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Cobh

Cobh es un pueblecito de 7000 habitantes a 22 km al sureste de Cork (12 km a vuelo de pájaro). Está situado en medio del Cork Harbor, el segundo puerto natural más grande del mundo, en la isla conocida como Great Island. Desde Cork puede llegarse por tren en unos 25 minutos por seis euros ida y vuelta. Lo más representativo son sus casitas de colores (muy típicas de los pueblos costeros irlandeses) pero también tiene otras historias que contar.

Calle típica de casas coloreadas

Pese a su pequeño tamaño, su privilegiada situación le ha servido para convertirse en uno de los puertos más famosos de Irlanda. Para empezar, los dos islotes que se alzan justo frente al pueblo han sido de interés militar durante años: Haulbowline, base de la marina irlandesa en la actualidad, fue fortificada ya en 1602; Spike Island, que conserva el Fort Westmoreland erigido en 1790, fue usada como prisión de 1847 a 1883, haciendo escala allí gran parte de los presos británicos que terminarían en Australia.

Si algo caracteriza a Irlanda, es la enorme emigración que tuvo durante el siglo XIX, lo cual explica que haya un 12% de estadounidenses con ascendencia irlandesa, lo que les convierte en el segundo mayor “grupo étnico” de los USA, sólo superados por los americanos con ascendencia alemana (17%).

Cobh fue el principal puerto desde el que embarcaban los irlandeses rumbo a los Estados Unidos, pasando por sus muelles unos dos millones y medio de los seis millones que emigraron entre 1948 y 1950, hecho que han aprovechado para montar un museo sobre emigración. La más famosa fue Annie Moore al convertirse en la primera persona en pasar por la recien estrenada oficina de inmigración en Ellis Island en el puerto de Nueva York en 1892 a sus quince años. Como homenaje tiene una estatua, junto a sus hermanos (sus padres habían viajado cuatro años antes), tanto en Cobh como en la isla.

Statue of Annie Moore and her brothers

La mayor parte de los emigrantes dejaron el país durante la Gran Hambruna que azotó el país entre 1846 y 1852 debido al mildiu de la patata y a la falta de dinero para comprar más comida.

Muchos se preguntan cómo una isla rodeada de agua puede tener problemas con la comida pudiendo pescar todos los peces que necesiten, pero los escarpados acantilados en gran parte de la costa y fuertes corrientes del Atlántico hacían de Irlanda una isla con una muy pobre industria pesquera; aparte de que los terratenientes británicos no estaban interesados en ese negocio, con lo que prohibían la pesca en sus tierras.

Señales apuntando a diferentes lugares de Cobh

El puerto de Cobh también es conocido por ser el 12 de abril de 1912 la última parada del Titanic en el viejo continente antes de poner rumbo a New York con el trágico final que todos conocemos. Pese a que la parada del barco sea meramente anecdótica han sabido exprimir el tema, teniendo incluso la “Ruta turística del Titanic“. En Irlanda están bastante orgullosos de este transoceánico (fue fabricado en los astilleros de Belfast) y tienen un dicho “El Titanic fue perfectamente construido por irlandeses, pero hundido por un inglés“.

Al ser un pueblo tan pequeño y pintoresco, el turismo es una buena baza, y ya que estamos con catástrofes marítimas… ¿Por qué no incluir también al Lusitania? El Lusitania era un transoceánico de lujo —como el Titanic— pero fletado antes, en 1907. A principios de 1915, durante la Primera Guerra Mundial, Alemania impuso un bloqueo comercial a Gran Bretaña, es decir, llenó las aguas cercanas de submarinos y advirtió de que dispararían sin previo aviso a cualquier navío que circulara cerca de la costa británica.

Pese a ello, el Lusitania continuó sus labores civiles transportando pasajeros de un continente a otro, hasta que el submarino alemán U-20 lo torpedeó el mediodía del 7 de mayo de 1915 cuando estaba tan sólo a 18 kilómetros de Kinsale, pereciendo 1198 de los 1959 pasajeros, y siendo los supervivientes recogidos en Cobh.

Monumento a la memoria de los fallecidos en el hundimiento del Lusitania

Este ataque —que serviría de excusa al gobierno estadounidense dos años más tarde para declarar la guerra a las Potencias Centrales y entrar de lleno en el conflicto— no está exento de polémica, pues pese a que la reacción internacional al inicio fue de completa condena a la actuación alemana, EE.UU. colaboraba abiertamente con Gran Bretaña y el barco transportaba de “contrabando” ingentes cantidades de material bélico y alimentos para el ejército británico.

Al haber varios detalles que no cuadran respecto a los mensajes radiofónicos enviados al barco por la marina británica y la decisión de retirar el buque que iba a escoltar al Lusitania al final del trayecto, hay varias teorías conspiranoicas afirmando que Wiston Churchill (Primer Lord del Almirantazgo) facilitó el hundimiento con sus órdenes, para dar una excusa a los Estados Unidos a entrar en la guerra.

Como siempre, la Wikipedia nos sorprende con su cantidad de listas sobre cualquier tema, así que podemos comparar el hundimiento del Lusitania con otros naufragios por número de víctimas, diversos accidentes marítimos catalogados en “Tiempos de paz” y en diferentes conflictos históricos, barcos hundidos por submarinos según número de víctimas o la lista de accidentes y desastres por número de víctimas en cualquiera de sus categorías o, especialmente, la marítima.

Casas coloreadas con la catedral de fondo

Aparte de los museos y estatuas mencionados aquí, el mayor atractivo de Cobh es perderse entre sus sinuosas calles rodeadadas por coloridos edificios. Se puede dar un paseo tan largo como se quiera, cuestas arriba y cuestas abajo, hasta llegar a la Catedral de San Colman, que al estar el punto más alto de la ciudad puede ser vista casi desde cualquier parte.

esquina de casas coloreadas y catedral

Colman de Cloyne fue un monje de finales del siglo VI fundador del monasterio de Cloyne, un pueblo cercano que da nombre a la diócesis de la que ésta es la principal catedral. Educado como bardo, se le conocía como el Poeta Real de Munster, y algunos de sus versos que todavía se conservan están entre los primeros ejemplos del irlandés escrito con alfabeto latino.

Costado de la catedral

St. Colman Cathedral se empezó a construir en 1865 y se terminó en 1915 y es uno de los ejemplos más notables del neogótico irlandés. Su torre alberga un carillón de 47 campanas (cinco de ellas añadidas en 1958) que lo convierten en el mayor de Irlanda. Tiene una escala de cuatro octavas, lo que permite la ejecución de variadas composiciones, siendo frecuentes los recitales de música religiosa y secular, especialmente en verano.

