En este artículo pretendo desmontar la falsa excusa esgrimida por la clase política de que nadie podía prever el fin de la burbuja inmobiliaria con sus dramáticas consecuencias, o incluso de la existencia de la misma, tantas veces negada o presentada eufemísticamente como un ciclo alcista o sobrevaloración.

Para ello, citaré artículos de altos cargos del Partido Socialista cuando estaban en la oposición durante los años 96-2004 en los que veían muy claro el problema de la burbuja que se estaba gestando en nuestro país, y los compararé con las medidas (nulas) que aplicaron una vez llegaron al poder. No citaré ningún artículo posterior por la sencilla razón de que, pese a haber escrito de forma prolífica antes de las elecciones de 2004, una vez estuvieron frente al Gobierno —y a la vista de las jugosas cuentas— dejaron de considerarlo un problema y prefirieron seguir alimentando la vorágine del ladrillo. (En realidad el último artículo “duro” es de Miguel Sebastián en junio de ese año, dos meses después de la investidura; quizás antes de decidir que preferían dejar las cosas como estaban.)

Me centro en la actividad del PSOE puesto que ha demostrado un insuperable cinismo al criticar la burbuja inmobiliaria mientras estaba en la oposición, hasta el punto de prometer combatirla en su programa electoral de 2004 (véase página 128 del mismo), y luego se quedó de brazos cruzados continuando la política del Partido Popular en esta materia y dejando que explotase por sí misma de la forma abrupta y salvaje en que lo ha hecho en lugar de tomar medidas que la suavizasen; más aún, negando hasta el último momento la crisis que ya estaba llegando y dilapidando el dinero público en medidas populistas y vacías de toda consideración socialista.

Por supuesto la burbuja fue potenciada por el PP durante su gobierno de 1996-2004, pero eso forma parte de su política y del neoliberalismo al que representan y no es lo que vengo a criticar (aunque también negaran en público su existencia), pues daría para otros discursos; sino la mentira, el cinismo, la soberbia y la sinvergonzonería de quienes se hacen llamar, falsa y erróneamente, Socialistas y Obreros —nombre por el que, si hubiera justicia en este país, se les debería denunciar por publicidad engañosa—.

Aclarado este punto, comencemos. Copio los fragmentos relevantes y enlazo a cada artículo al final de la cita del mismo, especificando la fecha. Como se ve, también los muestro en orden cronológico. Las negritas son mías.

Narbona, que comparecía en conferencia de prensa junto a Fernando Morán, alertó ayer al mundo empresarial madrileño sobre el fin de la presente fase económica -“la actual burbuja especulativa puede explotar en un año o año y medio”, dijo- e invitó a este sector a participar en los proyectos de construcción de viviendas de protección oficial que su coalición preconiza.

“La burbuja especulativa puede explotar en un año”, advierte Cristina Narbona (09/06/1999)

Desde 1998, el precio medio de una vivienda en España ha subido un 88%, un ritmo promedio anual del 13,5%. En ese mismo periodo, los precios de consumo lo hicieron a una tasa anual del 3%. Ello supone un aumento del precio real o relativo de la vivienda del 10,5% por año. […]

¿Qué tiene de malo que suban los precios de la vivienda? En principio parece que nada, pues se trata de un aumento de la riqueza generalizado, dado que un 85% de la vivienda en España es en propiedad. Pero hay dos objeciones. La primera, que los precios pueden caer en algún momento del futuro, provocando un “efecto riqueza” negativo. La expectativa de dicha caída podría provocar una venta de viviendas, alimentando la espiral contraria. La segunda es que el endeudamiento hipotecario ha alcanzado tal nivel que una caída de dichos precios podría afectar negativamente a la estabilidad del sistema financiero.

¿Qué se puede hacer frente a este fenómeno en un país en el que parece que ya hay exceso de ladrillo y no se puede prometer más construcción masiva? Lo primero, hablar de ello. Mencionar la burbuja puede frenar las expectativas de revalorización y, con ellas, la demanda. En España, el Gobierno ha mostrado irritación al oír hablar de la burbuja inmobiliaria, un tic antidemocrático que recuerda al del Gobierno chino, que de entrada negó el SARS y sólo pudo empezar a atajarlo con su reconocimiento público.

