Hace dos o tres meses compartía tres nuevos blogs que acababa de descubrir. Uno de ellos, Pasa la vida, me encantó entonces, y me sigue pareciendo impresionante.

Jordi Guzman, el autor, realmente se entrega al blog, escribiendo —como ya dije entonces— al menos tres o cuatro entradas por día; todas increibles. Y para muestra, la semana pasada dejó de escribir un día, puesto que se le había estropeado el portátil el sábado. El lunes posteó explicándolo y avisando de que tenía que instalar todo lo habitual tras un formateo y que esperaba escribir tres horas después. Efectivamente, media hora más tarde de lo previsto aparecía un nuevo artículo. Esto es dedicación, demonios.

Lo que más me maravilla del asunto no es sólo la dedicación, sino el tiempo. Yo me pego todo el santo día leyendo blogs, la Wikipedia y navegando por internet leyendo cosas interesantes, pero rara es la ocasión que encuentro más de una cosa que merezca la pena publicar. Y cuando lo hago suelo perder un rato: no es cuestión de copiar y pegar dos tonterías y enlazarlas con una buena frase. Habitualmente hay que leer en varios sitios, en unos ampliando la información y en otro especificando detalles. Hay que contrastar fuentes en caso de dudas, y es necesario releer cosas ya leídas para recuperar ideas o extraer frases a citar. Ayer mismo releí en diagonal las cincuenta primeras páginas del libro buscando un pasaje que no encontré y algún otro con el que completar el post.

También es que me enrollo más que Javier Marías, y así me salen estos tochos de posts para no decir nada. Supongo que por eso me gustó el libro. Escribía esto para aprovechar a recomendar algunas de las últimas entradas que más me han gustado de Pasa la vida. Un pelín organizadas y reseñadas las que no os podéis perder de ninguna manera: