Me hubiera encantado ir haciendo reseñas sobre los libros que leo, pero es algo que sólo hice hace casi un año con La Poesía del Universo. Con la llegada del verano había pensado hacer un respaso a lo que he leído durante el curso, pero aún no me he decidido. No obstante, hace cinco días terminé el libro homónimo (a esta entrada ) de Paul Strathern y me he propuesto hacer reseñas a partir de ahora.

Es un pequeño libro (92 páginas) de la colección Los científicos y sus descubrimientos, de Siglo XXI España Editores. Me parece que toda la colección es obra del mismo autor, y cuenta con otros interesantes títulos como: Turing y el ordenador, Bohr y la teoría cuántica, Oppenheimer y la bomba atómica, y otros tantos más.

A mi gusto el libro habla demasiado sobre Hawking y su enfermedad, cuando yo esperaba que analizase más a fondo los pormenores de los descubrimientos de Stephen sobre los agujeros negros. Aún así, cuenta algunas anécdotas que me han parecido muy intersantes.

Por ejemplo, habla de cuando Hawking estaba en el instituto y era un chico que pasaba de curso con facilidad, pero no con notas brillantes; algo dejado. No tenía dificultad, pero no se aplicaba lo que debería. Por aquel entonces ya se había despertado su motivación por el funcionamiento del mundo y tenía un pequeño laboratorio en el sótano/cobertizo de su casa. Allí no sólo se dedicaba a hacer experimentos, solo o con sus amigos, sino que inventaba complicadísimos juegos a los que tenía que acabar jugando contra sí mismo dado que sus amigos terminaban pasando de ello. Juegos intrincados de larga duración y aprendizaje, con partidas que podían durar varias semanas. El caso es que una vez estaba con el chico más brillante de su promoción, y terminaron hablando de filosofía, tema en el que andaba bastante bien. Este chico contaba más tarde que llegó un punto en el que Hawking le había desarmado de tal modo que sentía como si le estuviera observando desde lo alto, indicándole sutilmente que no tenía ni idea de lo que estaba diciendo: “En aquel momento me di cuenta por primera vez de que, de algún modo, Stephen era diferente y no sólo brillante, no solamente listo ni original, sino excepcional“.

Tras licenciarse en Física en Oxford fue al Trinity Hall en Cambridge en 1962 dispuesto a iniciar la investigación en relatividad general y cosmología: al año siguiente le diagnosticaron ELA (Esclerosis lateral amiotrófica), la enfermedad degenerativa que pronto le haría utilizar un bastón y más tarde le relegaría a la silla de ruedas que el público en general asocia a este científico. Sin embargo, para él no fue tan fácil: cuando descubrieron la enfermedad le pronosticaron un par de años de vida. Para cualquier persona es un durísimo golpe, y como es natural pasó una mala época, con depresiones y demás. Sin embargo, poco después se enamoró de una chica y empezó a interesarse más por su carrera, de modo que la idea de casarse y de investigar algo intereseante le devolvieron la ilusión por la vida y una meta: terminar el doctorado para para conseguir trabajao y casarse con la mujer de su vida. Esto no deja de ser algo chocante, ya que con el tiempo que supuestamente le quedaba de vida no iba a llegar siquiera a finalizar el doctorado. Pero, cosas de la vida y de la medicina, la enfermedad se estabilizó y Hawking sigue vivo hoy en día —eso sí, ha ido degenerando cada vez más, ya que por entonces aún podía hablar—.

En el libro explican también cómo fue empeorando la enfermedad, y cómo el matrimonio Hawking fue haciendo frente a la misma. Cuando comenzó a perder el habla ni siquiera tenían dinero para hacer nada, de modo que la mujer escribió cartas a varias asociaciones benéficas y científicas que les ayudaron. También parece ser que la idea de escribir Historia del tiempo, el conocidísimo libro de divulgación científica que lanzó a Hawking a la fama en el mundo no científico, surgió como una forma de ganar algo de dinero para pagar los estudios universitarios de su hija.

