{"id":184,"date":"2007-03-07T19:44:00","date_gmt":"2007-03-07T18:44:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.tiendadeultramarinos.es\/?p=184"},"modified":"2007-03-07T19:44:00","modified_gmt":"2007-03-07T18:44:00","slug":"elogio-a-la-tienda-de-ultramarinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.tiendadeultramarinos.es\/?p=184","title":{"rendered":"Elogio a la tienda de ultramarinos"},"content":{"rendered":"<p>Buscando <a href=\"http:\/\/www.google.es\/search?q=ultramarinos&#038;ie=utf-8&amp;amp;amp;oe=utf-8&#038;aq=t&amp;rls=org.mozilla:en-US:official&#038;client=firefox-a\">Ultramarinos en Google<\/a> a ver qu\u00e9 sal\u00eda me he topado con un art\u00edculo del escritor <a href=\"http:\/\/www.antonioburgos.com\/\">Antonio Burgos<\/a> publicado en su columna <a href=\"http:\/\/www.antonioburgos.com\/sevilla\/indices\/jazminindex.html\">Jazmines en el ojal<\/a> y de nombre <a href=\"http:\/\/www.antonioburgos.com\/mundo\/1999\/11\/re112199.html\">Elogio de la tienda de ultramarinos<\/a>. Como <a href=\"http:\/\/tiendadeultramarinos.blogspot.com\/2006\/07\/mills-y-los-ultramarinos.html\">ya hice en su d\u00eda con el art\u00edculo de Juan Jos\u00e9 Mill\u00e1s<\/a> <span style=\"font-style: italic;\">\u00abLas Hadas de los pobres\u00bb<\/span> en el que recordaba con nostalgia tan ilustres tiendas, pasar\u00e9 a reproducir aqu\u00ed el art\u00edculo de Burgos publicado el  21 de noviembre de 1999.<\/p>\n<blockquote><p><a style=\"font-family: lucida grande;\" href=\"http:\/\/www.antonioburgos.com\/mundo\/1999\/11\/re112199.html\">Elogio a la tienda de ultramarinos<\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">        EL \u00c9XITO COMERCIAL QUE EN MADRID EST\u00c1 TENIENDO MI hermana Pilar, zapatera como nuestra madre, me est\u00e1 haciendo coger un cierto complejo de Mienmano. Mi hermana Pilar iba antes por Madrid de hermana de Antonio Burgos. Ahora es justamente al rev\u00e9s, y me enorgullezco de ello en memoria de nuestra madre, la zapatera trabajadora que nos pari\u00f3. Llego a un sitio cualquiera de Madrid y me dicen: \u00ab\u00bfT\u00fa eres hermano de Pilar Burgos la de los zapatos maravillosos?\u00bb Contesto siempre: \u00abS\u00ed, soy el hermano pobre de mi hermana rica, el hermano menos conocido de esta nueva andaluza zapatera prodigiosa\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">        Tan orgulooso estoy de hermana famosa, rica y con \u00e9xito, que me he decidido a ejercer de tal. Fui a visitarla en su tienda de la calle Lagasca esquina a Ayala el otro d\u00eda, y abri\u00e9ndome paso entre media Moraleja que all\u00ed estaba comprando zapatos, la invit\u00e9 a tomar caf\u00e9 como suelo en sus tiendas de Sevilla:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">\u2014 No s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1 aqu\u00ed la confiter\u00eda de La Campana, pero te convido a tomar caf\u00e9 en lo que aqu\u00ed las veces de la confiter\u00eda de La Campana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">        Cogi\u00f3 el bolso, dio unas \u00f3rdenes a la cajera que me recordaron a\u00fan m\u00e1s a nuestra madre la zapatera, y disponi\u00e9ndose a echarse conmigo a la calle, entre un \u00ab\u00bfte vas Pilar?\u00bb de una clienta y un \u00abno, voy a tomar caf\u00e9 con mi hermano y ahora vuelvo\u00bb a otra, me dijo:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">\u2014 Vamos a tomar caf\u00e9, pero antes te voy a llevar a una tienda que te encantar\u00e1, y te voy a convidar all\u00ed a caf\u00e9 yo, pero a un cartuchito de caf\u00e9 de caracolillo de Puerto Rico del que a ti te gusta tomar en el pocillo matinal del Manol\u00edn de la calle San Justo de San Juan&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">        Y calle Ayala abajo me llev\u00f3, oh maravilla, a la Mantequer\u00eda Bravo. Dependientes de toda la vida, olores de toda la vida, chacinas de toda la vida, latas de conserva de toda la vida. Le dije a la zapatera:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">\u2014 Pero si esto es como una tienda de comestibles de toda la vida&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">\u2014 \u00bfPor qu\u00e9 crees t\u00fa que te he tra\u00eddo, so cateto?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">        Bueno, tiendas de comestibles era demasiado extenso. El nombre era tienda de ultramarinos o tienda de coloniales. Miren qu\u00e9 dos palabras: ultramarinos o coloniales. Me estaban moliendo el cartuchito de caf\u00e9 de caracolillo de Puerto Rico, y evocando estas palabras, ultramarinos, coloniales, era como si estuviera en el Viejo San Juan. Al fin y al cabo, nuestras tiendas de comestibles eran como una permanencia del Imperio en los r\u00f3tulos y muestras de los establecimientos. La Cuba del az\u00facar cande se hab\u00eda perdido, se hab\u00eda perdido el Puerto Rico del caf\u00e9 de caracolillo, pero en las tiendas de ultramarinos y coloniales era como si no hubiese habido nunca Desastre del 98. Esta bendita moda del rescate de las viejas tiendas de ultramarinos y coloiniales, ahora