Protágoras

De alguna forma que no recuerdo ayer terminé en un par de artículos de filósofos presocráticos y sofistas y, cosas de la Wikipedia, hoy tenía abiertas unas cuantas pestañas con varios de ellos, que en los ratos libres voy leyendo.

A Protágoras se le considera uno de los padres de la retórica, así como de ser el primero en cobrar ―un alto precio además― por sus enseñanzas. Se le consideraba extremadamente en este arte y un excelente profesor.

También es el autor del famoso dicho: «El hombre es la medida de todas las cosas», que quizas sea más conocido que el propio sofista.

El caso es que he leído una anécdota que no puedo por menos que compartirla con vosotros:

«Era famosa en la antigüedad una anécdota acerca de un pacto de honorarios entre Protágoras y un discípulo suyo, llamado Evatlo. Habían acordado el pago sólo para el evento de que el aprendiz llegara a ganar un juicio haciendo uso de las adquiridas dotes retóricas. Evatlo, como no ganaba caso alguno, se negaba a pagar. Entonces, Protágoras lo llevó a juicio, diciéndole: «Si yo gano, es preciso que por haber ganado me entregues los honorarios; si tú ganas, por haberse cumplido la condición, también deberías pagarme.»»

Supongo que, como muchos otros hicieran después, muchas de las clases que diera fuesen a ciudadanos que fueran a enfrentarse a un juicio, puesto que en Grecia tenían que defenderse a sí mismos.

Pareidolia

Hoy he descubierto este nuevo término de rebote porque aparecía en un minipost de ayer en Microsiervos. La pareidolia es un fenómeno psicológico consistente en que un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible. Podría decirse que es como un prejuicio.

lavabo_pareidolia

Pareidolia es desde ver una cara en las imágenes superior e inferior, hasta escuchar frases en una canción donde se dice otra cosa (El mítico «chinito pescando» de Hotel California). Aquí y aquí tenéis varios ejemplos de pareidolia en famosas canciones, con audio y todo. Podéis encontrar más imágenes de pareidolias en esta web (de la que he sacado la imagen de las Torres Gemelas, la del lavabo de ésta otra). De hecho, existe un blog que únicamente publica imágenes de objetos que parecen caras.

pareidolia_torres_gemelas

Pero la pareidolia no es algo tan inocente como puede parecer a simple vista. No es una mera distracción con la que encontramos absurdas frases en canciones, figuras en las nubes o divertidas «caras» en objetos cotidianos. Parece ser una caracteristica propia de los seres humanos ―no sé si también de otros animales― que nos acompaña desde recien nacidos, convirtiendose en algo más complejo e interesante. Además, digo que no es tan inofensiva, porque es debido a esta cualidad que poseemos ―o defecto, como veremos, en algunas ocasiones― que algunos caen tan fácilmente en pseudociencias y demás falsas creencias como las famosas Caras de Bélmez, avistamientos de OVNIs, imágenes de vírgenes, etcétera.

«Hay gente que ha descubierto invocaciones satánicas en la música rock», dijo Christopher French, psicólogo de la Universidad de Londres. Y sonó en el auditorio un fragmento de Stairway to heaven, de Led Zeppelin, reproducido al revés. El psicólogo preguntó al público si alguien había identificado la palabra Satán: un puñado de personas levantó la mano. La segunda vez que sonó la canción, casi todos escucharon Satán. Entonces, el conferenciante explicó que hay quien sostiene que ese fragmento contiene una larga invocación al Maligno y proyectó el texto en una pantalla. La gente se rio, incrédula. La música volvió a sonar y, sorprendentemente, todos escucharon la diabólica perorata donde antes no había nada. Ocurrió el 9 de octubre en Abano-Terme, cerca de Venecia, donde 420 científicos, ilusionistas y periodistas analizaron durante tres días el auge de la creencia en lo paranormal.
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Pero que alguien sea más propenso por razones culturales a encontrar patrones donde no existen no quiere decir que haya gente inmune al fenómeno. «Nadie esta libre, porque se trata de una propiedad fundamental y característica de nuestro cerebro. Los procesos cognitivos y perceptivos son algo universal en nuestra especie», señala Álvarez. El público de French en Abano-Terme no creía que hubiera un mensaje satánico en Stairway to heaven -como defienden algunos fundamentalistas cristianos-, pero lo acabó escuchando cuando el conferenciante dijo lo que debía oír. «Tan pronto como sabes lo que se supone que tienes que escuchar, lo percibes claramente», explica el psicólogo inglés. Y, una vez que se interpreta un estímulo vago como algo coherente, resulta casi imposible no caer en la ilusión, aunque uno no crea que los cantantes de rock esconden mensajes en sus composiciones para quienes las reproducen al revés.