Altar mayor y ábside de la catedral

Parte frontal de St Colman Cathedral

depósito de agua bendita

Me llamó especialmente la atención el depósito de agua bendita que se puede ver en la anterior foto. Estaba en uno de los laterales de la catedral, por fuera.

Lo mejor del pueblo, sin lugar a dudas, fue el pedazo fish&chips que nos comimos sentados en un banco al aire libre. Después de buscar un rato dónde comer, finalmente nos decantamos por el bar Mimmo’s, cuya posición en Google Map acabo de enlazar (justo enfrente del monumento a los fallecidos en el Lusitania). Por seis euros y medio pudimos disfrutar de una buena ración de fish&chips, con dos trozos de pescado para cada uno. Quizás no fuese el mejor del mundo, pero estaba muy bueno y en cualquier lado ponen mucho menos por más dinero. Incluso sumando los billetes del tren, hay muchos lugares en los que no comes tanto por doce euros.

Fish and chips, dos buenos trozos de pescado

Dejo algunas fotos de otros lugares que han atraído mi atención, como la parte posterior de la primera fotografía que abre el post (por cuyo lado frontal es la imagen más típica de Cobh), la señal para limpiar los excrementos de los perros y un par de tiendas con todo el escaparate de madera; la tienda del fondo tiene más gracia porque era de productos electrónicos, con lo que ese aspecto tan antiguo la convierte casi en un oxímoron.

Parte posterior de la calle típica

Señal: Clean after your dog!

Tiendas con escaparate de madera

Páginas con información turística:
East Cork Tourism
Cork Guide
Spike Island (ya enlazada en la entrada, pero con mucha información sobre esa isla).

Comportamientos irlandeses

Comportamientos, modas y cosas que suelen verse por Irlanda, o por lo menos en Cork.

Gorros peruanos. Al ser un clima frío y húmedo, muchísima gente lleva gorros, pero lo que más me llama la atención es lo populares que son los típicos gorros peruanos. Casi la mitad de los gorros que veo son de este estilo. Incluso los he visto con el logo de la universidad. Y también chinos usando gorros peruanos.

Chaleco reflectante. La gente que sale a hacer ejercicio corriendo por la calle (más de la que pueda parecer en un país con un clima tan poco propicio) suele llevar chalecos reflectantes. Quizás el 90% de ellos los usan.

Huevos. Una especie de “juego” muy popular aquí es el lanzamiento de huevos desde coches a viandantes, lo cual más que juego es una hijoputada.
Las primeras semanas flipaba al ver por las mañanas cantidad de huevos rotos en el suelo, hasta que alguien me explicó que a los jóvenes con coche les ha dado por tirárselos a la gente y largarse a toda velocidad. Luego lo vi con mis propios ojos y sufrí en mis carnes (aunque la única vez que me han alcanzado, el huevo milagrosamente rebotó suavente contra mi chaqueta y se rompió contra el suelo). Hasta los huevos estamos.

Comportamiento al volante. Al hilo de lo anterior, la gente tiene un grave problema con los coches y no son capaces de comportarse como personas civilizadas. Es perfectamente normal que te toquen la bocina, te griten o insulten cuando pasan por tu lado con el coche. El lanzamiento de huevos sólo ocurre por las noches (principalmente fines de semana) y quizás en sólo un par de calles, el comportamiento anormal en los coches es a cualquier hora. Es como si hubiesen descubierto lo que es el coche la semana pasada.

Distintivos de coches. La L de novatos es roja sobre fondo blanco y se lleva con una pegatina cuadrada en la esquina superior izquierda del parabrisas. En la esquina inferior izquierda va la vehicle license (creo que se corresponde con nuestro impuesto de circulación) y creo que es costumbre británica.

Banderitas en coches. Para terminar con los coches, algo muy, muy típico que se ve los días de partido son banderitas para el coche, que se ponen en la ventanilla. Supongo que es una americanada que no tardaremos en ver en España… Os dejo un ejemplo con el Ulster Banner, la antigua bandera de Irlanda del Norte.

R&G Week. Raise and Give, recaudar y dar, es una celebración típica de países que han estado bajo dominio británico. Las sociedades de estudiantes (y cualquier ente relacionado con la universidad) organizan todo eventos durante esta semana para recaudar fondos y darlos a la beneficencia. Aquí se hizo la semana pasada y algunos de los más destacados en mi universidad fueron pelea de almohadas, concurso de comer pizza rápidamente y concurso Estómago de Acero, consistente en aguantar más tiempo sin vomitar comiendo todo tipo de guarradas.
Aunque para recaudar fondos todo vale, así que en mi residencia, en lugar de organizar eventos, decidieron poner multas por cosas como hacer fiestas o perder las llaves.

Alcohol. Normalmente son los estudiantes que llegan a una ciudad los que más se emborrachan y más la lían. Dentro de ese grupo, son normalmente los erasmus quienes más están de fiesta. Aquí es el mundo al revés. Los estudiantes erasmus se quejan de que sus compañeros de piso irlandeses hacen fiestas todos los días. Y el 90% de borrachos y acabados por las calles son locales. Cuando salimos de bares somos los únicos que no nos vamos tropezando con las farolas.

Fast food de fiesta. Vale que en España también es muy típico irse a tomar algo después de salir de marcha para recenar, pero lo de aquí no tiene nombre. Hay un McDonalds abierto 24 horas en el centro, así como un montón de kebabs y otros establecimientos fast food que cierran después de las 2 y están todos siempre completamente llenos.
Cuando terminó la RAG week no sé qué locura le dio a la gente con salir, pero si en los bares no te podías mover, en los fast food había colas hasta la calle. Miedo me da el 17 de marzo. Como me comentó un irlandés, la semana pasada sólo salieron los estudiantes, pero San Patrick lo celebra toooodo el mundo.

Clubs y sociedades. No sé en otras universidades de España, pero en la mía apenas existían y no eran nada populares. Aquí, sin embargo, los hay de todo tipo y con muchísima acogida. Los clubs son para deportes y puedes encontrarte incluso frisbee, paracaidismo o cama elástica. Las sociedades son cualquier cosa que no sea deporte, y la que más me inquieta es la sociedad de las Bebidas Calientes, que quedan una vez a la semana para beber café y té (has de llevar tu propia taza). Hay incluso una sociedad atea, la cual por cierto trajo hace un par de semanas nada menos que a Dan Dennett a dar una charla… ¡y desgraciadamente yo me enteré cuatro días después!

Más impresiones sobre Irlanda

Tras tres meses aquí, creo que puedo ampliar la lista de primeras impresiones tras mis primeras 48 horas en Cork, aunque después de haber viajado un poco más por la isla esmeralda, creo que puedo generalizarlo a todo Irlanda.

