La absurda convalidación de asignaturas en Erasmus

Como sabe todo el que se ha enfrentado a ello, cuando te vas a otra universidad a cursar parte de tus estudios tienes que enfrentarte a una cantidad de papeleo impresionante, escribiendo lo mismo cien veces distintas para veinte sitios diferentes, con ayuda mínima. Pero no es de esto de lo que quiero hablar.

Una de las cosas que hay que hacer, obviamente, es seleccionar las asignaturas que cursarás en la universidad de destino, las cuales deben ser aprobadas por el coordinador Erasmus de tu carrera para comprobar que no vas a estar haciendo trivialidades o cosas que ya hayas estudiado sobradamente.

Para ello, por cada asignatura en que te matriculas en la nueva universidad, tienes que seleccionar una equivalente en la tuya (o varias si no coincide el número de créditos). Esto me parece completamente necesario para las obligatorias y troncales, pues son conocimientos que se consideran totalmente necesarios para alguien que estudia esa carrera.

Lo que ya no tiene sentido alguno es tener que hacer esto mismo con las optativas, especialmente teniendo en cuenta que son una decisión totalmente arbitraria de cada facultad. Las asignaturas obligatorias seguramente serán muy similares en todo el mundo para la misma carrera, pues componen el tronco de conocimiento común que cualquiera dedicado a ello debería conocer. Pero las optativas pueden ser cosas totalmente dispares; por supuesto que habrá varias que coincidan en casi todas las universidades, pero quizás sean la mitad.

Las optativas no sólo dependen de la idea que los coordinadores de la carrera tengan de qué puede ser útil y qué no, sino que también están totalmente sujetas al campo de investigació o especialidades de los diferentes profesores del claustro.

Así, se dan cosas tan ridículas como que Functional and Logic Programming la estoy convalidando en Zaragoza por Técnicas avanzadas de programación que, no tienen absolutamente nada que ver.

O que al ser Computer Security del doble de créditos que su equivalente Criptografía y seguridad en comunicaciones, la estoy convalidando también por Diseño y evaluación de redes. Y Theory of computation se ha convertido en Modelos estocásticos en ingeniería. Lo mismo, vaya.

Y la gota que colma el vaso es que luego, a efectos prácticos —expediente, título, etc.—, las únicas asignaturas que contarán para mí serán las matriculadas en la Universidad de Zaragoza, obviando por completo todo lo que haya hecho en la UCC.

Validación XHTML para WordPress

Si los estándares están para algo es para respetarlos. En la informática, donde cada cosa puede ser de su padre y de su madre (y generalmente lo son) el uso de estándares tiende a facilitar mucho las cosas, especialmente la compatibilidad. Que todavía sea necesario llenar las páginas webs de scripts detectando el navegador para utilizar un código u otro tendría que darnos vergüenza.

Y no sólo en la informática, los estándares facilitan la vida allá dónde van. Los tamaños de las camas son estándar: o son de 80, o son de 90, pero no vas a tener camas de 85; lo cual ayuda mucho al comprar sábanas y demás. El formato de etiquetado de las camisetas o zapatos es estándar: una M siempre es más pequeña que una L, y un 38 es más pequeño que un 42. Sin embargo no es estándar la medida de las mismas, por lo que dependiendo de la marca L y XL tienen tamaños completamente diferentes. Eso significa que en mi armario hay camisetas de varios tallajes, y cuando compras por internet tienes que buscar las especificaciones del fabricante de ese modelo y comparar con las de casa.

Otra cosa que no es estándar son los cargadores de los móviles, por lo que siempre has de andar con el tuyo a cuestas y ningún amigo puede dejarte el suyo, incluso de la misma marca. Sí, Nokia siempre ha seguido una muy buena política al respecto, hasta que los redujeron de tamaño hace poco y vuelta a empezar. Las tarjetas de crédito y los carnéts son estándar, y por eso todos caben perfectamente en tu cartera.

En internet, la organización encargada de la adopción de estándares es el World Wide Web Consortium (W3C), dirigido por Tim Berners-Lee, el padre de la web. El W3C se compone de un amplio número de expertos que velan por la compatibilidad de todos los estándares y por conseguir un consenso con la industria para que los navegadores y herramientas soporten un núcleo básico de funcionalidades con el que poder hacer cosas sin volverse loco por saber si lo que has hecho se verá igual en todas partes.

Como muchos saben y habrán cacharreado en algún momento de sus vidas, la base de las páginas web es el lenguaje HTML. Otro metalenguaje de marcado que puede parecer muy similar es XML, utilizado para organizar y etiquetar documentos de texto, funcionando mediante etiquetas de la misma forma que HTML. No puede considerarse un lenguaje directamente porque en realidad sólo consta de un conjunto de directrices y especificaciones sobre cómo utilizarse, por lo que cada uno puede utilizar las etiquetas y valores que le vengan en gana. Simplemente tiene que respetar la estructura y formato de XML. Este formato es muy práctico para procesar cualquier tipo de información con un ordenador y es ampliamente utilizado en múltiples áreas.

Como decía, HTML y XML son muy similares, pero el primero no respeta todas las especificaciones del segundo, por lo que se inventó XHTML, que es básicamente un fichero HTML con la estructura que dicta XML. Una de las principales características es que todas las etiquetas deben ser correctamente cerradas, cosa que no era necesaria con HTML, o la prohibición de anidar ciertas etiquetas en otras.

De XHTML 1.0 existen diferentes versiones, cada una más laxa que la anterior con respecto a las normas. Son Strict, Transitional y Frameset. Luego se creó XHTML 1.1, que es XHTML 1.0 Strict con alguna cosa más. La versión 2.0 lleva 10 años de borradores. Para saber si tu página cumple los estándares, W3C ofrece su validador.

Una de las principales motivaciones de la W3C detrás de todos estos estándares es separar la definición de la estructura de una página de la información mostrada por la misma. Un buen aliado para ello han sido las hojas de estilos CSS, una poderosa herramienta para definir el diseño de tu web, y que ha desplazado por completo a las famosas «tablas» tan utilizadas en los 90. En aquellos tiempos, si querías colocar varios elementos en distintos puntos tenías que llenar la página de tablas invisibles con infinitas filas y columnas para cada situación. Con CSS todo es un mundo maravilloso de orden y funcionalidad.

Afortunadamente, con el nuevo diseño he tenido bastante suerte y seguía los estándares bastante bien, salvo por algunas etiquetas mal cerradas aquí o haya, que incluso puede que hayan sido fallo mío con las modificaciones.

