Cuando me cambié a este dominio, lo hice bajo la última versión de WordPress entonces, la 2.3.3. Desde entonces todavía no había actualizado.

Una mezcla entre pereza y la máxima “Si funciona, no lo toques” fueron las principales consecuencias.

Llevo desde que entregué el proyecto, y con el consiguiente tiempo libre, planteándome en darle un repasito al blog, y finalmente hoy me he decidido a actualizar a la nueva versión: WordPress 2.7.

Jamás había actualizado y ya ni recordaba cómo fue la primera vez que lo puse en marcha, así que como estas cosas son muy delicadas y acojonan un rato, primero me he dedicado a hacer backup del blog, tanto desde el gestor MySQL de mi hosting como desde la opción “exportar” que ofrece WordPress.

Sin embargo, todo ha ido sobre ruedas y no he tenido problema alguno. De paso he optado por actualizar todos los plugins, que la mayoría también estaban desactualizados.

La nueva interfaz es muy dospuntocero, con sus esquinitas redondeadas y bloques móviles. Aunque todavía no ubique las cosas parece más organizado y práctico, así todo será acostumbrarse a la barra lateral y olvidarse de la superior.

Me ha hecho gracia la cajetilla de “post rápido”, así que estoy escribiendo desde allí, como era previsible. No creo que la utilice mucho porque con lo que suelo enrollarme no es cómodo, pero ahí está. Como pega principal, sólo se pueden poner etiquetas, y no categorías; yo prefiero manejarme con las segundas.

Por ahora me parece que anda todo bien, pero si veis algo raro no dudeis en avisarme.

También me está picando el gusanillo de cambiar el tema, que éste ya tiene tiempo. Me sigue gustando porque es suficientemente simple, pero igual cambio a otra cosa.