Miguel Sebastián – El Ladrillo y la burbuja (22/06/2003)

Frente a todos, el ministro Rato ha declarado que “los precios de la vivienda en España no están artificialmente altos” y ha emprendido una campaña contra la idea de que hay una burbuja inmobiliaria en España. Como nadie puede pensar que Rato no vea lo que ve todo el mundo, hay que buscar la explicación en el miedo con que cualquier responsable de Economía ve acercarse el final de un modelo de crecimiento basado en el boom inmobiliario y en la explosión del endeudamiento de las familias. Y es que, cuando este patrón de crecimiento llegue al final, empezarán a aparecer las consecuencias negativas que acompañan al descenso de la burbuja. Cuando los precios de la vivienda empiecen a caer, la gente echará de menos lo bien que se vivía cuando subía de precio.

Miguel Ángel Fernández Ordóñez – Los problemas del final de los problemas (04/07/2003)

Zapatero acusó al PP de haber generado una “burbuja inmobiliaria” con una política basada “en el ladrillo y en la especulación” que está poniendo en riesgo al conjunto de la economía española porque puede estallar. El líder del PSOE destacó que, en 1996, un ciudadano con ingresos medios podía comprar una casa con el salario íntegro de cuatro años, mientras que ahora se requiere el de siete años.

Zapatero denuncia el fracaso del PP en materia de vivienda (y en El Pais) (4/10/2003)

La burbuja inmobiliaria está amenazada por una situación de “máximo riesgo” debido a la combinación de exceso de viviendas y precios desorbitados, según advirtió ayer el responsable de economía del PSOE y probable asesor del próximo Gobierno, Miguel Sebastián.

Sebastián advierte del máximo riesgo de burbuja inmobiliaria (25/03/2004)

La actual burbuja inmobiliaria obedece “en buena parte” a las deducciones fiscales por compra de vivienda. El director de la oficina económica de la Presidencia del Gobierno, Miguel Sebastián, irrumpió ayer con esta idea en el debate sobre los precios de la vivienda y culpó al anterior Gobierno del PP por mantener las deducciones en la reforma del IRPF de 1998. Sebastián se refirió a esta decisión como “el mayor error en política económica del PP” y lo vinculó directamente con la escalada de precios de los inmuebles. “Si no se hubiera proseguido con esa política, probablemente nos hubiéramos ahorrado buena parte de esa sobrevaloración [de la vivienda], como la llama el Banco de España”, aseguró Sebastián ante una audiencia de empresarios y directivos reunidos por la Asociación para el Progreso de la Dirección..

El asesor económico de Zapatero culpa al PP de la ‘burbuja’ inmobiliaria por no suprimir las deducciones (23/06/2004)

La autora del primer artículo, Cristina Narbona, fue Ministra de Medio Ambiente en la legislatura 2004-08. Durante su mandato aplicó por primera vez la Ley de Costas (1988) que hacía legal la demolición de construcciones ilegales en la zona de dominio público marítimo-terrestre de los litorales. Ésta, que podría considerarse la única acción —aunque tenue— tomada por el gobierno socialista contra la especulación (es un hecho que el litoral es la zona más afectada por la especulación inmobiliaria), se torció radicalmente durante la siguiente legislatura cuando Narbona fue sustituida y se aprobó, de tapadillo y sin pasar por el Congreso, una reforma de la Ley de Costas para permitir a los dueños de las casas construidas en zonas ilegales que las vendieran, cosa que la anterior ley prohibía (lo cual las revalorizó).

Las estadísticas que aporta Miguel Sebastian (actual ministro de Industria, pero asesor económico de Zapatero en su anterior legislatura) en su tribuna del El País son asombrosas ya en aquellas fechas, recomiendo leer el artículo (el segundo que he enlazado, el de 2003). Entonces ya criticaba que la deducción por vivienda estaba alimentando esta crisis entre otras cosas, pero a su partido no se le ocurrió eliminarla cuando llegó al poder un año después, sino que tuvimos que esperar a 2009/10, con la burbuja más que reventada.