Otro pequeño problema ha venido con el plugin oficial de Statcounter, que te introduce tres líneas en el blog. Utiliza target=»_blank» en el vínculo (abrir en ventana nueva) lo cual está desaconsejado por el W3C. También olvidan cerrar la etiqueta de la imagen. Tienen los comentarios cerrados, por lo que he dejado nota en el repositorio de plugins de WordPress. Para arreglarlo tienes que ir al editor de plugins de tu WordPress y hacer los cambios en el fichero php. En mi caso es la línea 288.

Un problema «peor» viene con las galerías de imágenes que WordPress te permite insertar en las entradas. Casualmente ayer utilicé por primera vez la opción de galería para mostrar el viejo diseño; esto es básicamente como publicar un álbum de fotos de forma automática, sin necesidad de insertar las imágenes una a una. Si no llego a utilizarlo ni me hubiese dado cuenta.

Resulta que al insertar la galería puedes seleccionar varias opciones, con lo que dependiendo de cada una tendrá distintos formatos. Estos formatos están definidos por un CSS que se copia en el cuerpo de la entrada. Esto está tremendamente mal, porque a fin de cuentas estás mezclando la definición con el contenido. HTML está dividido en dos secciones: cabecera y cuerpo, head y body. Lo correcto es que en la cabecera estén todas las definiciones y en el cuerpo la información.

Realmente las CSS suelen estar en un fichero aparte, el cual indicas en la cabecera. Esto te permite utilizar la misma definición en cualquier página sin tener que copiar las definiciones en cada una, pero para cosas puntuales como ésta, es correcto ponerlas simplemente en la cabecera.

Tras barajar varias posibles soluciones a mano, me he decantado por googlear… y efectivamente es un problema que había inquietado a muchos otros antes. Está publicado desde hace trece meses en el trac de WordPress, pero no se se implementarán soluciones en la próxima versión. (Trac es una herramienta utilizada para la gestión de errores en un proyecto). Mientras tanto, se han publicado varios plugins solucionándolo (están enlazados en los comentarios del trac). Yo he instalado Cleaner WordPress Gallery, que simplemente crea un fichero CSS aparte y lo enlaza en la cabecera.

Así pues, finalmente he conseguido superar satisfactoriamente el test de XHTML 1.1.

Nuevo diseño


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Como podréis ver los que todavía seguis los vínculos del RSS o no leeis todo desde vuestro agregador, acabo de estrenar un diseño del blog completamente nuevo.

Llevaba unos días con ganas de hacerle un guiño a Irlanda para que se note que estoy aquí de Erasmus, y de paso me ha apetecido cambiar todo lo demás, que empezaba a aburrirme. Desde que pasé a mi propio dominio en febrero de 2008 he estado utilizando siempre el mismo, clasicBeauty, hace ahora ya más de dos años y medio. Me apetecía algo con una sola columna, y tras unas cuantas búsquedas al final encontré Balance en WordPressThemeBase.

Para hacer las pruebas de WordPress en local, instalé XAMPP (servidor Apache+MySql y otras cosas) donde tras unos días cacharreando he conseguido que todo funcione a mi gusto. Si os interesa saber cómo montarlo, hay muchas guías (otra) por internet.

Hay que tener cuidado al instalar el tema balance, ya que hay llamadas a varias funciones que no van. Viene sin readme ni indicación alguna, de modo que no sé si no existen en WordPress, o es necesario algún plugin, pero dan error y cargan mal las páginas; también hay otras que directamente no funcionan, pero sin fallos.

La realidad es que no tengo idea alguna de PHP, WordPress ni CSS, pero más o menos me he ido apañando. Es por eso que apenas he añadido nada al tema, sino que me he limitado a corregir problemas, traducirlo al español, y personalizar alguna chorradilla (ancho variable en lugar de fijo, sangrado de primera línea, orden de elementos…). Si alguien está interesado en la versión que modificada que utilizo, la cuelgo aquí.

Algo que desde luego no me ha gustado nada ha sido encontrar un texto encriptado en uno de los ficheros, exactamente en footer.php, el cual es llamado por casi todas las páginas para «cerrarlas», pero todo lo que contiene es la línea:

<?php eval(base64_decode(‘chorrazo de caracteres’));?>

El ‘chorrazo de caracteres’ es demasiado largo para ponerlo, así que lo cuelgo en un fichero aparte. Esto, convertido a texto plano con un decodificador de base64 nos da las etiquetas de cierre del fichero html… y un enlace «fraudulento» a una página de medicinas muy chunga. No la enlazo, que a eso juegan, pero es cheapdrugs24.com/pain.html. Por supuesto me he cargado el texto en base64 y he puesto su equivalente desencriptado y sin enlaces indeseados. Por lo visto es un crackeo clásico sobre php.

Quizás el principal cambio con respecto al viejo diseño es la página principal, que antes mostraba unas ocho entradas, y ahora sólo una. Esto, lejos de buscar un aumento del número de visitas —trucos peores hemos visto para ello—, lo he preferido porque mis posts tienden a ser bastante largos, y ahora que con los viajes subo muchas fotografías se sobrecargaba demasiado la página inicial.

Otro cambio es el menú superior que se abre al clicar extra. Desde allí se puede acceder, entre otros lugares, a las últimas cinco entradas, así como ver los últimos comentarios. Además he eliminado mis recientes de Buzz, pero he dejado un enlace por si alguien sin gmail quiere leer lo que cuento allí.
También, al final de la página —tras el artículo— pueden verse los comentarios de todo el blog, y navegar por ellos. Justo debajo hay una caja de búsqueda «interactiva» que funciona bastante bien, recomiendo que la probeis. Con todo ello más las categorías y etiquetas creo que soluciona en parte la ausencia de más posts en la página principal.

Por lo demás, todavía quedan un par de detalles que me gustaría «mejorar» pero que funcionan tal y como están por lo que me he decidido a actualizar todo ya. Dejo también para la posteridad unas capturas del antiguo diseño, tomadas instantes antes de subir el nuevo. Por si a alguien le apetece comparar o algo…

¿Opiniones? ¿Arreglos? ¿Fallos? ¿Mejoras? Soy todo oídos ojos.

Fin de semana en Dublín

Este fin de semana hicimos un viaje a Dublín. Aprovechamos el tener los viernes libres para ir entonces, bien temprano. El billete de ida y vuelta desde Cork son 19 euros para estudiantes. Salimos a las 8 de la mañana, en la ruta con paradas en cinco o seis pueblos intermedios, cuatro horas y media de viaje. Para la vuelta tuvimos suerte en tomar el autobus directo, quedando el trayecto en tres horas y media. Lo más sorprendente nada más llegar a Dublín fue el sonido de los semáforos para indicar a los peatones que pueden cruzar. A todos nos cautivó desde el principio ese sonido futurista inicial combinado con una ráfaga de ametralladora.

