Pues me han engañado para ir al bar de la facultad de derecho de la universidad de Zaragoza porque hay una oferta de una jarra de cerveza y una bolsa de patatas fritas por dos euros.

El caso es que, como manda la naturaleza, cuando empiezas a beber cerveza hay que ir al baño en más de una ocasión. Resulta que, como en muchos baños de tios, en lugar de tener pulsadores específicos para tirar de la cadena de los urinarios, hay algún sistema alternativo que hace circular el agua cuando es preciso.

Cada baño sigue un sistema distinto, pero el de aquí es tremendamente inútil. Hay un sensor de movimiento en una esquina del baño, de modo que nada más entrar ya empiezan a “tirarse” de las cadenas de los tres urinarios. Del mismo modo, mientras estás meando (y dependiendo de cuánta cerveza tengas que liberar) sigue saliendo constantemente agua. Yo creo que igual se ha autotirado la cadena unas cinco veces mientras meaba.

Al mismo tiempo que bar, también es comedor, de modo que ahora (casi las tres de la tarde) esto se está llenando de pijoestudiantes de derecho. En estos momentos se acaba de sentar, a un par de asientos, un pobre chaval con un lapicero en la oreja. Por supuesto está solo.

El tema de los Sistemas Automáticos de Tirado de Cadena es curioso. La primera vez que fui a los baños de mi facultad de informática vi un láser que recorría toda la fila de una decena de ellos. Mi primer pensamiento fue “Joder, se tirarán todos a la vez, vaya fracaso”. Luego, mientras orinaba, me di cuenta que simplemente midiendo el tiempo de respuesta con precisión, se podría “deducir” en qué urinario se había situado el orinante, de modo que sólo saltaría una de las cadenas. Me pareció un sistema muy ingenioso. Pero cuando dejé de mear, saltaron todas las cadenas a la vez. FAIL.