— El agua es gratis. No barata: gratis. La gente que vive en pisos no recibe factura por el agua, y si la pides para acompañar la comida te traen un vaso de pinta lleno de agua y no te cobran. Incluso en uno de los pubs de la universidad tienen un grifo de agua en la barra, a disposición del público, con varios vasos al lado y cualquiera puede cogerlos. Todo esto lo sé porque me lo han contado, que yo fuera de casa sólo bebo Guinness.

— Las ventanas son una puta mierda, y se cuela todo el frío de fuera. No es que pida ventanas de doble cristal, pero es que no creo que sean ni de medio, y por lo general no cierran bien. Todo el mundo que conozco se queja de lo mismo, y todas la ventanas que he visto son igual de malas: puedes incluso sentir corriente de aire si pones la mano cerca.

— En su momento dije que los corkianos son habladores por naturaleza, pero en realidad lo son todos los irlandeses, aprovechando siempre la mínima oportunidad para hablar, especialmente en los pubs: si tienes a alguien cerca por más de dos pintas, terminará diciéndote algo. Incluso más de una vez meando, ha llegado alguien nuevo diciendo buenas noches con ánimo de empezar una conversación.

— Cuando hablo con gente que no está aquí suelo nombrar solo la Guinness ya que es la más famosa, pero la realidad es que habitualmente bebo Beamish, otra stout igual de buena y cuya fábrica está en Cork  y suele ser unos 40 céntimos más barata que el resto de cervezas (parte de su publicidad en los bares dice eso).

— Salvo por una pequeña nevada hace dos o tres semanas, nos hemos pegado más de un mes sin lluvia. Eso sí, en octubre no paró.

— Son bastante confiados en general. La mayoría de veces que compras algo con descuento de estudiantes ni siquiera te piden el carnet para comprobar que es verdad. Ayer encargamos un par de pizzas porque teníamos unos vales 2×1, y ni siquiera pidieron el vale a la hora de pagar a pesar de hacer la oferta.

— De 10 de la noche a 10 de la mañana está prohibido vender alcohol fuera de los bares. Si vas a un supermercado antes de las 10am, la sección de alcohol está cubierta con una cortina. Y las tiendas que sólo venden alcohol (“off license” se llaman aquí y en Reino Unido) cierran a las 10pm.

— Aún con esa ley y con el alcohol bastante más caro que en otros países, Irlanda es el segundo país del mundo en consumo de alcohol por persona. Todos los bares cierran a las 2am sin excepción, y el desfile de gente absolutamente borracha por la calle no tiene parangón. Supongo que no serán muy distintos a los que podamos ver en España, pero a las 2am los borrachos suelen estar dentro de los bares.

— En los autobuses se les va absolutamente la olla. Aunque sean las ocho de la tarde y tengas cero grados en el exterior ponen al aire acondicionado. He tenido que ponerme el anorak en más de uno y de dos.

— Los autobuses urbanos son increiblemente caros. En Cork y Dublín creo que alrededor de 1.70 euros, y en Belfast lo mismo pero en libras. En su favor debo decir que no hay inconveniente en pagar con billetes de diez o veinte, ni malas caras. Intenta pagar el urbano de Zaragoza con más de dos euros, a ver si sales con vida.

Cork Jazz Festival

Este fin de semana ha sido el Cork Jazz Festival. Todos los años suele caer por estas fechas, a finales de octubre, así que si alguna vez estás en Irlanda y te gusta el jazz, no puedes perdértelo, pues es el festival de este tipo de música más importante del país.

Además de la veintena de músicos realmente famosos (Herbie Hancock , Maceo Parker, Yann Tiersen…) por los que hay que pagar, un buen montón de pubs traen grupos menos conocidos, resultando en alrededor de 80 actuaciones gratuitas durante todo el fin de semana; de tres de la tarde a dos de la mañana.

Ante tanta oferta es bastante difícil seleccionar qué ver cada día, pues muchísimos conciertos se solapan, pero afortunadamente algunos de ellos repetían distinto día u hora, lo cual facilita mucho las cosas si tienes verdadero interés en alguno. Muchas de las actuaciones gratuitas, además de una breve descripción sobre el grupo, iban acompañadas de una muestra en youtube o el myspace; de modo que cada día antes de salir me dedicaba a seleccionar dónde merecería la pena dejarse caer.

El jueves queríamos ver The Riptide Movement a las 20 horas, pero por algún motivo no tocaron, y como The Queen Experience tocaban en el mismo pub, nos quedamos haciendo tiempo para el grupo que más me intersaba esa noche, Skazz (myspace). Su estilo es muy similar a The Skatalites, y los disfruté de principio a fin.

El viernes nos encontramos de rebote a Pete Molinari & Band; teníamos otros grupos en mente, pero fue una grata sorpresa. Sonaba bastante animado, aunque las lentas también fueron buenas.

Nada más terminar, en el bar de al lado empezaban iFunk, una banda local que además de tocar sus propias canciones, versionaron varios éxitos musicales con un toque funky genial. Lástima que el único video que tienen colgado en internet es esta “promo”.

El sábado empezamos antes, pues a las tres de la tarde tocaban The Swingin’ Bluecats y yo tenía muchas ganas de verlos (myspace). Me recuerdan a The Brian Setzer Orchestra, pues son otra banda de swing revival. Son otro de los grupos que disfruté al máximo; y me encantaron sobre todo las versiones de Minnie the Moocher de Cab Calloway (con todo el público coreando el hi-de-hi-de-hi-di-hi) y I Wan’na Be Like You (The Monkey Song) de El Libro de la Selva.

Más tarde ese día les tocó el turno a DIT Big Band, que con alrededor de 20 miembros dieron un gran concierto.

A Beat and blow les tocó cerrar la noche del sábado con su potentísimo directo. Su nombre lo dice todo: seis vientos metal y dos tambores (más la cantante). Enorme banda.

Durante el domingo estuve descansando pues era el día fuerte: Maceo Parker. Ya lo había visto el año pasado en Pirineos Sur, pero es que es muy, muy grande y merecía la pena repetir. El concierto fue genial, como era de esperar, y el guitarrista se marcó un solo histórico. Eché en falta uno del bajo.

Los teloneros fueron Creamy Goodness, una banda irlandesa a la que no conocía de nada pero a los que disfruté igualmente. A destacar, para la tercera o cuarta canción pidieron al público que se apartara de las primeras filas, haciendo un gran círculo y saliendo a bailar breakdance un par de bailarines profesionales. Lo mejor fue que un chaval del público se animó y se puso a bailar también con ellos; y era claramente un espontáneo.

