La patologización de la vida cotidiana ha provocado que socialmente se considere “enfermedades” a numerosos contratiempos del día a día, aseguran. Como sucede con el llamado síndrome posvacacional.

Es un agravio comparativo considerar las pocas ganas de volver a trabajar como síndrome o depresión posvacacional. La depresión es una enfermedad de mucha entidad, con un alto nivel de suicidios”, opina Enric Álvarez, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau de Barcelona. “Es evidente que cuando te lo has pasado bien cuesta volver a trabajar y estar triste por ello no tiene nada que ver con estar deprimido”, añade.

A destacar del artículo, especialmente, la negrita. El resto, es lo evidente que piensa cualquier persona sensata cuando le hablan de tal síntoma. Pero la idea de que se exageran algunas situaciones cotidianas hasta convertir en enfermedad la leve dificultad de superarlas me parece un importante punto sobre el que reflexionar.

En Barrapunto, resumían la noticia con la genial frase:

la patologización de la vida cotidiana ha provocado que socialmente se considere “enfermedades” a numerosos contratiempos del día a día, lo que crea ciudadanos infantilizados, que no se asumen los reveses de la vida.