¿A nadie más le sorprende la cantidad de coñas en todo el mundo que están saliendo sobre lo de Bin Laden toda la semana? Es para estudiarlo. No sólo en inglés o en español, tengo amigos de varias nacionalidades y lo estoy viendo en todos los idiomas.

No hay una, ni dos, que se hayan hecho especialmente famosas extendiéndose como la pólvora, parece casi como si cada uno tuviese que añadir la suya aprovechando la euforia colectiva. Dentro de un tiempo quizás se considere al concepto de hacer bromas sobre este tema como uno de los virales más grandes de internet.

No es el humor negro en sí lo que me llama la atención; soy un firme defensor del mismo en cualquier momento y lo uso a espuertas. Podría escribir una enciclopedia de chistes negros y me he estado descojonando con algunos twits de @GhostObama (otros están demasiado manidos).

Lo que me fascina es cómo está saliendo de todas partes. Un pensamiento generalizado del “todo vale” se ha extendido entre la población: gente que normalmente hubiera criticado cualquier chiste suave de paralíticos está publicando las sandeces más sórdidas.

Entendería hasta cierto punto esta excitación en la sociedad americana: la merecida venganza contra quién asesinó a casi 3000 compatriotas, el éxito final tras diez años de guerra, el cazador cazado, Obama dando el discurso de la victoria*, fundido a la bandera, God Bless America sonando y entran los créditos… ¿Pero en qué nos afecta al resto? Sí, medio mundo fue a Oriente Medio de la mano de USA o de la ONU, pero no era nuestra guerra ni nuestro terrorista (aunque hubiera matado a nuestros hermanos blancos); no para esta exaltación.

No lo critico, este tipo de reacciones suelen provocar un torrente de creatividad que no se ve todos los días y dará lugar a montajes y coñas que nos harán reir durante mucho tiempo; pero está funcionando de un modo distinto a otras ocasiones. Y está eclipsando todo lo demás.

Sin entrar en la chapucera comunicación de la operación sin pruebas que lo único que ha hecho es dar pábulo a todas las conspiranoías que ya se sabía que iban a salir o la difusión, como real, por todos los medios de un fotomontaje de hace dos años, que más de lo mismo. Tengo la triste sensación de que mientras de Vietnam todos recordamos a la niña huyendo del napalm, de estos diez años de guerra en Oriente Medio todo lo que recordaremos será que Bin Laden está con Bob Esponja, que lo llevaba Sergio Ramos, o que fue el campeón mundial del escondite.


* Quien diga que el discurso no es de película, miente.

«Buenas noches. Hoy puedo anunciar al pueblo americano y al mundo que US ha llevado a cabo una operación que ha matado a Osama Bin Laden, el lider de Al-Qaeda. Un terrorista responsable del asesinato de miles de hombres, mujeres y niños.

Fue hace casi 10 años, cuando un brillante día de septiembre fue ensombrecido por el peor ataque al pueblo americano en nuestra historia. Las imágenes del 9/11 están grabadas en nuestra memoria nacional, aviones secuestrados atravesando un cielo sin nubes de septiembre, las torres gemelas colapsando contra el suelo, humo negro saliendo del Pentágono. […]

Y ahora sabemos que las peores imágenes son las que no se vieron en el mundo… el asiento vacío en la mesa de la cena, niños obligados a crecer sin sus madres o sus padres, padres que nunca sentirán el abrazo de sus hijos. Nos quitaron a cerca de 3000 ciudadanos, dejando un profundo hueco en nuestros corazones.»