Matías Prats, haciendo gala de un enorme sentido del humor, ha terminado diciendo que estos debates, en ocasiones, terminan en tablas. Gran chiste, en mi opinión, porque éste, en especial, ha terminado con doble KO por lo menos.

Considero, y a las 00:10 estoy seguro que lo demostrarán las encuestas ―aunque ya sabemos hacia dónde cojean los lectores de El Mundo y que en su mayoría han sido imparciales― que Solbes ha estado muy por encima de Pizarro a lo largo de la noche. No sólo por la tranquilidad y seguridad que demostraba en todo momento, sino por cómo ha llevado el debate.

Casi cada dato ofrecido por Pizarro para intentar demostrar el malgobierno del PSOE durante estos cuatro años era rebatido inmediatamente por Solbes con montones de graficas y comparativas con respecto a la evolución económica de 2003 a 2007 y la situación durante los ocho años de gobierno de los populares.

Porque realmente no han ido a hablar de la supuesta crisis económica (turbulencias, como prefiere decir el señor Solbes) en la que puede que nos estemes metiendo ―posiblemente aquí, y en el resto del mundo― sino, más bien, de qué partido ha llevado mejor la economía en España.

Hemos podido ver a un Manuel Pizarro bastante desatinado hacia el final, supongo que ya desorientado y sin saber qué hacer ante un inexecrable ―y permítaseme aquí el uso de este anglicismo1― Solbes, repitiendo constantemente lo mismo que éste ya le había rebatido elegantemente al comienzo, es decir, el paro y la inflación. Con respecto al paro ha insistido en innumerables ocasiones durante todo el debate que hay 250 000 parados más que durante el gobierno de los populares, pese a qué, aunque parezcan cifras bastante alarmantes, se han creado 3 millones de puestos de trabajo, como después ha reseñado Solbes; lo cual significa que, en datos absolutos, el paro ahora es del 8’5%, mientras que con el anterior gobierno lo fue del 11’5%, aún con esos 250 000 parados más. Si hacemos las cuentas de otra forma, es como si hubiera -2’75 millones menos de parados, siendo ésta una situación de lo más positiva. Sobre la inflación, el actual ministro de economía ha insistido en que está muy cercana a la subida de la renta per cápita, y que ha aumentado en todo Europa, además de que también influye mucho la increible subida del precio del barril de petróleo últimamente.

Se ha echado en falta que hicieran incidieran más en la supuesta crisis en que estamos entrando. Pizarro ha aludido a unas encuestas recientes en las que un amplio porcentaje afirmaba no ser optimista con respecto al futuro económico de España y no confiar en los intereses económicos. Solbes, aquí sí que diré que se ha equivocado, se ha limitado a deslegitimar las encuestas; afirmando el poco valor que realmente significan las mismas, no las presentadas por el popular, sino todas en general. Y ha salvado el escollón remitiéndose a dos datos que Pizarro no se había atrevido a sacar, en una de las cuales se afirmaba que la mayoría de encuetados confiaba más en el Partido Socalista para afrontar una crisis económica. Y ahí lo ha dejado. A mi juicio debería haber hecho un mayor hincapié en por qué, si todos los datos afirman que la economía va mejor, los españoles piensan que no es así; porque la economía funciona por la confianza2, y si los inversores no confían en la economía, no invierten y sin esa inversión, la economía se va a la mierda.

Las réplicas de Solbes se centraban más, en todo momento, en demostrar que las condiciones económicas no son tan distintas de cuando gobernaba el PP, y que de hecho han mejorado en todos los aspectos, de modo que el Partido Popular no tiene muchos motivos para afirmar nada sobre la crisis.

Muchos temas importantes con respecto a la economía han sido tratados3,; pero quiero centrarme más en el cómo. Para empezar, hemos visto a un Pizarro desorientado, con falta de información; frente a un Solbes que no paraba de manejar folios de datos y gráficas que enseñar en su siguiente intervención para desmentir a los de su interlocutor, o rebatirlos. En la mayoría de las ocasiones el popular se quedaba vendido: cuando se guardaba algún dato revelador favoreciendo a los socialistas, a continuación lo sacaba el otro; cuando los números parecían alarmantes, es porque eran absolutos y comparados con los relativos las cosas cambiaban. Se ha visto, en resumen, a un Pedro Solbes muy seguro, con todos los datos presentes, y a Pizarro dando algún que otro traspies, dado que con su reciente incorporación no goza de los conocimientos de los que puede disponer su rival tras tantos años trabajando en el tema.