Como el hostal al que queríamos ir en principio no estaba libre, tuvimos que reservar la primera noche en otro más caro, Barnacles por 24 euros cada uno. Estaba bien en pleno centro de Temple Bar, todo muy limpio, habitaciones en-suite de seis personas (sólo vi dos, no sé si tendrán con otro número), camas cómodas, trabajadores amables, desayuno incluido y cocina y comedor muy amplios. Eso sí, el desayuno muy pobre: zumo y tostadas con mantequilla/mermelada; puede que también hubiese leche, pero no quedaba cuando nos levantamos. Además, había que fregar todo lo utilizado.

El otro hostal, en el que pasamos la noche del sábado fue Ashfield House, también muy céntrico y por 14 euros cada uno. Aquí nos dividieron cinco y cinco, unos en una habitación de seis personas, y los otros en una de 18. Excepto por lo de 18 en la misma habitación (en la cual se sentían las vibraciones de la música de una discoteca cercana, pero yo dormí sin problemas y además cierran hacia las tres), no encontramos diferencias significativas con Barnacles… salvo el desayuno. Esto sí que era un desayuno y lo demás tonterías. Leche y zumo abundante, tres tipos distintos de cereales, yogurt, huevos duros, mantequilla/mermelada y nocilla… y lo que mancharas lo fregaba la casa. Luego la cocina era bastantepeor/pequeña que la de Barnacles, pero no llegamos a utilizarlas en ninguna ocasión. Por lo que me contaron un par de españolas con las que coincidimos en la habitación, si reservas por internet sólo cuesta 10 euros la noche.

Tras dejar las maletas en Barnacles y comer por ahí nos dirigimos al Trinity College —la universidad más antigua de Irlanda— con la intención de ver el Libro de Kells, pero justo ese día cerraron por norecuerdoqué, así que fuimos justo al lado a una zona con varios museos. Allí nos dividimos en subgrupos para ver cada uno lo que le apeteciese más, de modo que yo fui al National Museum. Otros visitaron la National Library y la National Gallery.

En el National Museum se pueden observar, sobre todo, gran variedad de restos arqueológicos del Neolítico y la Edad de Bronce, así como de celtas y vikingos del primer milenio después de Cristo.

Visitar países europeos como Irlanda es un coñazo porque todo cierra a las cinco, así que sólo puedes aprovechar la mitad de la tarde. En España terminando a las ocho o nueve ves el doble de cosas. Al salir, vimos a Molly Malone por la calle, que nos dio oficialmentel a bienvenida a Dublín.

Molly Malone

Así pues, a las cinco tuvimos que abandonar los museos y fuimos a Sant Stephen’s Green Park, que afortunadamente no lo cierran. Éste es un parque con casi cuatrocientos años a sus espaldas, que estuvo cerrado al público durante bastante tiempo, teniendo que pagar por entrar. Hasta que a finales del siglo XIX el Parlamento aprobó una iniciativa de Sir Arthur Guinness (sí, el mismo de la cerveza) por abrirlo gratuitamente al público.

Después de darnos una vuelta por los alrededores regresamos al Hostal a darnos una ducha y tomarnos una breve tregua antes de ir a cenar. Luego un par de pubs y a la cama.

Lo que más me ha sorprendido de los pubs en Dublín es que en todos, absolutamente todos, hay música en vivo por la noche. Daba igual a qué pub entrases, si no había un tio solo cantando con una guitarra, te encontrabas con tres o cuatro con diferentes instrumentos. Daba igual que no hubiese escenario, que pueden estar en cualquier mesa del pub. Además de haber artistas callejeros en cada esquina de Temple Bar, en una proporción muchísimo mayor que en cualquier lugar que haya visto. La primera noche escuchamos en la calle una versión de Another brick in the wall buenísima.

[Tuve los santos cojones que empezar el viaje con la cámara descargada, así que no tengo fotos del primer día. Y el resto de amigos todavía no me han pasado ninguna]

A la mañana siguiente probamos de nuevo en el Libro de Kells y tuvimos más suerte. Es uno de los manuscritos decorado más antiguo que se conserva en Europa y contiene los cuatro Evangelios. Está considerado por muchos especialistas como uno de los más importantes vestigios del arte religioso medieval. En la exposición estaba prohíbido tomar fotografías, así que acabo de fotografiar el folleto.

Aunque a primera vista, pagar ocho euros por ver dos páginas de un libro en una vitrina (¡ni siquiera puedes pasar de página!) pueda parecer estúpido, la cantidad y diversidad de motivos artísticos en todo el libro es increible. Y por supuesto todo acompañado por decenas de paneles y fotos a todo tamaño por todas partes. Disfruté mucho más de lo que esperaba, así que recomiendo la visita a cualquiera. Las siguientes fotografías las he buscado en Google.

Desde allí tomamos un autobus a Kilmainham Gaol, una prisión construida en 1796 protagonista de importantes sucesos en la historia de Irlanda. En la actualidad está reconvertida en un museo que no sólo muestra la vida en la cárcel en diferentes épocas y las sucesivas remodelaciones, sino que además cuenta con documentos históricos como la Declaración de Independencia de la República de Irlanda. La entrada cuesta 3 euros a estudiantes.

Kilmainham Gaol

Proclamación República de Irlanda

En la parte museo había un panel dedicado a la ecuación propuesta por el irlandés Samuel Haughton en 1886 para hacer del ahorcamiento algo «más humano». En efecto, históricamente estas muertes eran tremendamente lentas y dolorosas, pues los ahorcados morían por falta de oxígeno al oprimir la cuerda sus gargantas. Esto era debido a que, o bien los izaban directamente por el cuello y los dejaban colgando, o bien porque la caída era demasiado corta. Sin embargo, Haughton publicó unas ecuaciones demostrando que si la distancia de caída era de entre 1,2 y 1,8 metros, el cuello se partía provocando una muerte instantánea e indolora; convirtiéndose esa distancia en un estándar de la muerte. Este método fue mejorado pocos años después por William Marwood para utilizar diferentes distancias dependiendo de la fuerza, tamaño y peso del condenado.

Hanging Equation

Junto a esta ecuación había una pantalla táctil con información variada sobre el debate de la pena capital. Además incluía una encuesta (con el resultado público) en la que todo visitante al museo podía participar. ¿Crees en la pena capital? A favor. En contra.

Votación pena capital

Al salir, comimos en un restaurante cercano y reanudamos la marcha. A mitad del camino nos encontramos con una espectacular imagen, el coche-jardín, que inmediatamente decidimos que debía convertirse en un must-see de Dublín. La situación exacta la desconozco, pero ha de ser en las calles Kilmainham Ln o Bow Ln W streets entre Kilmainham Gaol y la Guinness Storehouse.