Pese a lo extraño que parezca, la explicación es bien sencilla: nuestro cerebro está diseñado para interpretar patrones en el mundo que nos rodea. Nuestra ventaja evolutiva sobre el resto de especies se basa en que somos capaces de aprender la experiencia de nuestros antepasados. Esta experencia es, a fin de cuentas, formas de resolver problemas a los que se enfrentaron (o nosotros mismos), de modo que necesitamos encontrar similitudes entre un problema resuelto anteriormente y con el que requerimos resolver en la actualidad; de modo que hemos de reconocer un patrón entre ambos. El reconocimiento de patrones también es lo que nos permite diferenciar caras, sonidos (voces), escrituras…

Con respecto al reconocimiento de patrones, parece ser que algunos estudios indican que hay una sustancia química responsable de ellos, la dopamina, y que un exceso de ella nos provocaría ver patrones donde no los hay, aunque no son nada concluyentes. Sin embargo, de ser cierto, la gente con mayor índice de esta sustancia podría ser más propensa a creer en lo sobrenatural ―caras de Bélmez, cacofonías…― y aquellos con un porcentaje menor, podrían ser más escépticas; pero esto no es algo que los estudios realizados puedan relacionar como única causa.

¿Pero por qué nuestro cerebro busca y encuentra algo donde no lo hay, formas definidas en borrones de tinta? Los expertos apuntan a que esa capacidad pudo suponer una clara ventaja evolutiva. «Es posible que uno de nuestros antepasados viera una mancha amarilla entre la maleza, saliera corriendo por temor a que fuera un tigre y al final se tratara de una fruta. Pero, si alguno no huyó por sistema ante un estímulo de esas características, es muy probable que acabara siendo devorado», explica Álvarez. Descendemos del homínido que puso tierra de por medio entre una imagen o un sonido sospechoso y él; al que se quedó, tarde o temprano se lo comió una fiera.
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Esta ventaja evolutiva tiene su contrapartida, como apunta Carl Sagan en su libro El mundo y sus demonios (Editorial Planeta, 1997): «Como efecto secundario involuntario, la eficiencia del mecanismo de formas en nuestro cerebro para aislar una cara en un montón de detalles es tal que a veces vemos caras donde no las hay. Reunimos fragmentos inconexos de luz y oscuridad e, inconscientemente, intentamos ver una cara. El Hombre en la Luna es un resultado». «Al ser un proceso sobre el que carecemos de control consciente, puede derivar en ilusiones y alucinaciones», señala Álvarez.

Ambos fragmentos están sacados de un artículo al respecto en Magonia de hace varios años. Si os ha parecido interesante esta característica os recomiendo que lo leáis entero para descubrir más curiosidades al respecto.

Otra cita que me ha gustado al respecto, también de Carl Sagan:

Tan pronto como el niño puede ver, reconoce rostros, ahora sabemos que esta habilidad está bien conectada en nuestro cerebro. Los bebés que hace un millón de años eran incapaces de reconocer una cara devolvían menos sonrisas, era menos probable que se ganaran el corazón de sus padres y tenían menos probabilidades de prosperar. Hoy en día, casi todos los bebés identifican con rapidez una cara humana y responden con una mueca. (Sagan, 45).