Miguel Sebastián, una vez del lado del gobierno, dijo en 2006 que en España cabían 22 millones de inmigrantes más. Sin entrar en debates sobre si las fronteras han de estar abiertas o cerradas (o no existir), nadie puede negar que a la inmigración se le ha dado carta blanca durante la última docena de años precisamente porque hacía falta mano de obra para el boom inmobiliario, y porque lo alimentaba al necesitar estos mismos inmigrantes un hogar dónde vivir. Hacer una afirmación como esa en 2006 (cuando la venta de pisos comenzó a desacelerar) equivale a negar que exista ninguna burbuja, pues una burbuja, por definición, termina reventando. Una burbuja y una explosión que, como hemos comprobado, él mismo vio claramente mientras no gobernaba su partido.

M. A. Fernández (tercer artículo) también es un destacado economista del PSOE, que ya fue Secretario de Estado de Economía en la legislatura 1982-86. En 2004 era secretario de Estado de Hacienda y Presupuesto hasta que en 2006 fue nombrado Gobernador del Banco de España, cargo que ostenta en la actualidad. En septiembre de 2007, preconizando el esperpento de gasto y promesas vacuas que implicarían las elecciones, solicitó a Zapatero en una comparecencia en el Congreso que no derrochase el superávit, sabiendo que era mejor guardarlo para cuando viniesen las vacas flacas que malgastarlo en medidas populistas para ganar unos cuantos electores.

El gobernador del Banco de España dijo que no iba a criticar ninguna medida concreta, pero recomendó a los partidos que “cuiden y midan mucho” sus promesas electorales para evitar que se pierda el superávit. Este exceso de recaudación, cifrado en 17.575 millones de euros, “es un activo importantísimo, sobre todo en momentos como éstos, en los que no se sabe el impacto final que tendrá la crisis de liquidez en todas las economías, incluida la española”.

¿Buscas casa? Keli Finder te encamina

Como adelantaba antes, todos estos artículos no eran opiniones individuales de destacados miembros de la cúpula socialista, sino que estaba incluido claramente en el programa electoral con el que concurrían a las elecciones de 2004; aunque como todo el mundo sabe los programas electorales en este país son para limpiarse el culo, siendo un más que claro caso del prometer hasta meter, y una vez metido olvidar lo prometido.

El fracaso de la política de vivienda y suelo del PP es evidente: a pesar de la elevadísima oferta de viviendas nuevas durante el periodo 1998-2003, en dicho periodo el precio de la vivienda se ha incrementado cinco veces más que los salarios, dificultando, de forma creciente, el acceso a la vivienda de los jóvenes y de las familias de menores ingresos, y provocando un rápido aumento del endeudamiento de los españoles.

El acceso a una vivienda digna, a precio asequible, en una ciudad más habitable y en un territorio más equilibrado, es un derecho consagrado en la Constitución. El principal objetivo del PSOE es, en colaboración con las CCAA y los Ayuntamientos, hacer efectivo ese derecho, mediante una

política permanente de vivienda y suelo, superando todo enfoque coyuntural, de forma que ningún español tenga que comprometer más del 30% de su renta para disfrutar de una vivienda digna (nueva o usada, en propiedad o en alquiler), y ubicada en un entorno habitable que permita la adecuada satisfacción de sus necesidades básicas.

El PSOE se compromete a luchar contra la especulación, favoreciendo la corresponsabilización de los ciudadanos, reforzando el control público del urbanismo y la penalización de la corrupción, modificando las normas que favorecen la especulación, y fomentando la vivienda protegida y el control sobre la misma.

En VPO prometían la construcción de 180 000 al año, pero sólo llegaron a las 95 000 en su mejor año (2007); sabiendo que en 2003 fueron 70 000 tampoco es un incremento tan grande. No es un incremento en absoluto cuando se compara con el aumento de construcción de vivienda y se ve que ambas cifras aumentan en el mismo porcentaje (en 2003 son 620mil pisos en total y en 2006 760mil). Tras mucho rato buscando tablas con estas cifras por la red, al final  las he encontrado perfectamente detalladas en el INE, bendita página. Se corresponden obviamente a la vivienda iniciada, que es la relevante a la hora de valorar las iniciativas gubernamentales.

