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Etiquetas: ingeniería

Hojas

3.5.2 Hojas
Un modelo complejo no cabe en un solo trozo de papel. Una hoja es el mecanismo para descomponer un modelo de objetos grande en un conjunto de páginas. Una hoja es una única página impresa. Cada módulo consta de una o más hojas. En general, nunca pondremos más de un módulo por hoja. Una hoja es solamente una notación cómoda, no una estructura lógica.

Que la definición de hoja forme parte de los contenidos que debo estudiar para una asignatura de Ingeniería de Software deja mucho que desear. Espero que el apartado 3.5.3 no sean las dimensiones del DIN A4, porque ya iba a ser la hostia.

Jornadas R-Project finalizadas

ACTUALIZADO: Están disponibles en internet los videos de todas las charlas.


Como advertía hace un mes, la semana pasada se celebró la I Conferencia Hispana R-Project, unas jornadas que nacieron con la pretensión de reunir y afianzar el grupo de usuarios de R de la comunidad hispanoparlante, objetivos que creo han logrado.

No voy a hacer un resumen del programa, pues de eso ya se encargó Carlos Gil Bellosta hace un par de días con bastante precisión y todo lo que yo dijera sería redundante. De modo que me limito a citarlo (a modo de trabajo colaborativo, como bromeó Francesc Carmona en su blog).

Yo no utilizo habitualmente R, de hecho mi contacto con él se limitó a las prácticas de Estadística en la universidad y al desarrollo de mi PFC; al cual precisamente se debía mi presencia en estas jornadas, pues está hecho de tal forma que cualquiera puede ampliarlo con poco esfuerzo para que distribuya el código que necesite a través de una mini-red de computadores que se cree personalmente.

La verdad es que estaba bastante nervioso (¡nunca había hablado en un congreso!) y no sabía cómo iba a calar la aplicación entre los asistentes, pero parece ser que a algunos les pareció interesante y así me lo hicieron saber; lo cual no deja de ser reconfortante. Dejo enlace al pdf con mi presentación.

Debo decir, que pese a mi escasa relación con R-project, he disfrutado bastante de las charlas. Había gente de todas las áreas, tanto estadísticos puros salidos de matemáticas, como físicos, biólogos, informáticos… La inmensa mayoría pertenecían al ámbito universitario, pero también había una pequeña representación de gente venida de empresas.

El caso es que siempre hay conocimientos transversales, útiles para todos, y como informático también me ha resultado interesante desde el punto de vista de cómo se organiza una comunidad en torno al software libre.

Muchos hablaron de sus comienzos utilizando R, en los que se encontraban prácticamente solos en su entorno —robinsones como alguien definió muy acertadamente— aprendiendo poco a poco con lo que podían encontrar en internet —en inglés, claro— y sintiéndose los bichos raros de su comunidad. Más tarde llegó la lista de R-es y todo empezó a cambiar, hasta la semana pasada en la que empezaron a ponerse caras tras dos o tres años intercambiando mensajes y comenzaron a hablar de proyectos más serios para intercambiar material y conocimientos entre todos.

Casualmente esta tarde leyendo el libro Máquinas que piensan, de Pamela McCorduck he llegado al capítulo en el que relata de forma bastante detallada la que ahora se conoce como Conferencia de Dartmouth, que en 1956 sentó las bases de la investigación en Inteligencia Artificial durante las siguientes dos décadas, y que vertebró, en cierto modo, toda esta disciplina. Digo casualmente, porque esa reunión de miembros aislados de diversas áreas que fueron las jornadas de R, me ha recordado de alguna manera a lo que Pamela relata sobre aquel verano del 56 en el Darmouth College —salvando las distancias, claro—. Dice:

«[…] la Conferencia de Darmouth fue también una confluencia de diversas corrientes intelectuales del siglo XX. Ellos mismos provenían de otras corrientes, del trabajo de individuos aislados en los campos de las matemáticas, la estadística, la psicología, la ingeniería, la biología, la lingüística, y las emergentes disciplinas de la ciencia empresarial. Si algunos científicos no estuvieron presentes en la conferencia, su espíritu estuvo representado por su trabajo y algunas veces por sus colegas y alumnos.»

