De alguna forma que no recuerdo ayer terminé en un par de artículos de filósofos presocráticos y sofistas y, cosas de la Wikipedia, hoy tenía abiertas unas cuantas pestañas con varios de ellos, que en los ratos libres voy leyendo.

A Protágoras se le considera uno de los padres de la retórica, así como de ser el primero en cobrar ―un alto precio además― por sus enseñanzas. Se le consideraba extremadamente en este arte y un excelente profesor.

También es el autor del famoso dicho: «El hombre es la medida de todas las cosas», que quizas sea más conocido que el propio sofista.

El caso es que he leído una anécdota que no puedo por menos que compartirla con vosotros:

«Era famosa en la antigüedad una anécdota acerca de un pacto de honorarios entre Protágoras y un discípulo suyo, llamado Evatlo. Habían acordado el pago sólo para el evento de que el aprendiz llegara a ganar un juicio haciendo uso de las adquiridas dotes retóricas. Evatlo, como no ganaba caso alguno, se negaba a pagar. Entonces, Protágoras lo llevó a juicio, diciéndole: “Si yo gano, es preciso que por haber ganado me entregues los honorarios; si tú ganas, por haberse cumplido la condición, también deberías pagarme.”»

Supongo que, como muchos otros hicieran después, muchas de las clases que diera fuesen a ciudadanos que fueran a enfrentarse a un juicio, puesto que en Grecia tenían que defenderse a sí mismos.