Coche-jardín

La próxima parada fue Guinness Storehouse el edificio original donde empezó a fabricarse al cerveza Guinness, reconvertido ahora en un gigantesco museo que te muestra la historia de la cerveza e innumerables detalles acerca de todo el marketing en torno a ella. La entrada para estudiantes son 11 euros que incluyen una cerveza en el bar de la última planta. Este bar, con paredes de cristal, proporciona una impresionante panorámica de Dublín, ya que es uno de los lugares más altos de la ciudad. En la primera planta hay una gigantesca tienda con todos los productos típicos en plan camisetas, llaveros, gorros, tazas…

black is beautiful

store

ruby red

En realidad, la cerveza puede ser intercambiada dos pisos más abajo en otro mini-bar en el que, tras las indicaciones de cómo hacerlo (1 y 2), tú mismo tiras la pinta y te dan un diploma. Una chorrada para turistas idiotas, pero es más entretenido que pedirte una cerveza más como en cualquier otro bar. Entramos a las cuatro, y entre colas y tal, empezamos la visita después de las 4:30, pero afortunadamente no nos echaron del edificio cuando cerraron a las cinco, y nos fuimos hacia las 19:30.

certificado

Después de cenar hicimos acto de presencia en el Temple Bar, el famoso pub que comparte nombre con el barrio y que presume de servir todos los whiskeys que se destilan en Irlanda. Como no se podía estar nos fuimos a otro pub al otro lado del río, cerca del Spire un simple y delgado palo que ya me gustaría a mí saber cómo se tiene en pie (es la construcción más alta de Dublín con sus 120 metros) y además es la escultura más alta del mundo. De camino nos cruzamos con James Joyce.

temple bar

whiskeys

James Joyce

El pub se llamaba The Celt y estaban tocando unos chavales jóvenes violín, guitarra y lo que supongo debía ser un Buzuki irlandés. Para alguna canción se les juntó una señora mayor que bebía más que cualquier hombre que haya visto en mi vida y otro señor mayor; ambos tenían pinta de ser clásicos del bar. Además casi todo el tiempo les acompañó un espontáneo con un armónica. Creo que era un espontáneo porque no hablaba con los que tocaban y estaba un poco separado de todos. Aparte de la típica música irlandesa tocaron versiones de canciones famosas como Creep de Radiohead o I’m Yours de Jason Mraz. La canción con la que acabaron y cerraron el bar tenía toda la pinta de ser el himno de la República de Irlanda. (La foto del cartel es de una amiga).

the celt

El plan para el día siguiente era visitar el museo dedicado a James Joyce (¿estoy obligado a leer el Ulises este año?) y algo más por allí cerca, pero al ser domingo iba a estar cerrado por lo que fuimos a la Catedral de la Santísima Trinidad, popularmente llamada Christ Church Chatedral. Fundada poco después de 1028, adquirió su aspecto actual a partir del año 1172, aunque ha sufrido innumerables modificaciones durante los siglos posteriores. Desgraciadamente llegamos en algún momento entre las 10 y las 11, y las visitas empiezan a las 12’30, por lo que tuvimos que contentarnos con verla por fuera.

Christ Church Cathedral

A continuación nos acercamos al Dublin Castle, el lugar desde el que los británicos gobernaron estas tierras desde su conquista a finales del siglo XII hasta la declaración de la República de Irlanda en 1922. Es un gran complejo creado en torno al castillo que edificaron los normandos en 1204 bajo las órdenes de Juan de Inglaterra poco después de haber tomado el país. Sin embargo no queda mucho de esa época y la mayoría de edificios son del siglo XVIII, con lo que pese al nombre tiene más aspecto de palacio que de castillo.

plano dublin castle

Ahí nos encontramos con una visita del Free Tour a la que nos unimos durante un rato aprendiendo más sobre el lugar (hasta que hicieron un alto de 20 minutos para tomar café y aprovechamos para irnos). El guía era buenísimo, muy animado y divertido, con lo que merece mucho la pena. Ya el día anterior me habían recomendado el Free Tour unas españolas con las que coincidimos en la habitación y si todos los guías son como éste, es algo que merece la pena si vas a Dublín y quieres conocer esa zona. En una zona del Dublin Castle había unas casas que el guía definió acertadamente como legos.

lego

Eran las 12:30 pasadas así que decidimos volver a la Christ Church Cathedral para verla por dentro. Con carnet de estudiante, la entrada son sólo tres euros. Ofrecen audioguías por otros tres euros, pero también tienen en la entrada un folleto informativo con información más que suficiente de cada uno de los puntos de interés del lugar.

Las dos últimas fotos son el suelo de la catedral y la pila bautismal. Tuvimos la suerte de que cuando llegamos, y por largo rato, un músico acompañó nuestra visita tocando el órgano, y pasear por una catedral con esa música de fondo es una gran experiencia. El órgano, para los que entiendan, es un moderno instrumento a tres bandas manuales, hecho en 1984 por Kenneth Jones, de Bray.

También hay una cripta datada en los años posteriores a 1171 cuyo bosque de columnas soporta el peso de la catedral. Su enorme tamaño la convierte en una de las criptas medievales más grandes de Gran Bretaña e Irlanda. Aquí también están las dos cosas más sorprendentes. Primero, el Coffe Shop, una cafetería en mitad de la cripta. Jamás se me hubiera ocurrido encontrar una cafetería en una catedral, pero ahí la tienes, y con un buen montón de sofás. Esto también hace que en lugar de que la cripta huela a piedra vieja y a humedad, huela a café.

La otra cosa increible, no sólo de la catedral sino de todo Dublin, fue el gato y la rata momificados. Según la historia que se suele contar, hacia 1850-60 una rata comenzó a subir por uno de los tubos del órgano para escapar del gato que la perseguía. Éste, sin embargo, decidió perseguirla también, metiéndose ambos tan adentro que terminaron atrapados (los tubos son cada vez más estrechos), el ambiente frío y seco de la catedral hicieron el resto y quedaron momificados. No he conseguido descubrir cuándo los descubrieron (me temo que cuando instalaron el nuevo órgano en 1984), pero el caso es que en lugar de tirarlos como habría hecho cualquier persona normal, debieron de pensar que sería una fantástica idea meterlos en una vitrina y exhibirlos al público. Y vaya si lo hicieron. En realidad supongo que la primera reacción sería tirarlos a la basura, pero una noche de chupitos terminada con un «A qué no…» hicieron el resto. (La foto del letrero es de una amiga).

