Ya hace unos pocos meses que conozco esta página, y no deja de sorprenderme a diario.
Fogonazos es un blog en el que el autor nos deleita con asombrosas historias sobre temas que son generalmente desconocidos, con los que te topas de pronto unos segundos, como un fogonazo.

Las historias son muy interesantes, y las escribe muy bien, llegando a ser en ocasiones bastante emotivas. Las divide en Asombros, Ficciones, Abandonos, Artículos y Visiones.

Generalmente mis favoritas son de la Segunda Guerra Mundial: pilotos perdidos en el polo, tanques hundidos, bases secretas sovieticas de submarinos, torres británicas para prevenir una invasión alemana, o el B-24 que se quedó sin combustible en el desierto de Libia creyendo que era el Mediterráneo. También hace mención a las fulanas que los pilotos dibujaban en sus aviones.

También tienen otras muchas historias de diversos temas como el “Guantánamo” español que hicimos en la Guerra de Independencia tras vencer en la Batalla de Bailén. O la historia de porqué sexan a cada Papa cuando lo eligen. La granja de cuerpos en putrefacción que tiene el Centro de Antropología Forense en Tennesse. Los canales-puente que hay en Alemania y Escocia sobre otros canales, incluído un ascensor de barcos. Incluso los enormes vehículos soviéticos cruce de hovecraft y avión que aprovechan el efecto suelo para alcanzar velocidades de hasta 500 km/h. Inlcuso un “psicologo” —si se le puede llamar así— que analiza clásicos cuentos infantiles, destacando su lado sexual. Un grupo de artistas modificando carteles de toda la ciudad, creando “interferencias urbanas”.

Además dedica varios al mundo animal: el leviatan bajo los hielos de Groenlandia, osos atacando submarinos, la primera elefanta en la silla eléctrica, el pollo vivo sin cabeza, la mujer de Alaska que alimenta a 400 águilas diariamente.

Y muchos más que os invito a buscar por vosotros mismos. Cada día saca por lo menos una o dos nuevas historias que nunca te dejan insatisfecho. Y todas bien documentadas.
Desde aquí quiero mandar un saludo al escritor de Fogonazos y darle las gracias por hacernos más agradables los días.