Pues sí. Yo quiero programar. Entiendo que tengamos que documentarlo todo, hacer una Memoria explicando a qué necesidades responde nuestro proyecto, qué alternativas hay, razones por las que utilizar unas tecnologías u otras, detallar los métodos y como funciona… Entiendo incluso que tengamos que incluir diagramas de secuencia y de clases mediante UML que, aunque debiéramos hacerlos antes —durante las primeras fases de inicio/elaboración— para seguir una estructura, apliquemos al final utilidades de ingeniería inversaque nos las construyan automáticamente a partir del código hecho.

¡Pero lo que no soporto es la parte de la planificación! Estudiar cómo funcionará la aplicación para sacarse unos cálculos de la manga y permitan hacer una estimación del tiempo que costará. Aplicar fórmulas contando casos de uso, puntos de función, factores de complejidad, entradas de usuario… ¡Que en su mayoría no significan nada ni son aplicables a una aplicación específica! Y que además son desmedidos. Después de toda la tarde aplicando los cálculos, la estimación ha quedado en que mi proyecto requiere 2080 horas. ¡Dos mil ochenta! Eso es una maldita burrada. He hecho el 80% del proyecto en los dos últimos meses. Le he echado muchísimas horas diarias, sin tomarme fiesta la mayoría de fines de semana; pero aún así, diez horas al día durante dos meses son 600 horas. ¡Ni una tercera parte!

Pero lo peor no es esto. Es que ahora debo detallar las diversas tareas que suponen toda la realización y asignarles horas de trabajo, hasta alcanzar las 2080. Y no me gusta. ¡Teacher! ¡I wanna make code!

El nombre del post viene de una canción compuesta por Jerome Jerome, Richard Byron, Walter Kent y que, en la versión que he escuchado, interpreta Cab Calloway con la Cotton Club Orchestra en 1937. La canción es Mamma, I wanna make rhythm.

«Es la historia de un chaval que está estudia, está tocando clásico con el violín, sinfonias y  no sé qué, y lo que el quiere tocar es la batería, y ahí está su madre diciendo “ensaya, hijo, practica el violín” y él se para y dice “Mamá, yo quiero hacer ritmo”».

Toda la información anterior la contó Juan Claudio Cifuentes, Cifu para los amigos, en la emisión de Jazz Porque Sí del pasado 24 de octubre. Gracias a Pons Asinorum me enteré el mes pasado de que RTVE ha decidido a publicar sus emisiones mediante podcast, de modo que ahora puedo seguir las emisiones de este programa cuando quiera. Me aficioné para septiembre del año pasado, cuando estaba en LA sin ordenador ni nada y lo escuchaba todas las noches. Luego, siempre se me pasa, o no puedo escucharlo o algo. Ahora me los descargo tranquilamente y los escucho cuando me apetece, reescuchando todo lo que quiero. 100% recomendable.

He cortado (con el mp3splt) el fragmento en el que la presenta, junto con Go South young man —puesto que las grabaron en la misma sesión— la reproducción de ambas y sus comentarios finales. Aquí os dejo el audio.

A continuación, por curiosidad, la letra de

Mamma, I wanna make rhythm

Yasha was a prodigy, since he was a kid of three
He could play a rhapsody as good as they come
But as strange as it may be, Yasha hated melody
He had a yen for tympani, he longed to play a drum
When his Mother made him practice on the fiddle every day
He’d stop right in the middle and he’d say….

Mama, I wanna make rhythm
Don’t wanta make music
Just wanna go zoozi-zah-zah-zoozi
Ooh-cah-dee-doodle-oodle-aah-doo

Mama, I wanna get hotcha
I wanta make boombah
I wanna go gah-gah
Za-rah-kah, zat-zow, ooh-dee-lah

I’ve got no desire to carry a Stradivarius, but
There’s no limit of primitive tom-tom in my tum-tum

Mama, I wanna make rhythm
Don’t wanta make music
Just wanna go wookee-ah-kay-a-kaya-kaya
Yag-a-yag-a-yag-a-yag

¿No os encanta cómo la gente intenta reproducir las locas partes de Scat?