De algún modo, al leer estas líneas hoy en el autobús hacia la universidad, he sentido que acababa de participar en algo parecido.

Primera semana en el CPS

Pues esta semana ha sido mi reenganche al estudio. Un par de días después de terminar la Ingenería Técnica me matriculé en el CPS de Zaragoza para cursar Ingeniería Informática.

El paso de la técnica al a superior está bastante bien, sin cursos puente ni nada. A pesar de llevar tres años, empiezo en el segundo cuatrimestre de tercero, de modo que me quedan dos años y medio, pero me convalidan algunas de este segundo ciclo, así que no me quedan demasiadas asignaturas. Este cuatrimestre sólo tengo que hacer dos obligatorias, de las cuatro que realmente son, así que también me he cogido una optativa. Del segundo cuatrimestre del año que viene también me libro de un par de asignaturas. Y alguna más que ahora no caigo.

Las dos asignaturas tienen buena pinta, creo que serán interesantes, pero que habrá que currar. Una es Diseño de Arquitecturas, y por lo que he podido ver se centrará en optimización y rendimiento en torno al procesador. La otra, Lenguajes de programación, pretenderá dar un vistazo a los diferentes paradigmas de programación y analizar los diferentes criterios que convierten a un lenguaje en mejor o más útil. Mi tercera asignatura es una de libre elección que ha aparecido nueva aeste año, Sistemas Cognitivos. Como se deduce de mi PFC, el mundo de la inteligencia artificial y lo que la rodea me atrae bastante, así que fue verla y saber que me iba a matricular.

Por ahora los profesores me han parecido majos, todas las presentaciones que ponen en la clase las suben a la web y creo que voy a empezar con ganas, a ver si dura.

¡Por fin!

Por fin estoy un paso de más cerca de terminar la carrera. Ayer por fin recibí la nota de mi último examen, electromagnetismo, con más nervios que otra cosa y estaba aprobado. Por fin. El día en que apruebas todas las asignaturas lo ves más lejos conforme avanzas los estudios, pero al final llega y sabe a gloria. Ahora, lo peor, puesto que es una ingeniería he de hacer un maldito Proyecto Fin de Carrera. ¡Qué envidia me han dado todos mis amigos que hacían sus últimos exámenes y ya se licenciaban/diplomaban! Como ya lo tengo encaminado y pensado a ver si me vuelvo a tope y lo entrego en noviembre. Esperemos que a finales de ese mes pueda abrir el post diciendo que ya soy Ingeniero Técnico.

¿De qué están rellenas las ruedas de los aviones?

Partiendo de que casi todo el mundo lee Microsiervos, sé que lo que voy a decir a continuación no va a ser más que otra de tantas repeticiones de lo visto por todo el mundo en la blogosfera, pero ha habido un detalle en una de sus últimas entradas que me ha llamado la atención.

El tema en cuestión trata sobre cómo se cambian las ruedas de un avión que, aunque parezca mentira, es muy necesario dado que pasan de las temperaturas bajo cero de la atmósfera a otras muy altas dado el rozamiento producido en el aterrizaje. Por lo visto en media hora, y de forma similar a los coches, instalan las nuevas ruedas.

Sin embargo no es esto lo que me ha parecido interesante, sino de qué están rellenas las ruedas de los aviones. Me encanta ver cómo la humanidad va solucionando pequeños problemas de ingeniería con ideas sencillas y brillantes. Quién sabe si no se volvieron locos buscando algún material más resistente o flexible para las ruedas hasta que se les ocurrió rellenarlas de nitrógeno.

«Un dato curioso es que las ruedas no se llenan con aire, que podría tener restos de agua que se podrían congelar con el frío reinante a la altura de crucero de los aviones, sino con nitrógeno, que aparte de ser un gas inerte y no inflamable se expande y contrae al mismo ritmo que los gases que forman la atmósfera, por lo que la rueda no se ve sometida a ningún esfuerzo más del necesario a causa de la diferencia de presión entre su interior y el de la atmósfera que la rodea