Ayer lunes cerramos el festival con Natty Wailer & The Reggae Vibes, un grupo reggae con algunas canciones bastante animadas y un cantante de lo más feliz y gracioso. Se supone que el tal Natty fue un Wailer durante nueve años, pero hay gente que lo pone en duda. Venía sin el coro del siguiente vídeo, pero es de lo que más me ha gustado por youtube.

Después tocaban The Naildrivers, pero ya se empezaba a hacer tarde (hoy por la mañana teníamos clase) así que sólo nos quedamos a las primeras canciones. Una lástima, porque sus versiones de canciones de finales de los 70 a ritmo de ska sonaban genial.

Sumándolos todos hacen un total de diez conciertos este fin de semana, muchos de los cuales para repetir. Sobredosis musical.

La absurda convalidación de asignaturas en Erasmus

Como sabe todo el que se ha enfrentado a ello, cuando te vas a otra universidad a cursar parte de tus estudios tienes que enfrentarte a una cantidad de papeleo impresionante, escribiendo lo mismo cien veces distintas para veinte sitios diferentes, con ayuda mínima. Pero no es de esto de lo que quiero hablar.

Una de las cosas que hay que hacer, obviamente, es seleccionar las asignaturas que cursarás en la universidad de destino, las cuales deben ser aprobadas por el coordinador Erasmus de tu carrera para comprobar que no vas a estar haciendo trivialidades o cosas que ya hayas estudiado sobradamente.

Para ello, por cada asignatura en que te matriculas en la nueva universidad, tienes que seleccionar una equivalente en la tuya (o varias si no coincide el número de créditos). Esto me parece completamente necesario para las obligatorias y troncales, pues son conocimientos que se consideran totalmente necesarios para alguien que estudia esa carrera.

Lo que ya no tiene sentido alguno es tener que hacer esto mismo con las optativas, especialmente teniendo en cuenta que son una decisión totalmente arbitraria de cada facultad. Las asignaturas obligatorias seguramente serán muy similares en todo el mundo para la misma carrera, pues componen el tronco de conocimiento común que cualquiera dedicado a ello debería conocer. Pero las optativas pueden ser cosas totalmente dispares; por supuesto que habrá varias que coincidan en casi todas las universidades, pero quizás sean la mitad.

Las optativas no sólo dependen de la idea que los coordinadores de la carrera tengan de qué puede ser útil y qué no, sino que también están totalmente sujetas al campo de investigació o especialidades de los diferentes profesores del claustro.

Así, se dan cosas tan ridículas como que Functional and Logic Programming la estoy convalidando en Zaragoza por Técnicas avanzadas de programación que, no tienen absolutamente nada que ver.

O que al ser Computer Security del doble de créditos que su equivalente Criptografía y seguridad en comunicaciones, la estoy convalidando también por Diseño y evaluación de redes. Y Theory of computation se ha convertido en Modelos estocásticos en ingeniería. Lo mismo, vaya.

Y la gota que colma el vaso es que luego, a efectos prácticos —expediente, título, etc.—, las únicas asignaturas que contarán para mí serán las matriculadas en la Universidad de Zaragoza, obviando por completo todo lo que haya hecho en la UCC.

Fin de semana en Dublín

Este fin de semana hicimos un viaje a Dublín. Aprovechamos el tener los viernes libres para ir entonces, bien temprano. El billete de ida y vuelta desde Cork son 19 euros para estudiantes. Salimos a las 8 de la mañana, en la ruta con paradas en cinco o seis pueblos intermedios, cuatro horas y media de viaje. Para la vuelta tuvimos suerte en tomar el autobus directo, quedando el trayecto en tres horas y media. Lo más sorprendente nada más llegar a Dublín fue el sonido de los semáforos para indicar a los peatones que pueden cruzar. A todos nos cautivó desde el principio ese sonido futurista inicial combinado con una ráfaga de ametralladora.

Como el hostal al que queríamos ir en principio no estaba libre, tuvimos que reservar la primera noche en otro más caro, Barnacles por 24 euros cada uno. Estaba bien en pleno centro de Temple Bar, todo muy limpio, habitaciones en-suite de seis personas (sólo vi dos, no sé si tendrán con otro número), camas cómodas, trabajadores amables, desayuno incluido y cocina y comedor muy amplios. Eso sí, el desayuno muy pobre: zumo y tostadas con mantequilla/mermelada; puede que también hubiese leche, pero no quedaba cuando nos levantamos. Además, había que fregar todo lo utilizado.

El otro hostal, en el que pasamos la noche del sábado fue Ashfield House, también muy céntrico y por 14 euros cada uno. Aquí nos dividieron cinco y cinco, unos en una habitación de seis personas, y los otros en una de 18. Excepto por lo de 18 en la misma habitación (en la cual se sentían las vibraciones de la música de una discoteca cercana, pero yo dormí sin problemas y además cierran hacia las tres), no encontramos diferencias significativas con Barnacles… salvo el desayuno. Esto sí que era un desayuno y lo demás tonterías. Leche y zumo abundante, tres tipos distintos de cereales, yogurt, huevos duros, mantequilla/mermelada y nocilla… y lo que mancharas lo fregaba la casa. Luego la cocina era bastantepeor/pequeña que la de Barnacles, pero no llegamos a utilizarlas en ninguna ocasión. Por lo que me contaron un par de españolas con las que coincidimos en la habitación, si reservas por internet sólo cuesta 10 euros la noche.

Tras dejar las maletas en Barnacles y comer por ahí nos dirigimos al Trinity College —la universidad más antigua de Irlanda— con la intención de ver el Libro de Kells, pero justo ese día cerraron por norecuerdoqué, así que fuimos justo al lado a una zona con varios museos. Allí nos dividimos en subgrupos para ver cada uno lo que le apeteciese más, de modo que yo fui al National Museum. Otros visitaron la National Library y la National Gallery.

En el National Museum se pueden observar, sobre todo, gran variedad de restos arqueológicos del Neolítico y la Edad de Bronce, así como de celtas y vikingos del primer milenio después de Cristo.

Visitar países europeos como Irlanda es un coñazo porque todo cierra a las cinco, así que sólo puedes aprovechar la mitad de la tarde. En España terminando a las ocho o nueve ves el doble de cosas. Al salir, vimos a Molly Malone por la calle, que nos dio oficialmentel a bienvenida a Dublín.

Molly Malone

Así pues, a las cinco tuvimos que abandonar los museos y fuimos a Sant Stephen’s Green Park, que afortunadamente no lo cierran. Éste es un parque con casi cuatrocientos años a sus espaldas, que estuvo cerrado al público durante bastante tiempo, teniendo que pagar por entrar. Hasta que a finales del siglo XIX el Parlamento aprobó una iniciativa de Sir Arthur Guinness (sí, el mismo de la cerveza) por abrirlo gratuitamente al público.