Aparte de la VPO hay muchas otras medidas que se podían aplicar para paliar la especulación como fomentar el alquiler; de hecho, en el programa electoral afirmaban textualmente «Pretendemos elevar el porcentaje de viviendas en alquiler del 11% actual al 20% del total del parque existente». A día de hoy, según la Encuesta de Calidad de Vida publicada por el INE hace dos semanas, hay un 11,8% de personas viviendo en régimen de alquiler en nuestro país.

Para este fomento del alquiler podrían haber eliminado la deducción por compra de vivienda ya en 2004 y no haber esperado a 2010; también tuvimos que esperar al 1 de enero de 2008 para ver una ayuda en el alquiler a menores de 35 años en lugar de haberla aprobado al momento de llegar al poder. Lo tenían claro a la hora de escribir el programa, pero no a la hora de ejecutarlo.

Otras medidas también prometidas para frenar la especulación y fomentar el alquiler pero que tampoco se llevaron a cabo fue el aumentó los impuestos sobre las viviendas deshabitadas o a las segundas viviendas.

En toda esta sucesión de promesas incumplidas, posibles soluciones no aplicadas y completo inmovilismo ante la impasible escalada de precios, el Ministerio de Vivienda, creado para colocar a más amigotes a chupar del bote paliar el problema reconocido del acceso a la vivienda, tuvo las dos ideas definitivas, ambas paradigmas claros del hacer político español; dos iniciativas que, como digo, resumen brillantemente todos los intentos anteriores y posteriores de encontrar una solución.

Primero, en abril de 2005 llegaron a la conclusión de que si una vivienda digna era muy cara, lo mejor era encerrar a la gente en zulos de 30 metros cuadrados llamados «soluciones habitacionales». Como nos tienen acostumbrados los políticos españoles, una medida únicamente enfocada a camuflar las estadísticas; «servirán para moderar el precio de la vivienda» dijo la ministra Trujillo. Obviamente si pasamos de comprar pisos de 60 ó 90m², a otros de 30m², el precio de la vivienda tiene que bajar por huevos, pero nadie habla del precio por metro o de la calidad de la misma.

La segunda iniciativa me sigue apasionando todavía hoy, cinco años más tarde. Me tiene cautivado pese a que la mayoría de la gente a la que se la menciono no se acuerda en absoluto. Aunque fuera en conjunción con el Ministerio de Vivienda, el verdadero terrorista ideológico de tan magna obra es el mismo Consejo de la Juventud que ya en enero de 2005 nos deleitó con el Referendum Plus, una inigualable campaña para animar a los jóvenes a votar la Constitución Europea (y que tampoco recuerdan muchos).

La imagen que este Consejo tiene de la juventud la describe acertadamente Ignacio Escolar —en una de esas raras ocasiones en las que puedes estar de acuerdo con él sin necesidad de estar afiliado PSOE— «esa gente rara que se pone piercings, bebe kalimotxo y repite “mola” cada dos frases»; no me extrañaría que los miembros del CJE ya fuesen viejos cuando se fundó este organismo en 1983. Tampoco me sorprendería que fuesen los mismos que han perpetrado la bebida energética de Rajoy consistente en zumo de manzana. Y si no son culpables del rap Yo pongo condón, poco les faltará porque sigue las mismas técnicas carcas de acercarse a la juventud (y que a la postre tuvieron problemas legales por plagiar la canción). Espero, para los amantes de lo cutre y bizarro como yo, que encarguen nuevas campañas al CJE; al principio te cabreas de que se gaste dinero público en semejantes despropósitos, pero cuando vuelves a verlo al cabo de los años no puedes sino reirte a gusto y hasta los recuerdas con nostalgia.

