su vez se inspiró en la novela Red Harvest (Cosecha Roja) de Dashiell Hammett. En realidad, más que tomar el personaje, el guión de Por un puñado de dólares (1964) simplemente traslada la acción de Yojimbo (1961) de Japón al lejano Oeste. Las situaciones, diálogos y escenas (como salvando a la chica, prepara tres ataúdes —creo que este video ya no funciona por copyright—) están completamente calcados en el film de Leone, motivo por el cual tuvo problemas legales para estrenar la película, ya que no daba crédito a la obra de Kurosawa. Encontré un genial análisis en el que explican esquemáticamente las relaciones entre ambas películas y El último hombre (Last Man Standing) de 1996 con Bruce Willis, que es un remake de Yojimbo situando la acción en la actualidad y que pasó sin pena ni gloria. Pero mientras Leone supo sacar partido al hombre sin nombre, creando dos secuelas de merecida fama (una de ellas uno de los más épicos westerns), Kurosawa no consiguió el mismo éxito con su secuela Sanjuro.

Al hablar de los clásicos de Leone, por supuesto, también me estaba refiriendo a la monumental Once upon a time in the west (1968), traducida al español en un alarde de originalidad e inspiración como Hasta que llegó su hora, obra maestra del western a pesar de cargarse todos los clichés del género; como hacer que Henry Fonda, con su impecable historial de El Bueno de las películas, interpretase a un sanguinario asesino carente de moral. El film contiene una cantidad asombrosa de referencias a otras películas del género, trastocando casi siempre el sentido original. Cuenta Leone que cuando llegó a América estaba cansado del western y quería grabar una película de gangsters, pero no sólo no había productores interesados entonces, sino que casi le obligaron a grabar una de vaqueros. Un buen artículo sobre Once Upon a Time in the West (en inglés).

Una característica muy notable en todas estas películas es que la banda sonora, a cargo del inigualable Ennio Morricone, se componía —con la colaboración del propio Leone— y grababa antes de iniciar el rodaje con la intención de utilizarla de fondo mientras los actores hacían su papel, gracias a lo cual se logra esa sincronicidad tan perfecta que hace que película y música se conciban como un todo inseparable.

Así, sin más dilación, pongo como homenaje los duelos más característicos de las películas que rodó Sergio Leone.

A fistful of dollars (1964) — Por un puñado de dólares.
En este caso la música suena mientras Eastwood entra en escena, y el duelo propiamente dicho ocurre a continuación, por lo que no aparece en este video. Así que como extra, dejo la escena de “A mi caballo no le gusta que bromeen“.

For a few dollars more (1965) — La muerte tenía un precio
El duelo final de la película, precedido por la interminable melodía del reloj de bolsillo de El Indio y de El Coronel. El video del duelo hay que verlo directamente en la página de Youtube, así que en su lugar cuelgo a una orquesta interpretando el tema con el video de fondo.

The Good, the Bad and the Ugly ( 1966) — El Bueno, el Feo y el Malo.
Monumental. Puedo ver (o escuchar) esta escena cientos de veces sin cansarme. Además está en alta calidad.

Once upon a time in the west (1968) — Hasta que llegó su hora.
La música que acompaña los ocho minutos de la intensa “danza de la muerte” que precede al duelo final y mientras nos desvelan, por fin, la conexión entre Frank y Harmonica, resulta de la unión del leitmotiv de ambos personajes.

Hablando de la magistral banda sonora de esta película no podemos dejar de mencionar el melancólico tema de Jill, capaz de transmitir la esperanza e ilusión por empezar una nueva vida. Casi veinte años más tarde, Morricone y Leone volverían a utilizar un tema muy similar como leitmotiv de Deborah, la hermana de Fat Moe en Once upon a time in the West (1984). El más alegre y sobrio tema de Cheyenne contrasta con todos los demás de la película.

Uno de los comentarios más votados en ese último video dice, traducido al español, algo así como:

Leone cogió a un “buen tipo” como Fonda y lo grabó matando a un niño… Esto es poder… El poder de destrozar todo los cliches de Hollywood.
Independientemente de tu opinión sobre Leone o los westerns de Hollywood, el hecho es que después de Leone se cambiaron las reglas del western americano. Él tuvo el poder de hacerlo. ¿Puedes imaginar qué tipo de victoria es esto para alguien que empezó grabando películas en el sur de Italia y España? La gente siempre recordará a Fonda como Frank, a Cleef como Sentencia, a Wallach como Tuco, etc. Eso es Leone.