Después de darnos una vuelta por los alrededores regresamos al Hostal a darnos una ducha y tomarnos una breve tregua antes de ir a cenar. Luego un par de pubs y a la cama.

Lo que más me ha sorprendido de los pubs en Dublín es que en todos, absolutamente todos, hay música en vivo por la noche. Daba igual a qué pub entrases, si no había un tio solo cantando con una guitarra, te encontrabas con tres o cuatro con diferentes instrumentos. Daba igual que no hubiese escenario, que pueden estar en cualquier mesa del pub. Además de haber artistas callejeros en cada esquina de Temple Bar, en una proporción muchísimo mayor que en cualquier lugar que haya visto. La primera noche escuchamos en la calle una versión de Another brick in the wall buenísima.

[Tuve los santos cojones que empezar el viaje con la cámara descargada, así que no tengo fotos del primer día. Y el resto de amigos todavía no me han pasado ninguna]

A la mañana siguiente probamos de nuevo en el Libro de Kells y tuvimos más suerte. Es uno de los manuscritos decorado más antiguo que se conserva en Europa y contiene los cuatro Evangelios. Está considerado por muchos especialistas como uno de los más importantes vestigios del arte religioso medieval. En la exposición estaba prohíbido tomar fotografías, así que acabo de fotografiar el folleto.

Aunque a primera vista, pagar ocho euros por ver dos páginas de un libro en una vitrina (¡ni siquiera puedes pasar de página!) pueda parecer estúpido, la cantidad y diversidad de motivos artísticos en todo el libro es increible. Y por supuesto todo acompañado por decenas de paneles y fotos a todo tamaño por todas partes. Disfruté mucho más de lo que esperaba, así que recomiendo la visita a cualquiera. Las siguientes fotografías las he buscado en Google.

Desde allí tomamos un autobus a Kilmainham Gaol, una prisión construida en 1796 protagonista de importantes sucesos en la historia de Irlanda. En la actualidad está reconvertida en un museo que no sólo muestra la vida en la cárcel en diferentes épocas y las sucesivas remodelaciones, sino que además cuenta con documentos históricos como la Declaración de Independencia de la República de Irlanda. La entrada cuesta 3 euros a estudiantes.

Kilmainham Gaol

Proclamación República de Irlanda

En la parte museo había un panel dedicado a la ecuación propuesta por el irlandés Samuel Haughton en 1886 para hacer del ahorcamiento algo “más humano”. En efecto, históricamente estas muertes eran tremendamente lentas y dolorosas, pues los ahorcados morían por falta de oxígeno al oprimir la cuerda sus gargantas. Esto era debido a que, o bien los izaban directamente por el cuello y los dejaban colgando, o bien porque la caída era demasiado corta. Sin embargo, Haughton publicó unas ecuaciones demostrando que si la distancia de caída era de entre 1,2 y 1,8 metros, el cuello se partía provocando una muerte instantánea e indolora; convirtiéndose esa distancia en un estándar de la muerte. Este método fue mejorado pocos años después por William Marwood para utilizar diferentes distancias dependiendo de la fuerza, tamaño y peso del condenado.

Hanging Equation

Junto a esta ecuación había una pantalla táctil con información variada sobre el debate de la pena capital. Además incluía una encuesta (con el resultado público) en la que todo visitante al museo podía participar. ¿Crees en la pena capital? A favor. En contra.

Votación pena capital

Al salir, comimos en un restaurante cercano y reanudamos la marcha. A mitad del camino nos encontramos con una espectacular imagen, el coche-jardín, que inmediatamente decidimos que debía convertirse en un must-see de Dublín. La situación exacta la desconozco, pero ha de ser en las calles Kilmainham Ln o Bow Ln W streets entre Kilmainham Gaol y la Guinness Storehouse.

Coche-jardín

La próxima parada fue Guinness Storehouse el edificio original donde empezó a fabricarse al cerveza Guinness, reconvertido ahora en un gigantesco museo que te muestra la historia de la cerveza e innumerables detalles acerca de todo el marketing en torno a ella. La entrada para estudiantes son 11 euros que incluyen una cerveza en el bar de la última planta. Este bar, con paredes de cristal, proporciona una impresionante panorámica de Dublín, ya que es uno de los lugares más altos de la ciudad. En la primera planta hay una gigantesca tienda con todos los productos típicos en plan camisetas, llaveros, gorros, tazas…

black is beautiful

store

ruby red

En realidad, la cerveza puede ser intercambiada dos pisos más abajo en otro mini-bar en el que, tras las indicaciones de cómo hacerlo (1 y 2), tú mismo tiras la pinta y te dan un diploma. Una chorrada para turistas idiotas, pero es más entretenido que pedirte una cerveza más como en cualquier otro bar. Entramos a las cuatro, y entre colas y tal, empezamos la visita después de las 4:30, pero afortunadamente no nos echaron del edificio cuando cerraron a las cinco, y nos fuimos hacia las 19:30.

certificado

Después de cenar hicimos acto de presencia en el Temple Bar, el famoso pub que comparte nombre con el barrio y que presume de servir todos los whiskeys que se destilan en Irlanda. Como no se podía estar nos fuimos a otro pub al otro lado del río, cerca del Spire un simple y delgado palo que ya me gustaría a mí saber cómo se tiene en pie (es la construcción más alta de Dublín con sus 120 metros) y además es la escultura más alta del mundo. De camino nos cruzamos con James Joyce.

temple bar

whiskeys

James Joyce

El pub se llamaba The Celt y estaban tocando unos chavales jóvenes violín, guitarra y lo que supongo debía ser un Buzuki irlandés. Para alguna canción se les juntó una señora mayor que bebía más que cualquier hombre que haya visto en mi vida y otro señor mayor; ambos tenían pinta de ser clásicos del bar. Además casi todo el tiempo les acompañó un espontáneo con un armónica. Creo que era un espontáneo porque no hablaba con los que tocaban y estaba un poco separado de todos. Aparte de la típica música irlandesa tocaron versiones de canciones famosas como Creep de Radiohead o I’m Yours de Jason Mraz. La canción con la que acabaron y cerraron el bar tenía toda la pinta de ser el himno de la República de Irlanda. (La foto del cartel es de una amiga).

the celt

El plan para el día siguiente era visitar el museo dedicado a James Joyce (¿estoy obligado a leer el Ulises este año?) y algo más por allí cerca, pero al ser domingo iba a estar cerrado por lo que fuimos a la Catedral de la Santísima Trinidad, popularmente llamada Christ Church Chatedral. Fundada poco después de 1028, adquirió su aspecto actual a partir del año 1172, aunque ha sufrido innumerables modificaciones durante los siglos posteriores. Desgraciadamente llegamos en algún momento entre las 10 y las 11, y las visitas empiezan a las 12’30, por lo que tuvimos que contentarnos con verla por fuera.

