Hace como un mes me enteré de que estaban haciendo el musical Spamalot en Barcelona, así que empecé a buscar amigos con los que acudir. Conseguí engañar a cinco, y finalmente se apuntaron tres más allá.

Spamalot Yo

Spamalot es un musical inspirado en la genial película Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, de los Monty Python, y en su versión original está dirigido por ellos mismos. España ha sido el primer país en el que se ha hecho una versión no en inglés, y los encargados de la dirección española han sido nada menos que El Tricicle. Ambos grupos me parecen unos gigantes del humor, así que la combinación me pareció maravillosa y supe que me encantaría. No me equivoqué.

He de reconocer que en más de una ocasión antes de ir tuve miedo porque pudiese ser demasiado noño, muy musical, con muchas cancioncitas y tal, pero pocas risas, y que me defraudaría; pero todo lo contrario. Han respetado muchísimos gags de la película, con diálogos similares; no eran exactos, pero sí muy parecidos, manteniendo algunas frases imposibles de cambiar. Y luego, en las propias canciones también hacían coñas, por lo que en conjunto te ríes mucho durante toda la obra.

En todas las canciones se flipan horrores, incluyendo infinidad de cosas que nada tienen que ver con la película, pero era inevitable y, a fin de cuentas, no pretendes volver a ver la película, y sabes que va a ser algo distinto.

Los artistas lo hacen todos genial, y la Dama del Lago, que al principio no entiendes cómo sale tanto, al cabo de un rato te das cuenta del registro que tiene, y es obvio que la exploten. De hecho, debía de ser la actriz principal del reparto puesto que Marta Ribera es la única de los protagonistas con experiencia previa en los músicales y cuenta con una larga trayectoria en canto y danza. ¿En los musicales también se dice actriz? ¿O se dice cantante? Pero también baila, no es sólo cantante. ¡Vaya dilema!

Entre el resto del elenco también destaca Edu Soto, que no cantaba ni bailaba demasiado, pero que cada vez que abre la boca es para hacer reir al público. Inmejorable su papel del padre de Herbert.

En resumidas cuentas, una experiencia genial que recomiendo a cualquiera que le gusten, aunque sólo sea un poco, los Monty Python. Los musicales ya son de por sí algo espectacular y digno de ver, y uno en el que encima te ríes durante toda la duración, es genial. Creo que ésta va a ser la última semana que lo ejecuten en Barcelona, pero quizás sigan en Madrid o alguna otra ciudad. En ese caso, no perdais la oportunidad si no habéis podido verlo.