En el artículo de la Wikipedia inglesa de Pareidolia listan distintos tipos de situaciones en las que se da pareidolia, como la numerología, códigos bíblicos, mensajes subliminales y otras muchas. Como curiosidad, indicar que los famosos borrones de tinta tan utilizados por los psicólogos de las películas ―el llamado Test de Rorschach― se basan también en la pareidolia.

borron_rorschach

Ender goes London

Así es. Esta noche voy hasta Barcelona para coger un vuelo a primera hora de la mañana en dirección a Londres. Una semanita por tierras sajonas en la que el blog estará tan parado como esta semana de vacaciones.

Espero tener muchas cosas que contar a la vuelta: el Museo de Historia Natural, el British, Hyde Park, Picadilly, el Soho, la Torre de Londres, Westminster, Trafalgar Square, Candem, la National Gallery, el Tower Bridge, la Noria por la noche, beber una buena Guinness… el atractivo turístico de esta ciudad es ilimitado y no tendremos tiempo de ver ni la mitad de las cosas; pero por lo menos espero visitar los lugares más sonados.

Lo increible de ser una ciudad con tantas películas rodadas es que vas mirando el plano y te suenan todas las calles y lugares. También he leído que los cementerios de la época victoriana son preciosos, aunque creo que se nos sale un poco de ruta.

Y, por supuesto, estando en una ciudad como Londres no podemos volver sin ver algún musical, aunque por desgracia no sea en el Royal Albert Hall. Aún así tiene una pinta estupenda, tanto la obra como el lugar, que es el Theatre Royal, Drury Lane, el cual, tras varias reformas lleva abierto desde 1663.

El musical en cuestión es El Señor De Los Anillos, llevado al teatro con casi más efectos especiales que las propias películas. Os recomiendo que echéis un vistazo algunos vídeos del musical, porque son impresionantes.

En fin, espero tener muchas cosas que contar a la vuelta, y llevarme un buen recuerdo de la capital británica. Saludaré a la reina de vuestra parte. También espero y deseo no escuchar el Chikichiki, y que pese a las diferencias que mantienen, el Whisky Escocés llegue con las ventajas que suele suponer el estar (casi) en su tierra de origen. De algo tenía que servir que les conquistaran.

Terrorismo del individuo

Hoy hemos comido con una desagradable noticia en nuestras pantallas. Un piso a punto de ser desahuciado ha explotado esta mañana causando tres muertos y varios heridos, dejando el edificio completamente destrozado. (El País, El Mundo)

Todas las sospechas policiales (y de cualquiera que lea sobre el incidente) indican que la inquilina pudo haber provocado esta explosión y, según las fuentes iniciales, se habría ido de la vivienda tiempo antes de hacerla estallar. (Aunque uno de los cadáveres no ha resultado ser quién esperaban y quizás sea el de la mujer).

Si realmente es cierto que la explosión fue provocada por la mujer en contestación al desahucio, sólo me viene una palabra a la mente: terrorismo. ¿Cómo se puede ser tan animal de volar medio edificio como último recurso ante un inminente desahucio?

No tengo muy claro cómo está la legislación al respecto, pero de localizarla debería aplicársele la ley antiterrorista ―imagino que incluirá penas más duras aparte de ampliar las condiciones de arresto― aunque parece que sólo esté orientada a las bandas armadas.

El artículo 571 del vigente Código Penal de 1995, define a los terroristas como: «los que perteneciendo, actuando al servicio o colaborando con bandas armadas, organizaciones o grupos cuya finalidad sea la de subvertir el orden constitucional o alterar gravemente la paz pública cometan ataques contra edificios o infraestructura de transporte o comunicaciones mediante el uso de artefactos explosivos o mediante incendio que conlleve riesgo de lesiones o muerte.»

Por lo que me parece que la Legislación Antierrorista en España está demasiado enfocada sólo a las bandas armadas y no a cualquier acto terrorista. Porque si hacer explotar una vivienda como protesta por un desahucio no lo es, ya me explicará alguien qué sí lo es.