Christ Church Cathedral

A continuación nos acercamos al Dublin Castle, el lugar desde el que los británicos gobernaron estas tierras desde su conquista a finales del siglo XII hasta la declaración de la República de Irlanda en 1922. Es un gran complejo creado en torno al castillo que edificaron los normandos en 1204 bajo las órdenes de Juan de Inglaterra poco después de haber tomado el país. Sin embargo no queda mucho de esa época y la mayoría de edificios son del siglo XVIII, con lo que pese al nombre tiene más aspecto de palacio que de castillo.

plano dublin castle

Ahí nos encontramos con una visita del Free Tour a la que nos unimos durante un rato aprendiendo más sobre el lugar (hasta que hicieron un alto de 20 minutos para tomar café y aprovechamos para irnos). El guía era buenísimo, muy animado y divertido, con lo que merece mucho la pena. Ya el día anterior me habían recomendado el Free Tour unas españolas con las que coincidimos en la habitación y si todos los guías son como éste, es algo que merece la pena si vas a Dublín y quieres conocer esa zona. En una zona del Dublin Castle había unas casas que el guía definió acertadamente como legos.

lego

Eran las 12:30 pasadas así que decidimos volver a la Christ Church Cathedral para verla por dentro. Con carnet de estudiante, la entrada son sólo tres euros. Ofrecen audioguías por otros tres euros, pero también tienen en la entrada un folleto informativo con información más que suficiente de cada uno de los puntos de interés del lugar.

Las dos últimas fotos son el suelo de la catedral y la pila bautismal. Tuvimos la suerte de que cuando llegamos, y por largo rato, un músico acompañó nuestra visita tocando el órgano, y pasear por una catedral con esa música de fondo es una gran experiencia. El órgano, para los que entiendan, es un moderno instrumento a tres bandas manuales, hecho en 1984 por Kenneth Jones, de Bray.

También hay una cripta datada en los años posteriores a 1171 cuyo bosque de columnas soporta el peso de la catedral. Su enorme tamaño la convierte en una de las criptas medievales más grandes de Gran Bretaña e Irlanda. Aquí también están las dos cosas más sorprendentes. Primero, el Coffe Shop, una cafetería en mitad de la cripta. Jamás se me hubiera ocurrido encontrar una cafetería en una catedral, pero ahí la tienes, y con un buen montón de sofás. Esto también hace que en lugar de que la cripta huela a piedra vieja y a humedad, huela a café.

La otra cosa increible, no sólo de la catedral sino de todo Dublin, fue el gato y la rata momificados. Según la historia que se suele contar, hacia 1850-60 una rata comenzó a subir por uno de los tubos del órgano para escapar del gato que la perseguía. Éste, sin embargo, decidió perseguirla también, metiéndose ambos tan adentro que terminaron atrapados (los tubos son cada vez más estrechos), el ambiente frío y seco de la catedral hicieron el resto y quedaron momificados. No he conseguido descubrir cuándo los descubrieron (me temo que cuando instalaron el nuevo órgano en 1984), pero el caso es que en lugar de tirarlos como habría hecho cualquier persona normal, debieron de pensar que sería una fantástica idea meterlos en una vitrina y exhibirlos al público. Y vaya si lo hicieron. En realidad supongo que la primera reacción sería tirarlos a la basura, pero una noche de chupitos terminada con un “A qué no…” hicieron el resto. (La foto del letrero es de una amiga).

De allí nos fuimos a comer y después tres de nosotros aprovechamos que unos cuantos querían comprar unas cosas por el centro de camino al hostal para tomarnos un auténtico café irlandés en el sitio más típico, el Temple Bar. Con lo que a mí me gusta, y llevo casi un mes en Irlanda y todavía no había tomado ninguno, pero la espera mereció la pena. Ahora habrá que ver cómo lo introduzco en mi menú diario en Cork. Una vez saciados, fuimos a la estación a tomar el autobus que nos conduciría a casa.

Conquista inglesa de Irlanda

Durante siglos, Irlanda estuvo dividida en varios reinos. Entre los reyes de cada región designaban un Gran Rey, título meramente honorífico que reconocía a uno de ellos como el primero entre iguales. Esto comenzó a cambiar entre los siglos X y XII, cuando se les empezó a conceder una auténtica autoridad sobre todo Irlanda y pasó a ser un título codiciado por todos.

Y como no podía ser de otra forma, las dinastías más poderosas entraron en un conflicto de intereses por ser el próximo Gran Rey, de modo que Diarmuid MacMorrough, rey de Leinster, solicitó ayuda al caballero normando Richard de Clare para acabar con sus enemigos.

Al Rey Enrique II de Inglaterra esta situación no le gustó ni un pelo, dado que Irlanda podía consolidarse como una nueva nación y, eventualmente, hacerse poderosa y suponer un problema. También tenía la sensación de que los barones normandos que conquistaban nuevas tierras no le estaban siendo muy leales, así que decidió desembarcaer él mismo en Irlanda con sus ejércitos para hacer valer su autoridad sobre las tierras conquistadas por sus vasallos, lo cual sucedió el 18 de octubre de 1171 en Waterford (condado al este de Cork).

La guerra terminó en 1175 con el Tratado de Windsor, lo que supuso la anexión de Irlanda al reino inglés. Desde entonces, Diarmuid MacMorrough es considerado el mayor traidor de la historia de Irlanda, por haber prácticamente invitado a los normandos a conquistar la isla. Enrique se declaró Lord de Irlanda, creando para tal efecto el Lordship of Ireland (Señorío de Irlanda).

Pero en la Alta Edad Media uno no podía ir por ahí anexionándose otros reinos cristianos a la ligera (recordemos que San Patricio llegó a la isla hacia el año 400 y tuvo un gran éxito predicando el Evangelio así como expulsando culebras del país). Pese a ser años oscuros, la nobleza era civilizada y para reclamar el trono de otro país tenía que existir algún lío familiar entre medio… o el permiso del Papa, máxima autoridad política y moral del momento.

De eso se encargó supuestamente el Papa Adriano IV promulgando en 1155 la bula Laudabiliter, por la que se autorizaba a Enrique II tomar posesión de Irlanda con el objetivo de “encarrilar” a los celta-cristianos de vuelta a la “verdadera” Iglesia de Roma. Esta bula papal se promulgó sólo tres años después del Sínodo de Kells, en el que se reorganizó a su aire la Iglesia de Irlanda.