Acaban de dar en Antena 3 los resultados de las encuestas y el socialista ganaba con un 47% frente a un 37% del popular. También han pasado por las diferentes redacciones de periódicos de tirada nacional para consultar con los representantes las sensaciones transmitidas por el debate. Todos han dicho cosas esperables, principalmente que se caían por su propio peso tras verlo, algunos destacando temas que he tocado ya y otros que tenía en mente tratar ahora. No obstante, debo hacer especial mención al turno de La Razón ―en la redacción habían pedido expresamente a alguien “que los tuviera cuadrados“― y que ha dicho, con toda su tranquilidad que «Los golpes de efecto del señor Pizarro han puesto a Solbes en más de un aprieto», o algo así. Los golpes de efecto. Sí. Eso es echarle un par.

Otro tema en el que ha estado desatinado Pizarro ha sido en empezar a mezclar cosas que no debería tocar, sólo por seguir la línea de su partido y hacer un poco de mitin político y demagogia. Porque, vale que economía y educación están relacionadas ―dígame usted con qué no están relacionadas ambas disciplinas― pero sólo en tanto en cuanto la inversión económica en educación es muy importante, y en cuanto a que los alumnos con los conocimientos adecuados serán quienes creen negocios e inversiones en nuestro país ―si ponemos fin a la fuga de cerebros, pero éste es otro tema― y no en si se imparte o no en las aulas la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Otro error del mismo calibre ha sido querer entrar, porque sí, en el debate de los matrimonios homosexuales, cuando ha hecho alusión a que los núcleos familiares son importantes para la economía y que las políticas socialistas los están destruyendo. Estas dos han sido ganas de polemizar en temas donde no tenía porqué entrar como posible ministro de economía.

Me estoy enrollando, quizás ya demasiado, y sólo querría hacer dos apuntes más. Primero, el momento álgido de la noche, cuando hablaban sobre privatizar las pensiones y Solbes ha sacado una noticia de El Mundo de hace años en la que se podían leer unas afirmaciones de Pizarro al respecto, el cual ha afirmado que los periodistas (estamos hablando de los de El Mundo…) mienten. Me parece que estos segundos de tensión, los únicos subidos de tono en todo el transcurso de la discusión, han terminado por dejar a Pizarro en una posición desventajosa con respecto a su contrincante. Como también han destacado algunos periódicos, se agradece, dado el clima político de descalificaciones y crispación, que hayan sido tan respetuosos entre sí.

El segundo apunte es que Manuel Pizarro ha preguntado sobre la política energética que seguirá España caso de ganar el PSOE, apuntando a las opiniones sobre nucleares, gas natural y centrales de carbón. Desgraciadamente eran muchas las cuestiones que había planteado y Pedro Solbes ha decidido posponer la respuesta a su última intervención, pero no ha tenido tiempo o lo ha olvidado. Era un tema que me hubiera interesado conocer.

En conclusión, un Solbes muy tranquilo y sosegado, transmitiendo calma, con los datos en la mano, y con capacidad para las justas sornas y chascarrillos, frente a un Pizarro un tanto inseguro y que ha ido perdiendo fuerza y sentido conforme corría el tiempo.

1. Inexecrable: En el DRAE aparece execrable como aquello que se puede reprobar. No está, sin embargo, la forma negada con la partícula in- aceptada en el castellano. Me he tomado la licencia de utilizar el término, que quizás no pueda ser considerado como un anglicismo puesto que se formaría de esta misma manera en español, pero que sí existe en inglés, y quizás me suene de alguna “mala” traducción; pese a su reducida difusión en nuestra lengua. (seguir)
2. Yo no soy economista, pero poco después de escribirlo, el representante del ABC ha declarado lo mismo respecto a la confianza. (seguir)
3. En Sin futuro y sin un duro se han centrado más en las materias del debate que en la forma. Recomiendo su lectura a quién no haya podido presenciar el debate. (seguir)