con el nombre de \u00abdelicatessen\u00bb, es la mejor conmemoraci\u00f3n de la p\u00e9rdida de las colonias que hayamos podido hacer, cien a\u00f1os m\u00e1s tarde del Desastre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">        Qu\u00e9 olores. En la calle Ayala volv\u00eda a aquellos olores de las tiendas de coloniales de la infancia. La Colonial precisamente se llamaba una tienda de comestibles de mi pueblo, donde por cierto mi hermana la zapatera puso luego su comercio, porque \u00e9sta, si la dejan, pone una tienda hasta en el Alc\u00e1zar de los Reyes Cristianos de C\u00f3rdoba. La Colonial, que estaba en un sitio con nombre tan colonial como la calle Tetu\u00e1n, ten\u00eda un techo decorado al fresco como si fuera el patio de butacas de un teatro de cazuela. Unos \u00e1ngeles negros portan alegor\u00edas del caf\u00e9. Cada vez que ahora los veo entre zapatos, evoco el escaparate de La Colonial, con sus cajas litografiadas de carne de membrillo de Puente Genil, con el vidrio solemne de sus tarros de aceitunas rellenas de pimiento, de pimiento morr\u00f3n de toda la vida, cuando a\u00fan no hab\u00edamos sido invadidos por el Imperio del Piquillo. Los frascos con los enormes melocotones en alm\u00edbar, las cajas de caramelos de caf\u00e9 con leche con a\u00f1adido de pi\u00f1ones, \u00e9sos que una abonada vecina me sigue dando cada tarde en los toros, y cada tarde se vuelve a sonre\u00edr con mi comentario al rechazarlos educadamente:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">\u2014 Muchas gracias, pero me han dicho que esos caramelos est\u00e1n patrocinados por el Colegio Oficial de Odont\u00f3logos, porque no hay empaste que se les resista&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">        Todo ese mundo colonial y ultramarino, aquellos olores, estaban all\u00ed, en la calle Ayala. Aquel era nuestro maravilloso mundo de las tiendas de comestibles de la infancia. En casa compr\u00e1bamos en una que se llamaba La Andaluza, y tanto me maravillaba hasta el atuendo de sus dependientes, que no dej\u00e9 de dar la lata hasta que consegu\u00ed que mi madre, en su m\u00e1quina de coser, me hiciera en el periquete de una tarde domingo un baby de crudillo como el que ten\u00eda Luis, el due\u00f1o de La Andaluza, que en una botella de vino nos despachaba el aceite a granel, escanci\u00e1ndolo desde aquella m\u00e1quina que parec\u00eda como una gasolinera en miniatura; el que met\u00eda la paleta de metal en los abiertos cajones con los garbanzos, las alubias, el arroz, el az\u00facar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family:lucida grande;\">        Por un momento, en la calle Ayala, volv\u00ed a aquel mundo de papel de estraza, de b\u00e1scula Mobba, de cartuchos. En el alfoz de la ciudad cada vez hay m\u00e1s grandes superficies. Pero, oh maravilla, en el coraz\u00f3n de las ciudades cada vez hay tambi\u00e9n m\u00e1s tiendas de comestibles rescatadas por el amor a las exquisiteces. Lo que en nuestra infancia era la alimentaci\u00f3n de cada d\u00eda, el modo de comprar de cada d\u00eda, es ahora un delicadeza que hasta con palabra extranjera se pronuncia. Estaban all\u00ed las estanter\u00edas con las latas de foie-grass Bolado, y eran como las de nuestra infancia. Y las latas de melva canutera de La Tarife\u00f1a. Ech\u00e9 en falta quiz\u00e1, la cizalla de cortar el bacalao, la barrica de madera con las sardinas arenques colocada como una rosa de los vientos sobre el mostrador. Pero al salir, hasta estuve por decirle a mi hermana que segu\u00eda queriendo tener un baby como el de Luis el de La Andaluza&#8230;<\/span><\/p><\/blockquote><a name=\"teMiddle435590108\"><\/a><div class=\"te_div\" id=\"te435590108\">\n<p>Me encantar\u00eda destacar que Antonio Burgos utilice dos verbos cuyo uso ha desaparecido casi por completo en el lenguaje moderno del mismo modo que las Tiendas de Ultramarinos: hablo de <a href=\"http:\/\/buscon.rae.es\/draeI\/SrvltGUIBusUsual?LEMA=convidar&#038;origen=RAE\">Convidar<\/a> y <a href=\"http:\/\/buscon.rae.es\/draeI\/SrvltGUIBusUsual?LEMA=despachar&amp;origen=RAE\">Despachar<\/a>; los cuales poseen un delicioso aroma a pasado y muebles h\u00famedos.<\/p>\n<p><span style=\"font-size:78%;\"><br \/>(Nota: Me he permitido la licencia de cambiar los dobles guiones (&#8211;) que aparec\u00edan en el texto por las <a href=\"http:\/\/tiendadeultramarinos.blogspot.com\/2006\/07\/el-guin-y-la-raya.html\">rayas<\/a> (\u2014) que corresponden por su lugar.)<\/span><\/p>\n<\/div><p style=\"text-align: center;\"><a style=\"display:none;\" class=\"theTag\" id=\"te435590108\" onClick=\"expand('#te435590108');\" href=\"#teMiddle435590108\"><\/a><\/p><script language=\"JavaScript\" type=\"text\/javascript\">expander_hide('#te435590108');<\/script>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Buscando Ultramarinos en Google a ver qu\u00e9 sal\u00eda me he topado con un art\u00edculo del escritor Antonio Burgos publicado en su columna Jazmines en el ojal y de nombre Elogio de la tienda de ultramarinos. 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