Como se ve, pasaron más de quince años desde que el Papa alentase a Enrique II a la conquista de Irlanda hasta éste que la tomase, pero estaba ocupado con otros asuntos; así que cuando Diarmuid MacMorrough acudió a pedir ayuda a sus ejércitos no dudó en recordarla y utilizarla. Otro punto que me gustaría señalar es la nacionalidad inglesa de Adriano IV, a la postre el único Papa inglés de la historia. También, desde hace tiempo, existe mucha controversia sobre la autenticidad de la bula, principalmente por no conservarse el documento original.

Durante los siguientes siglos, la Corona Inglesa se debilitó debido a la Guerra de los Cien años (1337-1453) en Francia, y a la Guerra civil de las Dos Rosas (1455-1485).

Pese a haberse hecho en un principio con el control de la mayor parte de la isla, los nobles ingleses a los que se otorgó las nuevas tierras no tardaron en ser asimilados por la cultura irlandesa, dando lugar al dicho Más irlandés que los irlandeses. Esto sumado a que los nativos se esforzaron por recuperar sus tierras, provocó que durante los siguientes siglos los normandos fuesen perdiendo el control de casi toda la Irlanda, limitándose el gobierno inglés prácticamente a los alrededores de Dublín. El resto de los señoríos gobernados por barones anglo-irlandeses se limitaban a pagar un tributo a la corona como todo reconocimiento a la autoridad inglesa

Durante el siglo XVI la dinastía inglesa Tudor decidió restablecer su autoridad en Irlanda, por lo que comenzaron por declarar a Enrique VIII (y todos sus sucesores) como Rey de Irlanda en 1542. Este nuevo título era necesario porque el anterior (Señorío de Irlanda) había sido otorgado por un Papa, y ya no tenía mucho sentido tras la excomunión de Enrique VIII en 1533 y la separación de la Iglesia Anglicana al año siguiente.

En 1553 accedió al trono María I que reinó en Inglaterra hasta su muerte en 1558. María I fue la única hija que sobrevivió al matrimonio de Enrique VIII y Catalina de Aragón (de modo que fue nieta de los Reyes Católicos). También fue educada en su infancia por Juan Luis Vives, famoso humanista español —lo cual no tiene mucha relevancia pero es un detalle curioso—. También es la María que ha pasado a la historia como Bloody Mary por condenar a muerte a 300 disidentes religiosos en un intento de retornar el país a la fe Católica que su padre había abandonado.

En 1554 se casó con Felipe II, lo que convirtió a éste también en Rey de Inglaterra hasta 1558 y a ella en Reina de España desde 1556 cuando él heredó el trono de su padre Carlos I. Además, en 1555, el papa Pablo IV emitió una bula papal declarando a Felipe II de España y a la reina María I de Inglaterra como Rey y Reina de Irlanda. Ésta fue la respuesta de la Santa Sede ante el acta de la corona de Irlanda de 1542 antes mencionada. Así pues, por aquellas fechas, el tratamiento del matrimonio de María I y Felipe II era el de: «Felipe y María, por la gracia de Dios, Rey y Reina de Inglaterra, Francia, España, Nápoles, Jerusalén e Irlanda, defensores de la fe, Príncipes de España y Sicilia, Archiduques de Austria, Duques de Milán, Borgoña y Brabant, Condes de Hasburgo, Flandes y Tirol». En Inglaterra incluso se llegaron a acuñar monedas con la efigie de Felipe.

La reconquista Tudor de Irlanda de la que hablábamos se extendió durante más de 60 años alternando fases de negociación con campañas militares. Algunos de los conflictos fueron las Rebeliones de Desmond. En la segunda de las cuales (1579–83) los irlandeses fueron apoyados por Francia y España.

España por aquellos años tenía otro frente abierto tratando de mantener el dominio de Flandes (encubierto también como una defensa del catolicismo ante la expansión del calvinismo) con la Guerra de los Ochenta años (1568-1648). Allí eran los ingleses los que apoyaban a las Provincias Unidas.

Eran los años previos a la Guerra Anglo-Española (1586-1604), y ambas potencias se hacían la puñeta la una a la otra. Que si apoyo a tus enemigos por aquí, que si Drake y otros corsarios por allá… Un comportamiento que me recuerda mucho al de la Guerra Fría: no invado tú país, pero voy a apoyar esta rebelión cerca de tu territorio.

A los derechos que pudiera reclamar Felipe II sobre Irlanda y las diferencias por el cisma religioso, se sumó la ejecución de María I de Escocia (ferviente católica y siguiente en la sucesión al trono tras su prima la reina Isabel I) en 1587 ultrajó a los católicos de la Europa continental. Su reivindicación al trono fue heredada por Felipe (viudo de María I de Inglaterra). Ese mismo año, Felipe II recibe autorización del Papa Sixto V para deponer a Isabel, que ya en 1570 había sido excomulgada por Pío V.

Entre 1594 y 1603 tuvo lugar la Guerra de los Nueve años irlandesa prácticamente el último episodio militar de la reconquista inglesa de Irlanda.

A pesar de desarrollarse principalmente en el Ulster (al norte de Irlanda), una de las batallas más importantes históricamente se dio en 1601 en Kinsale, donde los españoles volvieron a apoyar a los irlandeses con el afán de seguir debilitando a Inglaterra. (Y de dónde ha salido este post. Servidor sólo quería situar la batalla en su contexto histórico pero había tantas relaciones y conexiones interesantes que…).

Con Felipe II ya muerto, fue su hijo Felipe III quién mandó partir desde Lisboa (entonces territorio español) 33 naves con 4432 hombres comandadas por el almirante Diego Brochero y con Juan del Águila, veterano oficial español curtido en las guerras de Flandes, al mando del ejército en tierra (Maestre de Campo General). El objetivo era tomar Cork, pero a causa de un temporal acabaron en Kinsale y parte de los hombres y la mayoría de provisiones tuvieron que dar la vuelta.

En cuanto terminó el desembarco, la flota regresó a España en busca de refuerzos. Juan del Águila quedó junto a 3.000 hombres aislado en Kinsale. Las tropas aliadas estaban lejos de la ciudad y sólo pudo conseguir 900 bisoños mal armados. Decidió entonces fortificarse y esperar refuerzos. En la entrada de la bahía mandó construir dos fuertes: Castle Park y Ringcurran. Sobre los restos de estos fuertes se erigieron los que aún hoy pueden verse en Kinsale, James’s Fort y Charles Fort respectivamente.

Pese a que se pudo enviar un nuevo contingente de tropas para apoyar a Juan del Águila, otro temporal desvió a los barcos de la ruta esperada, y una falta de coordinación y medios impedió que la ayuda sirviese de algo. Tras tres meses de asedio y el triplicando en número a los defensores, los ingleses ganaron esa batalla; que fue una de las últimas de la Guerra de los Nueve Años. (Más detalles sobre Juan del Águila y la batalla de Kinsale).