Como curiosidad, sucedió algo practicamente igual hace cinco años en Málaga. De hecho, al principio había pensado que era la misma noticia, hasta que he visto las fechas.

Desolador

Leyendo Historias de la Ciencia me encuentro con una desalentadora cita del escritor Isaac Asimov llamada La metáfora del cuarto de baño. Creo que da mucho qué pensar:

Si dos personas viven en un apartamento y hay dos cuartos de baño, entonces los dos tienen libertad para usar el cuarto de baño cuantas veces quieran y pueden estar en el cuarto de baño todo el tiempo que deseen y para lo que deseen usarlo. Y todo el mundo cree en el derecho a cuarto de baño y en la libertad a usarlo cuando le apetezca, nadie está en contra de eso, todos creemos que debería estar hasta en la Constitución.

Pero si hay veintidós personas en el apartamento y solamente dos cuartos de baño, no importa cuánto crea la gente en la libertad y el derecho a cuarto de baño, porque tales cosas no existen. Entonces hay que establecer turno para cada persona para usar el baño, se tienen que establecer normas como que no puedes usarlo para cortarte las uñas, solo para necesidades y ducharte, lo que tendrás que hacer en poco tiempo… tienes que golpear la puerta para entrar… “¿Aún no estás listo?”… y así.

De la misma manera la democracia no sobrevive cuando hay superpoblación. La dignidad humana no puede sobrevivir a ello. La comodidad y la decencia no pueden sobrevivir a ello. A medida que crece la población planetaria el valor de una vida no solamente declina, sino que al final desaparece. Ya no importa si alguien muere. Cuanta más gente hay, menos importa cada individuo.

¿De qué están rellenas las ruedas de los aviones?

Partiendo de que casi todo el mundo lee Microsiervos, sé que lo que voy a decir a continuación no va a ser más que otra de tantas repeticiones de lo visto por todo el mundo en la blogosfera, pero ha habido un detalle en una de sus últimas entradas que me ha llamado la atención.

El tema en cuestión trata sobre cómo se cambian las ruedas de un avión que, aunque parezca mentira, es muy necesario dado que pasan de las temperaturas bajo cero de la atmósfera a otras muy altas dado el rozamiento producido en el aterrizaje. Por lo visto en media hora, y de forma similar a los coches, instalan las nuevas ruedas.

Sin embargo no es esto lo que me ha parecido interesante, sino de qué están rellenas las ruedas de los aviones. Me encanta ver cómo la humanidad va solucionando pequeños problemas de ingeniería con ideas sencillas y brillantes. Quién sabe si no se volvieron locos buscando algún material más resistente o flexible para las ruedas hasta que se les ocurrió rellenarlas de nitrógeno.

«Un dato curioso es que las ruedas no se llenan con aire, que podría tener restos de agua que se podrían congelar con el frío reinante a la altura de crucero de los aviones, sino con nitrógeno, que aparte de ser un gas inerte y no inflamable se expande y contrae al mismo ritmo que los gases que forman la atmósfera, por lo que la rueda no se ve sometida a ningún esfuerzo más del necesario a causa de la diferencia de presión entre su interior y el de la atmósfera que la rodea

Única pregunta para el «¿Quién es quién?»

Genial el vídeo que acabo de descubrir vía Menéame. Yo creo que todos alguna vez hemos jugado al ¿Quién es quién?, pero yo por lo menos no recuerdo haberme fijado en este pequeño detalle. Obviamente no se trata de dar una respuesta que gane el juego, como mucha gente ha malinterpretado en la discusión de Menéame, sino una simple curiosidad.

Por si alguien no lo entiende dicen:
― ¿Tu peronsaje lleva gafas?
― No
Baja cinco personajes y el que ha respondido pregunta.
¿Tu personaje es negro?
― Sí, mi personaje es negro.
Y baja todas las fichas salvo la de Anne, que es negra.

Es una tontería, pero me ha encantado.