Bien, esta otra iniciativa de la que hablaba, el segundo y último intento del Gobierno por solucionar el problema de la vivienda fue el Keli Finder, una especie de buscador de pisos presentado como unas alpargatas, dando a entender que si alguien quería encontrar una vivienda a un precio que no le hipotecase de por vida iba a tener que gastar suela. No era broma, encontrar una vivienda en aquella época sin precios que te arruinaran para siempre hubiera requerido andar hasta cruzar la frontera.

No sé cómo de buena sería la información que otorgaba este buscador, pero debido al envoltorio en el que fue presentado nació muerto: nadie se lo tomó en serio. Y eso que no me cabe ninguna duda de que se invirtió muchísimo más en la campaña de marketing que en el proyecto en sí, creando hasta una cuña de gomaespuma, politonos para el móvil y 10 mil pares de zapatillas. Y tiene delito que, además de gastarse más en la forma que en el contenido, precisamente el envoltorio sea lo que mate el producto antes de conocerlo.

En resumidas cuentas, todo lo que este gobierno fue capaz de hacer para solucionar el problema de la vivienda cuando estuvo en su mano fue legalizar las casas de 30m² y animar a los jóvenes a patearse las calles.

No contentos con no haber hecho nada, todavía el 24 de abril de 2007 tuvieron la desvergüenza de afirmar lo siguiente:

El Gobierno ha negado rotundamente que la Bolsa española se encuentre en una situación “que pueda ser catalogada de desplome” y afirma que en ningún caso se puede hablar de que se “desinfle ninguna burbuja inmobiliaria”.

Ya de por sí, el uso de la expresión «ninguna burbuja inmobiliaria» implica la negación de la misma; que manda muchos cojones a estas alturas de la película. Si, además, aprovechamos para echar un vistazo a la Bolsa, veremos que ese día no era sino el inicio de una larga caída desde los 14 913,30 puntos de entonces (seis meses después con 13 965,50 Zapatero haría unas todavía más vergonzosas declaraciones) que se prolongaría hasta el 9 de marzo de 2009 con 6817,40 puntos. Una “correción” o “desajuste”, como lo denominaba entonces el PSOE, del 55%, casi nada oiga. Hoy hemos cerrado en los 8596,40.

Por supuesto hace unas semanas, a toro pasado y en vista de la campaña electoral, Rubalcaba entonó un exiguo mea culpa: «Teníamos que haber pinchado decididamente la burbuja inmobiliaria, y lo hicimos tímidamente, y eso ha pesado sobre nuestra economía». Pero ahí quedó todo. Sí, es muy bonito reconocerlo públicamente, de cara a la galería, pero como es costumbre en este país nadie asume responsabilidades. Si cuando estaba claro cuál era el problema y existían distintas alternativas de atenuarlo, como reconocen en sus artículos y su programa electoral, no hicieron nada ¿cómo esperan que nadie deposite su confianza en ellos nunca más?

Lo sabían, y callaron como putas sin hacer nada salvo engordar sus propios bolsillos.

Y ojo, que terminará indefectiblemente pasando por aquí algún ciber-pepiño o fanboys socialistas a insultar, porque ése es su único argumento, y a llamarme pepero por exponer la realidad que adolece este país; para los ciegos votantes del PPSOE el que no está con ellos pertenece al otro ala del partido. Pero antes quiero recordar —aunque ninguno de ellos vaya a llegar a leer hasta aquí— que en ningún caso la alternativa es el Partido Popular, pues su solución a la crisis a la que hemos llegado apilando tochos es… más ladrillo. La política que seguirá el PP no es en ningún caso distinta de la que ha seguido el PSOE, pues son un único partido (PPSOE) interpretando un fingido odio al servicio del FMI. La campaña “¡que viene la derecha!” que lleva jugando el PSOE durante 30 años ya no tiene sentido (ni tenía entonces, pero era más dismulado) cuando la derecha ya está bobernando.

(La idea de esta entrada salió al ver varios artículos publicados por foreros de burbuja.info en respuesta a un tema que inicié en ese foro sobre el conocimiento de Rato en 2004 de que iba a venir una dura crisis económica, a los cuales agradezco su participación. Si quieres entender de verdad la situación financiera y política internacional, te recomiendo visitar este foro, donde he leído algunos de los análisis y críticas más lucidos de internet).