De allí nos fuimos a comer y después tres de nosotros aprovechamos que unos cuantos querían comprar unas cosas por el centro de camino al hostal para tomarnos un auténtico café irlandés en el sitio más típico, el Temple Bar. Con lo que a mí me gusta, y llevo casi un mes en Irlanda y todavía no había tomado ninguno, pero la espera mereció la pena. Ahora habrá que ver cómo lo introduzco en mi menú diario en Cork. Una vez saciados, fuimos a la estación a tomar el autobus que nos conduciría a casa.

Conquista inglesa de Irlanda

Durante siglos, Irlanda estuvo dividida en varios reinos. Entre los reyes de cada región designaban un Gran Rey, título meramente honorífico que reconocía a uno de ellos como el primero entre iguales. Esto comenzó a cambiar entre los siglos X y XII, cuando se les empezó a conceder una auténtica autoridad sobre todo Irlanda y pasó a ser un título codiciado por todos.

Y como no podía ser de otra forma, las dinastías más poderosas entraron en un conflicto de intereses por ser el próximo Gran Rey, de modo que Diarmuid MacMorrough, rey de Leinster, solicitó ayuda al caballero normando Richard de Clare para acabar con sus enemigos.

Al Rey Enrique II de Inglaterra esta situación no le gustó ni un pelo, dado que Irlanda podía consolidarse como una nueva nación y, eventualmente, hacerse poderosa y suponer un problema. También tenía la sensación de que los barones normandos que conquistaban nuevas tierras no le estaban siendo muy leales, así que decidió desembarcaer él mismo en Irlanda con sus ejércitos para hacer valer su autoridad sobre las tierras conquistadas por sus vasallos, lo cual sucedió el 18 de octubre de 1171 en Waterford (condado al este de Cork).

La guerra terminó en 1175 con el Tratado de Windsor, lo que supuso la anexión de Irlanda al reino inglés. Desde entonces, Diarmuid MacMorrough es considerado el mayor traidor de la historia de Irlanda, por haber prácticamente invitado a los normandos a conquistar la isla. Enrique se declaró Lord de Irlanda, creando para tal efecto el Lordship of Ireland (Señorío de Irlanda).

Pero en la Alta Edad Media uno no podía ir por ahí anexionándose otros reinos cristianos a la ligera (recordemos que San Patricio llegó a la isla hacia el año 400 y tuvo un gran éxito predicando el Evangelio así como expulsando culebras del país). Pese a ser años oscuros, la nobleza era civilizada y para reclamar el trono de otro país tenía que existir algún lío familiar entre medio… o el permiso del Papa, máxima autoridad política y moral del momento.

De eso se encargó supuestamente el Papa Adriano IV promulgando en 1155 la bula Laudabiliter, por la que se autorizaba a Enrique II tomar posesión de Irlanda con el objetivo de «encarrilar» a los celta-cristianos de vuelta a la «verdadera» Iglesia de Roma. Esta bula papal se promulgó sólo tres años después del Sínodo de Kells, en el que se reorganizó a su aire la Iglesia de Irlanda.

Como se ve, pasaron más de quince años desde que el Papa alentase a Enrique II a la conquista de Irlanda hasta éste que la tomase, pero estaba ocupado con otros asuntos; así que cuando Diarmuid MacMorrough acudió a pedir ayuda a sus ejércitos no dudó en recordarla y utilizarla. Otro punto que me gustaría señalar es la nacionalidad inglesa de Adriano IV, a la postre el único Papa inglés de la historia. También, desde hace tiempo, existe mucha controversia sobre la autenticidad de la bula, principalmente por no conservarse el documento original.

Durante los siguientes siglos, la Corona Inglesa se debilitó debido a la Guerra de los Cien años (1337-1453) en Francia, y a la Guerra civil de las Dos Rosas (1455-1485).

Pese a haberse hecho en un principio con el control de la mayor parte de la isla, los nobles ingleses a los que se otorgó las nuevas tierras no tardaron en ser asimilados por la cultura irlandesa, dando lugar al dicho Más irlandés que los irlandeses. Esto sumado a que los nativos se esforzaron por recuperar sus tierras, provocó que durante los siguientes siglos los normandos fuesen perdiendo el control de casi toda la Irlanda, limitándose el gobierno inglés prácticamente a los alrededores de Dublín. El resto de los señoríos gobernados por barones anglo-irlandeses se limitaban a pagar un tributo a la corona como todo reconocimiento a la autoridad inglesa

Durante el siglo XVI la dinastía inglesa Tudor decidió restablecer su autoridad en Irlanda, por lo que comenzaron por declarar a Enrique VIII (y todos sus sucesores) como Rey de Irlanda en 1542. Este nuevo título era necesario porque el anterior (Señorío de Irlanda) había sido otorgado por un Papa, y ya no tenía mucho sentido tras la excomunión de Enrique VIII en 1533 y la separación de la Iglesia Anglicana al año siguiente.

En 1553 accedió al trono María I que reinó en Inglaterra hasta su muerte en 1558. María I fue la única hija que sobrevivió al matrimonio de Enrique VIII y Catalina de Aragón (de modo que fue nieta de los Reyes Católicos). También fue educada en su infancia por Juan Luis Vives, famoso humanista español —lo cual no tiene mucha relevancia pero es un detalle curioso—. También es la María que ha pasado a la historia como Bloody Mary por condenar a muerte a 300 disidentes religiosos en un intento de retornar el país a la fe Católica que su padre había abandonado.

En 1554 se casó con Felipe II, lo que convirtió a éste también en Rey de Inglaterra hasta 1558 y a ella en Reina de España desde 1556 cuando él heredó el trono de su padre Carlos I. Además, en 1555, el papa Pablo IV emitió una bula papal declarando a Felipe II de España y a la reina María I de Inglaterra como Rey y Reina de Irlanda. Ésta fue la respuesta de la Santa Sede ante el acta de la corona de Irlanda de 1542 antes mencionada. Así pues, por aquellas fechas, el tratamiento del matrimonio de María I y Felipe II era el de: «Felipe y María, por la gracia de Dios, Rey y Reina de Inglaterra, Francia, España, Nápoles, Jerusalén e Irlanda, defensores de la fe, Príncipes de España y Sicilia, Archiduques de Austria, Duques de Milán, Borgoña y Brabant, Condes de Hasburgo, Flandes y Tirol». En Inglaterra incluso se llegaron a acuñar monedas con la efigie de Felipe.

La reconquista Tudor de Irlanda de la que hablábamos se extendió durante más de 60 años alternando fases de negociación con campañas militares. Algunos de los conflictos fueron las Rebeliones de Desmond. En la segunda de las cuales (1579–83) los irlandeses fueron apoyados por Francia y España.

España por aquellos años tenía otro frente abierto tratando de mantener el dominio de Flandes (encubierto también como una defensa del catolicismo ante la expansión del calvinismo) con la Guerra de los Ochenta años (1568-1648). Allí eran los ingleses los que apoyaban a las Provincias Unidas.