La anécdota más destacable que he leído nada tiene que ver con Hawking, sino con Lev Landau, un físico ruso de principios de siglo. Cuentan que en los tiempos de las purgas de Stalin se dio cuenta de que pronto les tocaría el turno a los científicos como él, y que la única forma de sobrevivir sería conseguir fama internacional. Para ello, en 1933 improvisó un artículo sobre la naturaleza de los agujeros negros y se lo envió a Niels Bohr (con el que tenía cierta relación) solicitando su revisión para publicarse en la revista Nature (la más importante a nivel científico de entonces). Bohr, que se dió cuenta inmediatamente de qué iba el asunto, se puso en contacto con la revista garantizando la calidad el artículo; tras lo cual Landau obtuvo cierto reconocimiento fuera de su país. Eso no evitó que en 1938 fuera detenido, pero puesto en libertad un año después alegando que fue un error. Respecto a la detención, la wikipedia y esta página dicen fue liberado gracias a la intervención del físico ruso Kapitsa, con el que había trabajado y que escribió una carta dirigida personalmente a Stalin en la que informó que había hecho un gran descubrimiento y que solamente Landau sería capaz de explicarlo teóricamente. Gracias a lo cual salió de prisión.

Sobre el artículo publicado en Nature, parece ser que tenía varias incorrecciones, pero que Oppenheimer y Sneyder trabajaron a partir de sus ideas y fue cuando enunciaron por primera vez el horizonte de sucesos de los agujeros negros. En esas mismas investigaciones calcularon cómo cualquier estrella tres veces mayor que el Sol tiene posibilidades de convertirse en agujero negro cuando colapsa.

Otra anécdota graciosa sobre Hawking creo que data de su segundo o tercer año del doctorado, no recuerdo exactamente. Por aquel entonces, el físico Fred Hoyle defendía a ultranza el modelo del Universo Estacionario y daba una charla en la Royal Society en la cual demostraba numéricamente la validez de este modelo. Sin embargo, era un científico muy polémico e impulsivo, y no había repasado todas las ecuaciones. Casualmente, esa misma mañana, uno de sus ayudantes le mostró las cifras a Hawking, que se percató de que contenían errores. Al finalizar la sesión, Hoyle, orgulloso, lanzó el turno de preguntas ante lo que un joven enclenque, con gafas, apoyado en un bastón para no sucumbir a su propio peso se puso en pie ante el asombro de toda la sala —por aquel entonces Hoyle era uno de los más respetados científicos—. Entonces dijo: «Su teoría es errónea, los cálculos no son correctos». Hoyle no daba crédito y quiso saber en qué se basaba para lanzar semejante afirmación, a lo que Stephen respondió: «La cantidad diverge. Yo he encontrado una solución». Toda la demostración de Hoyle se iba al traste con esta afirmación, y esta “humillación pública” tras la que Hawking empezó a ganar fama y respeto en el ambiente académico.

Respecto a los agujeros negros, destacar que Hawking fue el pionero en la idea de aplicar la Mecánica Cuántica y la Teoría General de la Relatividad al estudio de estos cuerpos, la primera por sus reducidos tamaños y la segunda por sus abrumadoras masas. Gracias a ello fue capaz de demostrar que los agujeros negros emitían radiación, con lo que es posible detectarlos. Es lo que ahora se conoce como radiación Hawking. La demostración de la radiación es una idea de lo más original, y que explicó de forma muy clara omalaled en Historias de la Ciencia, con muchas otras curiosidades sobre los agujeros negros.

En el libro se cuentan muchas otras anécdotas, teorías y curiosidades, y dadas sus 97 páginas no cuesta nada leerlo, así que se lo recomiendo a cualquiera que le interesen estos temas.

Nunca me ha gustado mucho esto de poner notas, pero creo que si voy a hacer reseñas sobre libros es bastante apropiado. A éste le pongo un 6,5.