La capitulación de Kinsale, pese a lo amarga de la derrota (y tener que entregar varias plazas), fue en muy buenas condiciones para los perdedores: el ejército español (reducido entonces a 1.800 hombres) y todos los irlandeses que lo desearan, recibirían provisiones y transportes para regresar a España. Además, conservarían el armamento, banderas y dineros. En 1604, con la firma del Tratado de Londres, se puso fin a la Guerra Anglo-Española.

La mayoría de supervivientes irlandeses continuaron una lucha de desgaste en el Ulster hasta que se rindieron dos años después (1603). Históricamente, la derrota de Kinasle (1602), junto a la Fuga de los Condes y la colonización del Ulster (ambos sucesos acaecidos en 1607), se consideran el fin de la Irlanda gaélica.

Kinsale

Kinsale es un pequeño pueblo costero 25 km al sur de Cork que visitamos ayer. Desde Cork salen y vuelven varios autobuses durante el día y muy baratos. En domingo nos costó 9 euros ida y vuelta (precio estudiante), pero entre semana creo que vale menos. Nosotros tomamos el de las 12:30 y volvimos en el de las 19, aunque otro regresaba a las 17.

Es la típica pequeña aldea de pescadores, con todas las casas pintadas de los más variados colores poder distinguir su hogar desde bien lejos cuando volvían de faenar. Además de por los colores, las casas son características por su reducido tamaño (tanto de altura como de planta).

Como se ve en la última foto, son coloridas hasta las que dan directamente al cementerio (eso es tener buenas vistas y lo demás tonterías).

Diseminados por el pueblo hay diversos e intersantes edificios históricos, pero no alcanzamos a verlos todos. Primero estuvimos en St. Multose’s church, construida a finales del siglo XII y que es el edificio más viejo de Kinsale. La siguen utilizando, pero está cerrada cuando no hay oficio. Sin embargo, se puede pasear por alrededor y ver el antiguo cementerio (foto anterior). St Multose es el patrón de Kinsale. Parece ser que hay unas inscripciones en francés normando que pueden ser de curiosidad para los historiadores.

La otra, St. John the Baptist, edificada en 1839 y cuyo aspecto más destacable, para mí, fue el techo de madera. El órgano que se ve en la imagen, si no recuerdo mal, data de finales del XIX y consta de 493 tubos. Al principio fue construido para otro lugar, pero en los últimos 30 ó 40 años fue adquirido por esta iglesia y restaurado.

También vimos el Desmond Castle, una casa-torreón construida alrededor de 1500, que entre otras cosas fue utilizada para encerrar durante los siglos XVII y XVIII. Después de un incendio en 1757 en el que murieron 54 prisioneros franceses, pasó a conocerse popularmente como The French Prison. En la actualidad se utiliza como museo del vino, pero en domingo estaba cerrado.

En el centro del pueblo hay una pequeña plaza repleta de restaurantes y con tantos colores que parece una película para niños. No tengo buenas fotos mías ni de mis amigos, pero dejo enlace a un par encontradas en internet. Una (parece de Tim Burton) y dos, de esta web. Probablemente esos no, pero Kinsale también tiene fama de tener muchos restaurantes de calidad gourmet, y creo que se celebra algún campeonato conocido de alta cocina. Como sabéis, la alta cocina implica altos precios, que en una excursión de estudiantes no podemos asumir.

Después de haber callejeado un rato por las sinuosas calles del pueblo, nos encaminamos al Charles Fort, la fortificación más grande e importante de Irlanda diseñada a finales del XVII por el Marqués de Vauban. Desde el pueblo parece que esté más lejos, pero tan sólo hay que andar tres kilómetros para llegar a ella.

Mapa Kinsale

En ese mapa, la flecha indica aproximadamente dónde nos dejó el autobus. La visita por el pueblo es hacia la izquierda y arriba. El triángulo es el James’s Fort (construido de 1602 a 1607), al cual no fuimos porque no da tiempo de visitar ambos y el bueno es el otro. Después, el andando por Scily Walk y Lower Road (aunque Google diga que no, comunica) llegamos hasta el Charles Fort, marcado con una estrella. El mapa de Google también indica fatal la situación de ambas fortalezas, motivo por el cual las he señalado yo mismo. La vuelta la hicimos por Higher Road, pasando por delante de un varios chalets/mansion. Según una de las guías de viaje que llevábamos (creo que la francesa), Danny DeVito, Jack Nicholson, Michael Douglas y Tina Tourner tienen residencia en Kinsale, así que cuando vimos todos esos chalets decidimos que tenía que ser en esa zona.

El camino de ida a ratos está salpicado de casas o chalets, y a ratos estás completamente rodeado por árboles y arbustos, siempre con acantilados a un lado. En la seguda foto podréis apreciar el James’s Fort desde la carretera por la que íbamos.

La realidad es que ambos fortines están en la actualidad en ruinas (conservados, pero en ruinas), de modo que hoy en día no se les da ningún uso, aunque el Charles Fort tuvo una guarnición de soldados durante la Primera Guerra Mundial y fue utilizado durante la Guerra Civil Irlandesa de 1922-23. Que estén en ruinas no les quita atractivo, ya que al estar todo rodeado de hierba tan verde, el contraste queda muy idílico (no como el Castillo de Montearagón, que estará bien pero es todo un secarral).

Como tantas otras fortalezas en forma de estrella, las fotos más espectaculares son desde el aire, así que además de la siguiente foto tomada por nosotros desde uno de los muros, me veo obligado a colgar una aérea (tomada de esta web).

Estaba escribiendo un esbozo histórico sobre la Batalla de Kinsale, el Charles Fort y Vauban, pero me estaba pareciendo tan apasionante que he escrito más de la cuenta así que publicaré otro artículo sobre esos temas. Ahora lo más que os puedo pedir es que os conformeis con algunas fotos más.

En la primera se puede ver un plano del fuerte, que estaba en el suelo en la entrada y me hizo gracia. Desafortunadamente, justo en ese momento había un sol como nunca ha habido en Irlanda, de modo que me tuve que poner de espaldas al mismo y mi sombra molesta (y queda superartística, osea). La segunda es lo que se ve desde una de las ventanas de una pequeña caseta de guardia en una de las almenas de la fortaleza. Y la tercera es una foto paseando por dentro.

Como punto final de una genial excursión, y para que se notara que viajábamos con italianos, terminamos cenando pasta a la boscaiola en casa de uno de ellos. De eso ya no tengo fotos, pero puedo afirmar que estaban excelentes.

[Salvo la foto aérea de Charles Fort, el resto están hechas por mí o mis compañeros de viaje]