Eran los años previos a la Guerra Anglo-Española (1586-1604), y ambas potencias se hacían la puñeta la una a la otra. Que si apoyo a tus enemigos por aquí, que si Drake y otros corsarios por allá… Un comportamiento que me recuerda mucho al de la Guerra Fría: no invado tú país, pero voy a apoyar esta rebelión cerca de tu territorio.

A los derechos que pudiera reclamar Felipe II sobre Irlanda y las diferencias por el cisma religioso, se sumó la ejecución de María I de Escocia (ferviente católica y siguiente en la sucesión al trono tras su prima la reina Isabel I) en 1587 ultrajó a los católicos de la Europa continental. Su reivindicación al trono fue heredada por Felipe (viudo de María I de Inglaterra). Ese mismo año, Felipe II recibe autorización del Papa Sixto V para deponer a Isabel, que ya en 1570 había sido excomulgada por Pío V.

Entre 1594 y 1603 tuvo lugar la Guerra de los Nueve años irlandesa prácticamente el último episodio militar de la reconquista inglesa de Irlanda.

A pesar de desarrollarse principalmente en el Ulster (al norte de Irlanda), una de las batallas más importantes históricamente se dio en 1601 en Kinsale, donde los españoles volvieron a apoyar a los irlandeses con el afán de seguir debilitando a Inglaterra. (Y de dónde ha salido este post. Servidor sólo quería situar la batalla en su contexto histórico pero había tantas relaciones y conexiones interesantes que…).

Con Felipe II ya muerto, fue su hijo Felipe III quién mandó partir desde Lisboa (entonces territorio español) 33 naves con 4432 hombres comandadas por el almirante Diego Brochero y con Juan del Águila, veterano oficial español curtido en las guerras de Flandes, al mando del ejército en tierra (Maestre de Campo General). El objetivo era tomar Cork, pero a causa de un temporal acabaron en Kinsale y parte de los hombres y la mayoría de provisiones tuvieron que dar la vuelta.

En cuanto terminó el desembarco, la flota regresó a España en busca de refuerzos. Juan del Águila quedó junto a 3.000 hombres aislado en Kinsale. Las tropas aliadas estaban lejos de la ciudad y sólo pudo conseguir 900 bisoños mal armados. Decidió entonces fortificarse y esperar refuerzos. En la entrada de la bahía mandó construir dos fuertes: Castle Park y Ringcurran. Sobre los restos de estos fuertes se erigieron los que aún hoy pueden verse en Kinsale, James’s Fort y Charles Fort respectivamente.

Pese a que se pudo enviar un nuevo contingente de tropas para apoyar a Juan del Águila, otro temporal desvió a los barcos de la ruta esperada, y una falta de coordinación y medios impedió que la ayuda sirviese de algo. Tras tres meses de asedio y el triplicando en número a los defensores, los ingleses ganaron esa batalla; que fue una de las últimas de la Guerra de los Nueve Años. (Más detalles sobre Juan del Águila y la batalla de Kinsale).

La capitulación de Kinsale, pese a lo amarga de la derrota (y tener que entregar varias plazas), fue en muy buenas condiciones para los perdedores: el ejército español (reducido entonces a 1.800 hombres) y todos los irlandeses que lo desearan, recibirían provisiones y transportes para regresar a España. Además, conservarían el armamento, banderas y dineros. En 1604, con la firma del Tratado de Londres, se puso fin a la Guerra Anglo-Española.

La mayoría de supervivientes irlandeses continuaron una lucha de desgaste en el Ulster hasta que se rindieron dos años después (1603). Históricamente, la derrota de Kinasle (1602), junto a la Fuga de los Condes y la colonización del Ulster (ambos sucesos acaecidos en 1607), se consideran el fin de la Irlanda gaélica.

Kinsale

Kinsale es un pequeño pueblo costero 25 km al sur de Cork que visitamos ayer. Desde Cork salen y vuelven varios autobuses durante el día y muy baratos. En domingo nos costó 9 euros ida y vuelta (precio estudiante), pero entre semana creo que vale menos. Nosotros tomamos el de las 12:30 y volvimos en el de las 19, aunque otro regresaba a las 17.

Es la típica pequeña aldea de pescadores, con todas las casas pintadas de los más variados colores poder distinguir su hogar desde bien lejos cuando volvían de faenar. Además de por los colores, las casas son características por su reducido tamaño (tanto de altura como de planta).

Como se ve en la última foto, son coloridas hasta las que dan directamente al cementerio (eso es tener buenas vistas y lo demás tonterías).

Diseminados por el pueblo hay diversos e intersantes edificios históricos, pero no alcanzamos a verlos todos. Primero estuvimos en St. Multose’s church, construida a finales del siglo XII y que es el edificio más viejo de Kinsale. La siguen utilizando, pero está cerrada cuando no hay oficio. Sin embargo, se puede pasear por alrededor y ver el antiguo cementerio (foto anterior). St Multose es el patrón de Kinsale. Parece ser que hay unas inscripciones en francés normando que pueden ser de curiosidad para los historiadores.

La otra, St. John the Baptist, edificada en 1839 y cuyo aspecto más destacable, para mí, fue el techo de madera. El órgano que se ve en la imagen, si no recuerdo mal, data de finales del XIX y consta de 493 tubos. Al principio fue construido para otro lugar, pero en los últimos 30 ó 40 años fue adquirido por esta iglesia y restaurado.

También vimos el Desmond Castle, una casa-torreón construida alrededor de 1500, que entre otras cosas fue utilizada para encerrar durante los siglos XVII y XVIII. Después de un incendio en 1757 en el que murieron 54 prisioneros franceses, pasó a conocerse popularmente como The French Prison. En la actualidad se utiliza como museo del vino, pero en domingo estaba cerrado.

En el centro del pueblo hay una pequeña plaza repleta de restaurantes y con tantos colores que parece una película para niños. No tengo buenas fotos mías ni de mis amigos, pero dejo enlace a un par encontradas en internet. Una (parece de Tim Burton) y dos, de esta web. Probablemente esos no, pero Kinsale también tiene fama de tener muchos restaurantes de calidad gourmet, y creo que se celebra algún campeonato conocido de alta cocina. Como sabéis, la alta cocina implica altos precios, que en una excursión de estudiantes no podemos asumir.

Después de haber callejeado un rato por las sinuosas calles del pueblo, nos encaminamos al Charles Fort, la fortificación más grande e importante de Irlanda diseñada a finales del XVII por el Marqués de Vauban. Desde el pueblo parece que esté más lejos, pero tan sólo hay que andar tres kilómetros para llegar a ella.

