Tras tres meses aquí, creo que puedo ampliar la lista de primeras impresiones tras mis primeras 48 horas en Cork, aunque después de haber viajado un poco más por la isla esmeralda, creo que puedo generalizarlo a todo Irlanda.

— El agua es gratis. No barata: gratis. La gente que vive en pisos no recibe factura por el agua, y si la pides para acompañar la comida te traen un vaso de pinta lleno de agua y no te cobran. Incluso en uno de los pubs de la universidad tienen un grifo de agua en la barra, a disposición del público, con varios vasos al lado y cualquiera puede cogerlos. Todo esto lo sé porque me lo han contado, que yo fuera de casa sólo bebo Guinness.

— Las ventanas son una puta mierda, y se cuela todo el frío de fuera. No es que pida ventanas de doble cristal, pero es que no creo que sean ni de medio, y por lo general no cierran bien. Todo el mundo que conozco se queja de lo mismo, y todas la ventanas que he visto son igual de malas: puedes incluso sentir corriente de aire si pones la mano cerca.

— En su momento dije que los corkianos son habladores por naturaleza, pero en realidad lo son todos los irlandeses, aprovechando siempre la mínima oportunidad para hablar, especialmente en los pubs: si tienes a alguien cerca por más de dos pintas, terminará diciéndote algo. Incluso más de una vez meando, ha llegado alguien nuevo diciendo buenas noches con ánimo de empezar una conversación.

— Cuando hablo con gente que no está aquí suelo nombrar solo la Guinness ya que es la más famosa, pero la realidad es que habitualmente bebo Beamish, otra stout igual de buena y cuya fábrica está en Cork  y suele ser unos 40 céntimos más barata que el resto de cervezas (parte de su publicidad en los bares dice eso).

— Salvo por una pequeña nevada hace dos o tres semanas, nos hemos pegado más de un mes sin lluvia. Eso sí, en octubre no paró.

— Son bastante confiados en general. La mayoría de veces que compras algo con descuento de estudiantes ni siquiera te piden el carnet para comprobar que es verdad. Ayer encargamos un par de pizzas porque teníamos unos vales 2×1, y ni siquiera pidieron el vale a la hora de pagar a pesar de hacer la oferta.

— De 10 de la noche a 10 de la mañana está prohibido vender alcohol fuera de los bares. Si vas a un supermercado antes de las 10am, la sección de alcohol está cubierta con una cortina. Y las tiendas que sólo venden alcohol (“off license” se llaman aquí y en Reino Unido) cierran a las 10pm.

— Aún con esa ley y con el alcohol bastante más caro que en otros países, Irlanda es el segundo país del mundo en consumo de alcohol por persona. Todos los bares cierran a las 2am sin excepción, y el desfile de gente absolutamente borracha por la calle no tiene parangón. Supongo que no serán muy distintos a los que podamos ver en España, pero a las 2am los borrachos suelen estar dentro de los bares.

— En los autobuses se les va absolutamente la olla. Aunque sean las ocho de la tarde y tengas cero grados en el exterior ponen al aire acondicionado. He tenido que ponerme el anorak en más de uno y de dos.

— Los autobuses urbanos son increiblemente caros. En Cork y Dublín creo que alrededor de 1.70 euros, y en Belfast lo mismo pero en libras. En su favor debo decir que no hay inconveniente en pagar con billetes de diez o veinte, ni malas caras. Intenta pagar el urbano de Zaragoza con más de dos euros, a ver si sales con vida.