Mapa Kinsale

En ese mapa, la flecha indica aproximadamente dónde nos dejó el autobus. La visita por el pueblo es hacia la izquierda y arriba. El triángulo es el James’s Fort (construido de 1602 a 1607), al cual no fuimos porque no da tiempo de visitar ambos y el bueno es el otro. Después, el andando por Scily Walk y Lower Road (aunque Google diga que no, comunica) llegamos hasta el Charles Fort, marcado con una estrella. El mapa de Google también indica fatal la situación de ambas fortalezas, motivo por el cual las he señalado yo mismo. La vuelta la hicimos por Higher Road, pasando por delante de un varios chalets/mansion. Según una de las guías de viaje que llevábamos (creo que la francesa), Danny DeVito, Jack Nicholson, Michael Douglas y Tina Tourner tienen residencia en Kinsale, así que cuando vimos todos esos chalets decidimos que tenía que ser en esa zona.

El camino de ida a ratos está salpicado de casas o chalets, y a ratos estás completamente rodeado por árboles y arbustos, siempre con acantilados a un lado. En la seguda foto podréis apreciar el James’s Fort desde la carretera por la que íbamos.

La realidad es que ambos fortines están en la actualidad en ruinas (conservados, pero en ruinas), de modo que hoy en día no se les da ningún uso, aunque el Charles Fort tuvo una guarnición de soldados durante la Primera Guerra Mundial y fue utilizado durante la Guerra Civil Irlandesa de 1922-23. Que estén en ruinas no les quita atractivo, ya que al estar todo rodeado de hierba tan verde, el contraste queda muy idílico (no como el Castillo de Montearagón, que estará bien pero es todo un secarral).

Como tantas otras fortalezas en forma de estrella, las fotos más espectaculares son desde el aire, así que además de la siguiente foto tomada por nosotros desde uno de los muros, me veo obligado a colgar una aérea (tomada de esta web).

Estaba escribiendo un esbozo histórico sobre la Batalla de Kinsale, el Charles Fort y Vauban, pero me estaba pareciendo tan apasionante que he escrito más de la cuenta así que publicaré otro artículo sobre esos temas. Ahora lo más que os puedo pedir es que os conformeis con algunas fotos más.

En la primera se puede ver un plano del fuerte, que estaba en el suelo en la entrada y me hizo gracia. Desafortunadamente, justo en ese momento había un sol como nunca ha habido en Irlanda, de modo que me tuve que poner de espaldas al mismo y mi sombra molesta (y queda superartística, osea). La segunda es lo que se ve desde una de las ventanas de una pequeña caseta de guardia en una de las almenas de la fortaleza. Y la tercera es una foto paseando por dentro.

Como punto final de una genial excursión, y para que se notara que viajábamos con italianos, terminamos cenando pasta a la boscaiola en casa de uno de ellos. De eso ya no tengo fotos, pero puedo afirmar que estaban excelentes.

[Salvo la foto aérea de Charles Fort, el resto están hechas por mí o mis compañeros de viaje]

Precios Tesco (Cork)

Enfrente de mi residencia tengo un Tesco (cadena de supermercados británica) así que es donde mejor me viene comprar. A continuación copio los precios (en euros, claro) de algunos de los productos que he comprado esta semana.

  • Bandeja de 16 minisalchichas: 1.50
  • Una cebolla de tamaño medio (normal o roja): 0.58 (la unidad! vender al peso no se lleva)
  • Lata de atún: 0.79
  • Cerveza Dutchgold 50cl: 1.18
  • Huevos medianos (media docena): 1.67
  • Mostaza de Dijon: 1.75
  • Noodles preparados: 0.89 y 0.79 (y más caros según la marca).
  • Arroz moreno (kilo): 1.99
  • Papel higiénico (4 rollos calidad extracutre): 1.58
  • Pechugas de pollo (típica bandeja, sin cortar): 2.45
  • Aceite girasol: 1.39
  • Aceite de oliva: ¡¡¡ 6 euros el más barato!!!!
  • Leche fresca entera (litro): 0.75
  • Cereales desyuno: 2.09
  • Huevos escoceses (2): 1.31
  • Orégano: 0.89
  • Nesquik (300 gramos): 2.39
  • Sobre de sopa: 0.69
  • Sal de mesa (750 gramos): 0.69
  • Media baguette: 0.59
  • Patatas (2.5 kg): 3.98
  • Ambientador spray: 0.69
  • Ganchos para colgar ropa en la pared (4): 1.65
  • Ganchos para colgar ropa en la puerta (2): 0.65

La mayoría de productos son marca blanca, supongo que la mayoría de cosas están bien de precio, similares a España, salvo casos flagrantes como el aceite de oliva o el arroz. Tengo que mirar en otros sitios, porque en Tesco sólo tienen arroz moreno o basmati especial, y éste es todavía más caro. No he visto por ahora el típico arroz «redondeado» que se suele ver por España, o basmati de no-calidad-suprema.

Algunas especificaciones:

  • La leche de Tesco no me gusta en absoluto. Habrá que buscar en otros lugares.
  • Los ganchos de pared ya se han soltado.
  • Los huevos escoceses no los he probado todavía, pero están empanados y rellenos de carne picada y salen dos.
  • Hay otras marcas de cacao instantáneo, pero Nesquik es el más barato.
  • La cerveza Dutchgold, comprada en paquetes de 8 sale a un euro/u.
  • Las minisalchichas estaban bastante bien, y con una bandeja te sobra para una comida.

Por comparar con otros lugares pondré los precios del English Market. Esto es el típico mercado que está en la planta baja de un edificio, con un montón de tenderetes de comida, lo único malo es que lo tengo algo lejos de mi residencia. La realidad es que no he comprado comida en otros sitios, así que no tengo nada mejor con lo que comparar para hacernos una idea de los precios aquí.

  • Tres salchichas gordas especiadas: 2 euros. Todavía no las he preparado, pero allí mismo las ofrecían en bocadillo y estaba buenísimo.
  • Patatas nuevas: 1.485 euros/kg. Las de Tesco salen a 1.59 euros/kg. La diferencia de calidad la desconozco, pero por la diferencia de precio me ahorro el viaje cargado y le pueden dar bien por el culo a la economía local.
  • Cebollas: 0.49 euros/kg
  • Plátanos: 1.58 euros/kg (también había comprado en Tesco, pero he perdido el ticket)
  • Manzana pequeña: 0.21 (unidad)

Algunas anécdotas sobre Cork

A pesar de llevar una semana aquí, no he podido salir todo lo que hubiera deseado porque hoy tenía un examen de recuperación de mi universidad de Zaragoza, así que cuando tenía tiempo libre tenía que aprovechar estudiando. Afortunadamente he podido hacerlo desde aquí mientras una encargada de las relaciones internacionales vigilaba mi examen, acción la cual en inglés es to proctor. Tienen palabras pa tó.

A pesar de ello, tengo algunas pequeñas anécdotas que contar que completarán la lista de prejuicios tras mi primer día aquí.

Ya dije que eran habladores, pero aportaré pruebas. Ya en el avión me tocó junto a un matrimonio de rojos jubilados (rojos por el sol, no por su afiliación marxista que desconozco) que venían de Barcelona y de no sé cuántos sitios más. Cuando no estaba con los ojos cerrados tratando de echar una cabezada (es caer en un asiento de autobus, avión o similar y entrarme sueño ¿verdad Gonzalo?) el hombre me contaba su vida.

Me enseñó un reloj/llavero con brújula incluida que había comprado nosédónde por 5 euros, y no podía llevarlo en la muñeca por problemas de piel. También una extraña pulsera que le aliviaba los dolores de espalda, y dos o tres cosas más, todo comprado en Noentendídónde, un pueblo cerca de Barcelona en el que todo parecía ser un chollo. A ver cuánto le dura todo, dolor de espalda incluido. El hombre terminó liándola manchándose la camiseta con el café que pidió y cambiándosela por otra que llevaba su mujer en el bolso. Gente como este matrimonio que se gasta el dinero en cafés y bollos en el avión hacen que las aerolineas de bajo coste ofrezcan vuelos tan baratos: gracias.

El primer día me levanté temprano y tras un reconstituyente pozal de café fui a gestionar unos asuntos en la oficina de relaciones internacionales y terminé yendo hacia el centro donde están todos los comercios —sobre todo necesitaba un adaptador para los enchufes— pero un pequeño calabobos se convirtió en la Tormenta Perfecta y ni el chubasquero que con mucha previsión había metido en mi mochila sirvió de mucho, pero entonces vi una señal.

Y supe que era el momento de tomar mi primera Guinness en Irlanda. En realidad ése no fue el momento. Tuve que pasar cuatro pubs más hasta encontrar uno abierto (eran las 11am)  y tomar el típico desayuno irlandés: Guinness y Beamish (con una bolsita de peanuts para empujar). Allí dentró otro hablador irlandés me estuvo contando que la noticia del día era que el primer ministro había salido borracho a hacer unas declaraciones en un programa de televisión y no sé qué más. Tampoco he vuelto a saber del tema.

No sé si será por la humedad del ambiente, porque la tiran mejor, o porque es simplemente psicológico, pero aquí la Guinness sabe mejor. Y desde luego es mucho más barata. En España por una pinta te pueden cobrar tranquilamente 5 euros en cualquier sitio, y aquí van a tres euros. Lo mejor de la Guinness, aparte de estar buena, es que siempre queda perfecta en las fotos. La siguiente a máxima calidad, ampliada al vaso queda perfecta de fondo de pantalla.

Más cosas sobre Irlanda… odian a los ingleses. No, eso ya lo sabíamos, realmente odian a los ingleses. Hay varios Tesco por la ciudad (una famosa cadena de supermercados británica), incluyendo uno bastante grande en un centro comercial en una plaza cercana a la calle principal de Cork (Saint Patrick Street ¿cómo se iba a llamar?). En las reuniones de bienvenida a los erasmus hacen un pequeño tour por la ciudad enseñando sitios útiles (correos, autobuses, tiendas, pubs típicos, etc). La guía era una estudiante americana que llevaba unos años en Cork. Cuando nos enseñó ese Tesco dijo «A los irlandeses no les hace mucha gracia porque es británico, así que es mejor que compreis en el mercado para favorecer a la economía local«.

Sonaba al típico «oh, los fatos odiamos a los cheposos de Zaragoza«, pero después de callejear un poco estábamos algo perdidos al salir de otra tienda, así que preguntamos hasta a tres personas, con mapa incluido y todos contestaban ¿¿¿ ¿Tesco??? en plan ¿qué es eso?. Estaba a una manzana de nuestra posición y tampoco creo que lo pronunciásemos tan mal todos…

En la maleta sólo traje una sábana bajera y una para taparme, ni mantas ni nada, así que tenía que comparme algo. Nos recomendaron una tienda muy barata llamada Penneys. Cuando entré todo me resultó demasiado familiar. Camisetas por 3 y 5 euros, tríos de calcetines por 1.5… Hasta que cogí un paquete de sábanas y vi que en la etiqueta ponía Primark e información en español. Gran ayuda porque no tenía ni idea de los nombres en inglés de las partes de la cama.

Por otro lado, la ciudad está vibrando de emoción porque mañana es la final del All-Irish Senior Football Campionship (SFC) en el que juega el equipo local, The Rebels. Resulta que llevan 20 años sin ganar este campeonato con lo que si ganan supongo que se va a armar una buena (no tanto como cuando la SD Huesca subió a segunda, pero casi). Todos los pubs tienen banderas de Cork y The Rebels, y uno de cada tres coches también. Lo de los coches es curioso porque todavía no lo había visto en España, pero todas las modas terminan llegando, así que le doy dos años. Es una bandera como la de la foto inferior, que se coloca en las ventanillas de un coche así (no he encontrado de aquí, pero es igual).

Otro tema destacable puede ser el emblema oficial de todos los equipos de deporte de la UCC, una bandera pirata. Cuando fundaron la universidad en 1840, Medicina fue una de las tres facultades originales y la más grande. Los estudiantes de medicina destacaban en varios deportes y muchos equipos de la facultad adoptaron la calavera y los huesos cruzados por un chiste interno. Se dieron cuenta de que el Jolly Roger era muy útil para intimidar a la oposición, así que el logo cuajó.

Esto ya no es sobre Cork, pero también me hace gracia. He hecho amigos italianos (todo lo malo se junta, y la élite sajona no iba a mezclarse con escoria latina como nosotros, seguro que si hay algún portugués también se nos junta) y el primer día fuimos a una fiesta erasmus en un pub… en la que terminaron poniendo el famoso destrozo remix de la canción Tu vuo fa’ l’Americano de Carossone. No sé cómo se llama el remix que llevan poniendo todo el verano, pero ya sabéis cuál os digo. El caso es que los italianos se pusieron como locos, supongo que pensarían que sólo era la canción del verano en Italia, y debe de serlo en todo Europa, porque se me antoja como si a un español le ponen la versión de Paquito el Chocolatero de King Africa (increible, salen los Village People en el videoclip).

Para finalizar, la semana que viene es el Arthur’s Day, pero de esto ya hablaré en otro momento, que ahora voy a hacer patria. Primero en el baño y luego a preparar una tortilla de patata como dios manda para invitar a unos colegas.